Los versos germánicos
Friburgo 3-0 Celta
El Friburgo de Julian Schuster dominó el juego ante los intentos de Giráldez por cambiarlo
Equipo de autor. Normalmente, en el mundillo del balompié se refiere a una formación que obtiene grandes resultados bajo la tutela de un entrenador rico en lo táctico y que no dispone de especiales nombres en su plantilla. Así, el Celta es un equipo bajo la inspiración de Claudio Giráldez y ayer se encontró enfrente al Friburgo de Juan Schuster. Otra formación de autor y, en esa lucha, los mejores versos resultaron brigosvianos.
En cualquier relato, los autores deben tener un buen vocabulario y, en este caso, son los futbolistas. En el duelo de ayer, no sé si los mejores, pero los más acertados resultaron de lengua germánica, con papel destacado para el joven mediocentro Manzambi. A partir de su lectura del partido y del resumen de su actuación se entiende el partido. Ganó balones en ataque, en defensa, llegó a la frontal céltica y firmó una recuperación tras otra. A partir de ahí se entiende el control, durante la mayor parte del partido, del centro del campo de la formación local y mandar en la medular es una gran clave del juego.
El partido estuvo marcado por el centro del campo local con Manzambi como pieza de culto
En el enfrentamiento de ayer tuvo esa constante y, a partir de ahí, se añadió el acierto individual y colectivo del Friburgo, que tuvo un día notable en todos los aspectos del juego y decantó el encuentro con sus fortalezas, que fueron el juego aéreo, el ritmo y la presión en todo el campo ante un Celta que nunca pudo cambiar el guión del partido.
Regresando a los autores, Claudio Giráldez intentó cambiar las rimas en el descanso. Como es habitual en él, no duda de cambiar el argumento si el original se atasca, pero no era el día. Los retoques con la defensa de cuatro y Fer López en el centro del campo tuvieron la eficacia de unos cinco minutos que duró el dominio celeste en la reanudación. Después, volvió a hacerse con el balón el equipo local, estiró el campo y dominó con salidas del esférico limpias y transiciones que quitaban la confianza a un Celta que reculaba y reculaba sin opciones de hacerse con la posesión para generar peligro ante una formación germana que mantuvo su ritmo constante y disciplina férrea como obliga un buen soneto. Los versos célticos no aparecieron.
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