Honda tristeza en la comarca por la pérdida de ‘Don José'
Feligreses y sus incontables amigos, lamentan el fallecimiento del sacerdote y misionero ponteareano, José Álvarez Castro
En Ponteareas ha causado un hondo pesar el fallecimiento de José Álvarez Castro, sacerdote muy querido y respetado entre sus incontables feligreses y amigos. Don José fallecía este martes, 25 de febrero, a los 76 años de edad, en el Hospital Álvaro Cunqueiro. Hoy jueves, a las 16:30h, se oficiará el funeral por su eterno descanso, en la iglesia de San Xurso de Ribadetea (Ponteareas) donde, en el cementerio parroquial, reposarán sus cenizas. A causa de su enfermedad, Don José se había trasladado hace un año a la Residencia Sacerdotal de Nosa Señora da Guía (Vigo), una vez retirado de sus últimas tareas como párroco en Bugarín y Fozara (Ponteareas).
Don José Álvarez Castro, natural de A Cañiza y residente en Ponteareas desde muy niño, se ordenó sacerdote hace 52 años en Vigo y ejerció su ministerio, primero como vicario parroquial y profesor en el Instituto de O Porriño (1973). En 1976 se fue de Misionero durante 6 años a la Prelatura de Yauyos, en Perú y a su regreso se encargó de las parroquias de Santa Baia de Batalláns (As Neves), Guillade y Uma (Ponteareas). En 1985 fue profesor en el IES de Ponteareas de cuya parroquia –San Miguel-, se responsabilizó en 1994, siendo a la vez arcipreste del Tea Condado, profesor en A Granxa (Areas-Pontereas). Tareas que conmpatibilizaba haciendo programas de información y entretenimiento en la televisión local como un gran apasionado del audiovisual. En agosto de 2006 fue nombrado párroco de Caldelas de Tui, Entenza y Salceda de Caselas, a las que se sumaron Porto y Parderrubias (2006-2013). Fue también arcipreste de Entenza, miembro del Consejo Presbiteral y Párroco Consultor. Y en febrero de 2019, el Obispo le confió las parroquias de Bugarín y Fozara (Ponteareas), que atendió hasta el 9 de enero de 2024, cuando ingresó en la Residencia sacerdotal. Descanse en paz este sacerdote“tranquilo” como le describen desde el Obispado. Un cura "entregado, alegre y servicial; muy querido por sus compañeros y feligreses por su cercanía, afabilidad y convivencia diaria, amable y espontánea”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último