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Fútbol, tenis y cerveza, la herencia del Cable inglés

Atlántico | 13 de octubre de 2013

El Instituto de Estudios Vigueses presentará el próximo miércoles su última publicación, “Vía- Vigo”. El estudio firmado por José Ramón Cabanelas aborda la historia del Cable inglés y alemán instalados en Vigo.
Un episodio apenas conocido, pero que situó a la ciudad en el mapa internacional. Tras la llegada de la telegrafía terrestre en el siglo XIX, el establecimiento de los cables submarinos dos décadas más tarde supuso enlazar las comunicaciones de España con el resto del mundo desde aquí.

James Skinner, excónsul británico en Vigo y vecino de la ciudad fue el último encargado de la Eastern Telegraph Company de Inglaterra. Se estableció en Vigo al licenciarse en 1957 y volvió en otras dos ocasiones, en 1964 y 1967. Asegura que predestinado a la ciudad: “Gracias al Cable inglés conocí en Vigo a la que sería mi mujer”. Se muestra muy satisfecho del trabajo realizado por Cabanelas, valoración que trasladará a la revista trimestral de los jubilados de su empresa “Cawpanews”: “Este nuevo libro otorga al Cable su puesto de honor en los anales de la historia local, dada la gran aportación que hizo a la ciudad”. Además de la importancia estratégica, entre la herencia menos trascendental de esta presencia inglesa está el fútbol, el tenis o el gusto por la cerveza.

La Eastern Telegraph Company fue la primera en establecerse, en 1783, en mayo hizo 140 años. Operaron hasta 1982 desde Vigo, donde aún se conservan huellas de su presencia: el chalet de Alcabre usado como caseta de enlace entre el submarino y el terrestre; la casa Bárcena, actual Centro Social de Novacaixagalicia, y oficinas centrales del Cable inglés do lo que queda del propio cable en la playa de Alcabre. En Porthcurno, en Cornuelles, está la antigua sede de la Escuela de Ingeniería, a donde llegaban todos los cables submarinos. Hoy convertido en museo, cuya dirección se muestra interesada en un intercambio cultural con Vigo por el vínculo que les une, según Skinner. El alemán, la Deustsche Atlantique Telegraphen, llegó más tarde, en 1896, y se situó en el mismo edificio que el cable inglés en Velázquez Moreno. La labor de comunicación y espionaje de ambas oficinas fue esencial durante la Segunda Guerra Mundial. Hechos que Cabanelas descubre en su libro “Vía- Vigo”.n
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