“Me parezco mucho a la realidad de vigo, tengo muchas contradicciones”
CARLOS OROZA Poeta de culto para el que una iniciativa popular solicita una calle
Carlos Oroza (Viveiro, 1923) es uno de esos poetas esquivos que han marcado a varias generaciones con una obra no muy abundante, pero fundamental para entender las corrientes literarias de finales del pasado siglo en un país como España que, en pleno tardofranquismo, buscaba aire fresco fuera de sus fronteras con el que quitarse los corsés que imponía la cultura oficial.
"Soy un poeta de la contracultura, que no de la anticultura", afirma. Un poeta beat que se codeó en su época con lo más destacado de la cultura underground; un poeta raro, como se le clasificó en las antologías (una de ellas, "8 poetas raros. Conversaciones y poemas", de 1992), que desde hace décadas pasea su "malditismo" por las calles de Vigo, a donde llegó prácticamente "exiliado" de Pontevedra tras leer en público su poema Prohibido el paso, que casi le cuesta un disgusto por las protestas de los partidarios de Franco presentes en la sala. Amante de la oralidad y del verso libre como los antiguos bardos, y caminante incansable, busca en las calles de Vigo su luz, el infinito del mar y su horizonte, mientras medita y reconstruye en su mente ese verso libre, largo, lleno de rima que siempre anhela. Hoy, su obra puede conseguirse completa en el libro "Évame", editado recientemente por Editorial Elvira, una edición que le llega en un momento dulce de homenajes en reconocimiento a su obra y su trayectoria. Ahora, a punto de cumplir 91 años —el próximo martes— un grupo de amigos ha conseguido reunir más de 700 firmas para pedir al Ayuntamiento de Vigo que le dé el nombre de Carlos Oroza a la Travesía de Príncipe, junto a la calle peatonal que tanto gusta recorrer.
¿Conoce esta iniciativa para que le den su nombre a una calle?
Sí, y me gustaría que fuera ancha... sin comas, pero con ritmo.
¿Como un poema suyo?
Sí. Yo me parezco mucho a la realidad de Vigo. Contengo muchas contradicciones: a veces me gusta, otras estoy disgustado por el estropicio que hicieron con su arquitectura. Vigo era una de las ciudades más lindas de Galicia y hoy su paisaje casi está clausurado.
Vive en Vigo desde los años 70 y ha visto la transformación sufrida por la ciudad durante estos años.
Lo primero que hicieron fue hacer un asesinato contra la Ría. La Ría era un espacio de libertad y el anhelo de otras cosas. La han taponado, ya no se ven ni las Cíes, esas islas tan maravillosas que nos libran de tormentas y hasta incluso nos dan un buen clima.
Tras esta transformación, ¿Vigo sigue formando parte de su imaginario?
Sigue subsistiendo en los recuerdos, en lo que acumulé en la contemplación de mis largos paseos en los que fui descubriendo la ciudad. Vivo en Vigo porque hay luz.
¿Y su paisaje urbano?
Hay trozos que son preciosos. Ahora quieren ensanchar las calles pero yo digo: Como un verso libre, sin rima, pero con ritmo.
La presencia de la ciudad en la poesía de Oroza se pone de manifiesto en composiciones como "Alicia". "Alicia tenía la sonrisa / La alegría del que pierde la respiración / Alicia era una mujer que se confundía en principio / Desde la primera escalera de un sexto izquierda / Un séptimo izquierda que arrancaba del centro / Una distancia que sólo se conocía por teléfono / O a través de sus gemidos en el estado íntimo de su soledad"
¿"Alicia"..?
Es una denuncia contra esta pseudo arquitectura. La arquitectura es bella si se naturaliza, si convive con el paisaje, si se armoniza.
¿El ritmo es lo más importante de su poesía?
El ritmo, no la rima. La rima es algo escolástico, que en su tiempo estuvo bien. Pero el lenguaje hay que enriquecerlo, hay que transformarlo, ver la actualidad... Tener una tradición, porque lo que no es tradición es plagio.
Usted transforma, juega con el lenguaje. ¿Es una forma de rebelarse para que no condicione el pensamiento, sino que sea el pensamiento quién condicione al lenguaje?
Que sea el pensamiento, porque es el pensamiento el que transforma el lenguaje. Ahí está la ciencia y la poesía. El verso largo es muy difícil, no la rima; sin comas, que sea respirable.
¿Cree, como María Zambrano, que existe la razón poética?
Existe, claro. La verdad más profunda es la poesía, no la prosa, porque la poesía es salir el sentimiento, un sentimiento que es justo y equilibrado.
Y el amor, el amor poético, ¿tiene género?
El amor no sé si tiene género, porque yo no soy sastre. El amor no es propiedad de nadie. Se dice te quiero, pero no mía, porque hacer el amor con un sentimiento de propiedad es muy mezquino, carece de libertad.
El poema Eléncar ("Eléncar / ¿Puedo pasar? / ¿Puedo meterme entre esos hombros?") ¿es un reflejo de ello?
Es un homenaje a una mujer que busca el amor, el amor entendido como una estética, como una expresión espiritual. Entonces, no encuentra más que callejones sin atmósfera, no encuentra anchura en sus sentimientos.
¿Existe la locura del poeta?
La poesía es el estado más equilibrado que hay. Tu estás libre en una armonía interior. n
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