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El Celta sobrevivió a 28 minutos descendido y salió reforzado por la derrota del Deportivo
Cabral evitó que la agonía celeste durase más allá de un tercio del partido. El argentino abrió el día vigués a las 20:28 horas (18:28, hora zulú), permitiendo que la afición desplazada a Pucela soñase con seguir siendo de Primera un año más. Pero no era suficiente. Los vigueses necesitaban los tres puntos y que por arriba pinchasen Osasuna y/o Deportivo. En una tarde casi a la italiana en marcadores en la primera parte del Reyno de Navarra y La Rosaleda, las señales no eran especialmente halagüeñas. Armenteros (Osasuna) y Juan Domínguez (Coruña) perdonaban. Uf. Doce minutos después del tanto de Cabral, la lesión de Javi Varas intranquilizaba aún más. Hasta que de la chistera salió un conejo y Saviola marcaba para el Málaga justo en el minuto previo al descanso. De repente, el 0-1 vigués tomaba más cuerpo, sacaba pecho y nutría las esperanzas celestes; la salvación se aparecía más cercana. Para el Deportivo de Fernando Vázquez, por el contrario, se apagaba la luz justo en el momento más inoportuno. Era tarde argentina, sí.
A las 20:50 horas, con el descanso en Valladolid y los tres puntos (perfecto Rubén Blanco ante Manucho), el Celta aún estaba vivito y coleando, con la incógnita de Pamplona y las buenas noticias generadas en Andalucía.
En la reanudación, el éxtasis. Negredo hacía el 0-1 al Osasuna y proponía una jornada final de Liga con cinco equipos peleando por dos plazas de salvación. Cinco minutos después, el 'nuevo beatle' Iago Aspas firmaba, de penalti, el 0-2 de la tranquilidad. El carrusel de conexiones con los estadios sólo informaba de buenas noticias para los de Abel Resino. El Celta seguía en Primera y aumentando sus porcentajes de permanencia. La felicidad total duró poco. Diecisiete minutos más allá de las nueve de la tarde, Puñal, capitán rojillo, marcaba cinco años después y llevaba el empate a la afición osasunista. Todo se compensaba con el Málaga. El brasileño Baptista, apodado 'el animal', enchufaba el 2-0 al conjunto herculino.
La euforia tardó en completarse porque el Dépor metió miedo con el 2-1 de Salomao (21:30) y Cejudo (21:33 horas) sellaba la salvación matemática del Atlético Osasuna con el 2-1 frente al Sevilla, tanteo definitivo poco después. Hasta que Isco hizo el tercero para los malacitanos (21:35). Un alivio. El Celta necesitaba que Deportivo u Osasuna no venciesen y al menos uno de ellos cumplió. Los vigueses siguen dependiendo de terceros pero el Deportivo, su referencia, se enfrenta a un adversario que se juega la Liga de Campeones. Revive Hitchcock cuando la esperanza celeste se mide en términos porcentuales. Como en 1973, Celta y Deportivo están condenados a sufrir en el último partido. Y en aquella oportunidad pintaron bastos? por el norte.
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