As Pascuillas, entre el calor y la fe
El calor apretó fuerte en A Franqueira, provocando lipotimias y desmayos entre los grupos de romeros
Un calor que llegó a ser asfixiante fue ayer el incómodo protagonista de la romería de primavera en A Franqueira. La famosa Romería de As Pascuillas, que como cada lunes de Pentecostés, abarrotó de romeros fervorosos el recinto de O Outeiro, a donde, desde primerísima hora de la mañana, fueron llegando las más de 60 imágenes de vírgenes y santos procedentes de la práctica totalidad de las parroquias del Condado-Paradanta, para saludar a la Virgen de la Franqueira. Allí, según iban llegando, se cumplía el ritual de las salutaciones entre imágenes y romeros, con las tres genuflexiones y las reverencias entre imágenes. Un rito ancestral que se ha ido conservando con el tiempo.
Esta romería de As Pascuillas, conocida también como ‘el Rocío gallego’, coincide cada año con el Rocío almonteño (Huelva), pero con rituales muy diferentes. Mientras allí se asalta la reja que resguarda a la Virgen del Rocío y se pelea la multitud para conseguir un hueco como porteadores de la imagen, aquí, en A Franqueira, la tradición es más sosegada y la protagonizan las más de 60 imágenes que son transportadas a pie desde cada una de sus parroquias, por romeros devotos de esta tradición, que suben a dar las gracias a Santa María da Franqueira por los favores recibidos. Aunque ayer, la novedad tuvo algo que ver con el Rocío andaluz, con varias ‘carretas’ que participaron en esta romería de primavera, llenas de adornos y con el avituallamiento correspondiente para quedarse a comer tras la misa, la procesión y los actos religiosos.
Incontables las personas que subieron hasta el Outeiro y abarrotaron el recinto así como también la carpa a donde, desde las nueve de la mañana, fueron llegando las imágenes, cumpliendo la tradición de las salutaciones. Cada una era recibida por la Virgen del Rosario de Valeixe (A Cañiza), que goza de la prerrogativa de ser la anfitriona, tal y como manda el ritual, mientras los romeros con las cruces parroquiales y los pendones, hacen sus genuflexiones y se abrazaban entre ellos, cada uno con su imagen, que luego van colocando en fila dentro de la carpa donde el obispo de la Diócesis de Tui-Vigo, Antonio Valín, celebró al mediodía la misa solemne y recibió, en nombre de A Franqueira, la Ofrenda especial que este año le correspondió a la parroquia de Santa Baia de Mondariz.
Y una vez celebrada la misa, y a pesar del calor sofocante, comenzó la procesión con las imágenes de cada parroquia bajando hasta el atrio del Santuario mariano de A Franqueira, que ayer, como cada año en la Romería de As Pascuillas, vistió sus mejores galas. La nota negativa fue el calor sofocante que causó numerosas indisposiciones, deshidrataciones, golpes de calor, lipotimias y desmayos, aunque a pesar de las altas temperaturas, mucha gente buscó alguna sombra y se quedó a comer.
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