Condado/Paradanta
La vivienda en Arbo, entre las más baratas de España
Vigo
El alcalde de Arbo, Horacio Gil, aseguraba a primera hora de ayer, sábado, en referencia al incendio en la parroquia de Mourentán, que las condiciones meteorológicas eran “muy adversas”, con “mucho viento y altas temperaturas”, y que había focos en distintos puntos “seguramente por el efecto del viento” con rachas de 50 kilómetros/hora. Asimismo, confirmaba que la Xunta había solicitado la intervención de la Unidad Militar de Emergencias, UME, y que afortunadamente no había sido necesario evacuar a la población del lugar de As Searas, donde el fuego estaba más próximo a las viviendas. De hecho, a las cinco de la tarde, tras la intervención de los refuerzos, se daba por controlado el riesgo para las casas, confirmando que no fue necesario evacuar a ningún vecino, aunque la zona seguía en alerta y los equipos contra incendios continuaban enfriando todo el perímetro del núcleo porque el incendio todavía no había sido controlado.
El fuego se inició a las 03,17 h. de la madrugada y en tan solo doce horas había arrasado 50 hectáreas de superficie de monte arbolado, que se habían multiplicado hasta las 150 a las seis de la tarde. El último balance ofrecido ayer por la Xunta hablaba ya de 230 hectáreas quemadas, mientras el incendio seguía activo.
La Consellería do Medio Rural, como medida preventiva, declaró la situación 2 del incendio en Arbo por su cercanía a las viviendas de Searas, parroquia de Mourentán. Para hacer frente a las llamas y controlar el fuego, Medio Rural movilizó 2 agentes, 12 brigadas, 10 motobombas, 1 pala, 2 aviones y 3 helicópteros.
A las seis de la tarde de ayer, sábado, Arbo registraba 36,6 grados. En este municipio de A Paradanta, en la cuenca del Miño, se dieron las condiciones de la “regla de los 30, que hace imposible su extinción”, explicaba a este diario un bombero forestal: más de 30 grados de temperatura, vientos a más de 30 k/h, y una humedad relativa por debajo del 30%. Además de pendientes con más del 30% por donde avanzaban las llamas. “Contra eso es imposible luchar”, explicaba este profesional. Añadió que la energía que desprende un incendio como este crea su propia atmósfera que genera su propio clima, empeorando el fuego y produciendo ‘pirocúmulos’: grandes nubes que desatan la propia virulencia del incendio. Este bombero de la Xunta apuntó que, según los expertos, tanto este incendio como los recientes en la provincia de Ourense “se podrían clasificar como de sexta generación o tormenta de fuego”. Son muy virulentos y de enorme dificultad para apagarlos, considerados prácticamente inextinguibles y con los que la prioridad es evacuar a la población.
En torno al incendio de ayer en Arbo, no se descarta que haya sido intencionado dada la hora en la que comenzó, las tres y cuarto de la madrugada. Es el primer gran fuego de este verano en la comarca, tras un conato en la parroquia de A Hermida, en Covelo, que también se desató de noche y amenazó a viviendas. Los vecinos están convencidos de que fue intencionado, puesto que un perro alertó con sus ladridos la presencia de un vechículo con las luces apagadas en la zona donde se inició y cuyo conductor se dio a la fuga.
Toda la comarca de O Condado-A Paradanta vive con miedo a los incendios desde que se empezaron a registrar altas temperaturas, a principios de julio. En el recuerdo está la tremenda ola de fuegos registrada en el año 2017, que arrasó más de la mitad del territorio del Concello de As Neves, tras cruzar el Miño procedente de Portugal, y que no tardó en propagarse por Arbo y Ponteareas, arrasando cientos de hectáreas a su paso. Nadie olvida aquella tremenda ola de incendios y hay mucho miedo a que se repita.
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