Condado/Paradanta
Históricos romances literarios en el Balneario de Mondariz
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El éxito literario de la novela de Laura Portas,"El Palacio del Agua", recrea la historia amorosa de Candela en la Belle Epoque, que entronca con el romance de la Marquesa de Llanzol y Serrano Súñer, que recreó Nieves Herrero en “Lo que escondían sus ojos” y otras grandes historias de amor que, en la ciudad balnearia gallega, centran un mes muy especial en el Balneario de Mondariz. Y aprovechando que mañana sábado es el Día de San Valentín, en la villa balnearia, se reunirán entusiastas de la historia para revivir amores célebres que surgieron como las aguas de los manantiales y de los que, Mondariz, a lo largo de tres siglos, ha sido testigo de excepción de esas grandes historias de amor apasionadas en uno de los balnearios más antiguos de Europa.
Entre esas historias figura el romance y la boda de Don Dinís e Isabel de Portugal en la capilla del Bosque, en el verano de 1282, en el paraje de Troncoso que hoy ocupa la Fuente de Gándara. Dionisio I de Portugal e Isabel de Aragón, se desposaron tras un rápido noviazgo y eligieron este lugar porque la Infanta padecía un trastorno de salud y creía en el poder curativo de las aguas de Troncoso, que era un pequeño burgo construido sobre las ruinas de la “Villa Búrbida”, que utilizaban los romanos para purificar sus cuerpos, y que tiempo después y gracias a sus acuíferos de aguas salutíferas, se convertiría en la actual Villa Balnearia.
Con esta historia de amor, nace también la leyenda de un lugar mágico con manantiales que recorren todo el municipio de Mondariz-Balneario, lugar en el que la hija de la reina Isabel II, la Infanta Isabel de Borbón “La Chata”, vivió un romance que pasó de rumor a escritos de la época. “La Chata”, tras un matrimonio impuesto con el Conde Girgenti, conoció en 1914, en su visita al Balneario, a un joven lugareño al que dedicó todo el tiempo de su estancia y que fue un bálsamo para su madurez. Otro de los personajes que tuvo su historia de amor en el Balneario fue Emilia Pardo Bazán, que paseando hacia la Fuente de Troncoso, en la Finca de Pías, hoy campo de golf, conoció a Pérez Galdós ('miquiño mío’), con quien mantuvo un largo romance hasta su muerte. Y hablando de flechazos, el del hombre más rico del mundo, John Rockefeller III, que en agosto de 1929 visitó la Villa termal y quedó prendado de la joven hija de Primo de Rivera, con la que descubrió el primer amor que marcaría toda su vida.
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