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Ataque contra defensa
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En esta ocasión son unos 900 celtistas que acudirán a Friburgo para el partido de ida de cuartos de final entre el equipo alemán y el Celta, en un desplazamiento que tenía como viaje más cómodo el hacer un vuelo de avión desde Oporto a Basilea para hacer el tramo final por carretera a la ciudad de la Selva Negra. Esta era la opción sencilla, pero no siempre es la que se adapta a los horarios, precios o, simplemente, al gusto de los celtistas.
Así, por ejemplo, Iago Besada optó por realizar un traslado a Zúrich con escala en Barcelona. Después tomarán el autobús para llegar a la ciudad alemana en un desplazamiento que encadenará horas. Unas seis. El regreso será a través de Estrasburgo y así el grupo de amigos desplazado realizará un compendio con paso por cuatro países.
Otro trío de seguidores, comandado por Juan Gayoso ‘Gelillo’, realizará uno de esos desplazamientos que incluyen un punto de ocio con el celtismo porque viajarán hasta Ginebra para después tomar una maratoniana combinación de trenes. Así llegarán a la Selva Negra y para regresar a casa lo harán el sábado y por la ciudad balneario de Baden Baden, es decir, por el norte. Y es que el celtismo es también un particular juego de geografía y puntos cardinales.
No serán las únicas opciones porque detrás de los 900 celestes en Friburgo habrá casi tantas historias como los desplazados. Si en Lyon fueron protagonistas los Uber, el tranvía y los taxis, para el desplazamiento al sur de Alemania tomarán una importancia creciente los coches de alquiler y, por el momento, sin punto de encuentro previo al enfrentamiento porque ayer aún no estaba el habitual plan de viaje que siempre distribuye el Celta. Al menos, tendrá como característica especial que, salvo complicación de última hora, no están previstos problemas entre las aficiones de ambos equipos porque el desplazamiento es limitado y no existe rivalidad previa entre ultras.
Los aficionados del Celta viven entre el positivismo y la precaución. No obstante, con cada ronda que supera el equipo, se incrementa el número de seguidores que ponen la vista en la final. “Ya tenemos reservado un hotel en Estambul”, explicó Juan Gayoso, a punto de empezar el desplazamiento a la Selva Negra. Más comedido es Iago Besada que “como seguidor del Celta, prefiero ir eliminatoria a eliminatoria”. Una posición más comedida, pero es cierto que desde hace meses hay celtistas que pusieron la vista en la final y con cada eliminatoria superada se incrementaban las reservas de hoteles en la ciudad turca. Eso sí, para ir a Alemania, estuvo cerca de cerrarse un vuelo ‘charter’ exclusivo de aficionados, pero finalmente no se cerró porque el número de entradas fue limitado y algunas personas de las anotadas no consiguieron el billete. En Lyon sí salió, pero allí el grueso de celtistas pudo ser mucho mayor con más de 3.000 personas. El campo del Friburgo es más limitado en el aforo.
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