Muere el actor Robert Duvall a los 95 años
Obituario
El legendario intérprete ganador del Oscar deja un legado de seis décadas en el cine
Robert Duvall, uno de los actores más venerados de Hollywood, falleció a los 95 años en su residencia de Middleburg, Virginia, rodeado de sus seres queridos. Su esposa, Luciana Duvall, anunció la noticia a través de Facebook, destacando que el intérprete murió ''pacíficamente''. La familia ha decidido no celebrar un funeral formal, invitando a quienes deseen rendir homenaje a su memoria a hacerlo ''viendo una gran película, contando una buena historia con amigos o dando un paseo por la naturaleza, apreciando la belleza del mundo''.
Nacido el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, Robert Duvall creció en Annapolis, Maryland, en una familia marcada por la disciplina militar: su padre, William Howard Duvall, fue oficial de la Armada y posteriormente almirante, mientras que su madre, Mildred Virginia Hart, era actriz aficionada. Desde joven, Duvall mostró pasión por la actuación, y en 1962 inició su carrera cinematográfica con el papel de Boo Radley en ''Matar a un ruiseñor'', junto a Gregory Peck, un debut que ya mostraba su capacidad para habitar personajes complejos y memorables.
El actor que transformó cada papel en una lección de humanidad
A lo largo de seis décadas, Duvall construyó un legado que combinó talento, versatilidad y autenticidad. Ganó el Oscar al mejor actor en 1983 por ''Gracias y favores'', donde interpretó a Mac Sledge, un exalcohólico y antigua estrella de la música country. Además, recibió otras seis nominaciones al Oscar por papeles icónicos: Tom Hagen en ''El Padrino'' (1972), el Teniente Coronel Kilgore en ''Apocalypse Now'' (1979) y Bull Meechum en ''El gran Santini'' (1979). Su frase ''Me encanta el olor a napalm por la mañana'' se convirtió en uno de los diálogos más recordados de la historia del cine.
Duvall brilló también en ''THX 1138'' (1971), ''La conversación'' (1974), ''Network, un mundo implacable'' (1976), ''El mensajero del miedo'' (1984), ''Días de trueno'' (1990) y ''Un día de furia'' (1993). En el género western destacó en la miniserie ''Lonesome Dove'' (1989), por la que ganó un Globo de Oro, y en películas como ''Open Range'' (2003) y ''Valor de ley'', tanto en la versión original de 1969 como en el remake de 2010 dirigido por los hermanos Coen.
Más allá de la actuación: un cineasta de visión propia
Duvall también se aventuró detrás de la cámara. Dirigió y protagonizó ''Camino al cielo'' (1997), una historia sobre un predicador pentecostal que le valió otra nominación al Oscar y reconocimiento en festivales independientes como Sundance. Posteriormente dirigió ''Assassination Tango'' (2002) y ''Caballos salvajes'' (2005), mostrando la misma meticulosidad y pasión que caracterizó su carrera como actor.
Para quienes lo conocieron solo a través de la pantalla, Robert Duvall será recordado como un intérprete que llevaba cada personaje al límite de su humanidad. Su familia, sus compañeros de profesión y millones de admiradores alrededor del mundo celebran su vida y su arte, que continuará inspirando a nuevas generaciones. Como dijo su esposa: ''Por cada uno de sus papeles, Bob dio todo a sus personajes y a la verdad del espíritu humano que representaban. Al hacerlo, deja algo duradero e inolvidable para todos nosotros''.
Robert Duvall no solo deja una filmografía impresionante; deja una lección de vida sobre la dedicación, la honestidad artística y el amor por la humanidad que nunca pasará de moda.
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