Gato y Loureiro repasan los retos clave de la animación española

Los dos cineastas, que suman doce premios Goya entre ambos, abordaron ayer en el Foro La Región la profunda evolución del sector, los cambios de público, aspectos de creación y el impacto de la inteligencia artificial en el futuro

La periodista de Telemiño, Natalia Yáñez, presenta a Enrique Gato y Chelo Loureiro, ante la antenta mirada del director del OUFF, Óscar Doviso.
La periodista de Telemiño, Natalia Yáñez, presenta a Enrique Gato y Chelo Loureiro, ante la antenta mirada del director del OUFF, Óscar Doviso. | Atlántico

Doce premios Goya entre los dos sirven como carta de presentación de Enrique Gato y Chelo Loureiro, dos de los nombres propios de la animación española que participaron ayer en el Foro La Región, celebrado en el Centro Cultural Marcos Valcárcel dentro de la programación del OUFF. Presentado por Natalia Yáñez, presentadora de Telemiño, y con la intervención de Óscar Doviso, el encuentro sirvió para recorrer varias décadas de cambios en una industria que ambos conocen desde perspectivas diferentes. El director artístico del OUFF destacó la dimensión alcanzada por el sector: “En la animación el avance ha sido brutal y podemos sacar pecho de una animación que funciona más allá de nuestras fronteras, no solo a nivel técnico, sino también en guion y dirección”.

Gato quiso, sin embargo, alejar la idea de que el éxito actual haya nacido de la nada. “Muchas veces parece que hemos inventado la animación en España y nada más lejos”, señaló. El creador de Tadeo Jones reivindicó una tradición mucho más antigua y poco reconocida: “Siempre hemos estado a la vanguardia desde sus orígenes, aunque haya sido muy desconocida. Tadeo Jones quizá la ha puesto más arriba, pero la heroicidad no somos nosotros, era hacer animación hace 50 años”.

Loureiro coincidió en esa mirada histórica y recordó que “en España siempre hubo estudios de animación, pero trabajaban para estudios extranjeros”. También destacó el papel pionero de Galicia con la llegada del CGI y la producción de “El bosque animado”, el primer largometraje europeo realizado íntegramente en animación 3D.

Ese crecimiento, sin embargo, no siempre se ha traducido en reconocimiento para quienes están detrás de las películas. Loureiro lamentó que el público apenas conozca nombres de directores españoles de animación y definió a Gato como “el Santiago Segura de calidad del cine español”, por haber conseguido combinar un cine comercial de gran público con el reconocimiento de los premios.

La evolución no ha sido solo técnica. También han cambiado los públicos y las historias. Loureiro explicó que actualmente recibe sobre todo proyectos de animación para adultos y recordó que Valentina nació de su deseo de contar una historia sobre niños con discapacidad. “Yo me siento cómoda en todo tipo de proyectos siempre y cuando tengan calidad. Las temáticas son finitas, pero lo que es infinita es la mirada”, resumió. Gato, por su parte, defendió que sus películas están pensadas para un público familiar, no estrictamente infantil. “Es complicado lograr hablarle tanto a un niño como a un abuelo, hacer algo que funcione a todos los niveles”, explicó. Y reconoció que los espectadores más pequeños son también los más exigentes: “Quien más miedo me da son los niños, porque son muy crueles”.

El director también incidió en las particularidades de trabajar en animación, donde los tiempos son mucho más largos que en imagen real. “Me da envidia que los proyectos de imagen real duren tan poco cuando aquí estamos años”, bromeó. Esa lentitud obliga, añadió, a una planificación extrema: “Es un formato súper exigente, que te obliga a tener la película en la cabeza antes y no después”.

Adenás, el futuro apareció inevitablemente ligado a la inteligencia artificial. Gato la defendió como una herramienta al servicio del talento. “No hay reemplazo, es un nuevo motor que le pones al gran profesional. No sirve de nada si no hay una cabeza pensante detrás”, afirmó. Loureiro introdujo otro temor: “Más que la IA, me descorazona el cine en vertical. La IA nos llevará, eso sí, a una hiperproducción”.

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