La versión con más canas
El once ante el PAOK fue el de mayor media de edad, una tendencia celeste en Europa
Se sostiene, como norma general, que la edad es sólo un número. Y que los entrenadores ‘no miran el DNI’ a la hora de elaborar sus onces iniciales. Pero hay matices. Porque los años tienen la costumbre de acarrear consigo experiencia y ésta sí que es valorable en determinados momentos a la hora de elegir jugadores, ya sea para ficharlos o para ponerlos a jugar.
El Celta tiró el pasado jueves ante el PAOK, en el decisivo encuentro de vuelta de la eliminatoria continental para meterse en octavos, de su versión más vieja. No en vano, figuraban en el once cinco de los seis integrantes de la plantilla de más edad: Iago Aspas (38), Marcos Alonso (35), Matías Vecino (34), Borja Iglesias (33) y Carl Starfelt (30). Lo que deparó el once inicial con la media de edad más alta en lo que va de temporada, rozando los 29 años (28,9).
La llegada en el mercado de enero de Vecino, propiciada entre otros factores por su experiencia global y en particular en torneos continentales, empuja esa media de edad. Pero analizando los duelos previos, la apuesta por dotar de años al once en Liga Europa es clara. Así, en los 10 encuentros de dicha competición ya disputados, los equipos iniciales tuvieron una media de edad de 27,28. Por encima de los 25 partidos de Liga (26,6) y de los tres de Copa (25,6).
Sin que se pueda establecer una relación directa, sí es cierto que dotar de experiencia a los onces europeos ha acompañado a los buenos resultados. De las tres derrotas sufridas —Stuttgart, Ludogorets y Bolonia—, dos se produjeron ante los dos equipos iniciales de menor media de edad empleados por el equipo vigués en esta competición.
En todo caso, la tendencia europea es a tirar de experiencia. No en vano, la eliminatoria ante el PAOK contó con dos de los tres onces de más edad este curso (28,1 y 28,9).
Jóvenes en el escaparate y más ingresos para limitar ventas
La tendencia a dotar de años al equipo en los partidos europeos no está reñida con el brillo de piezas jóvenes en tan gustoso escaparate. Aunque los ingresos europeos, y alguna que otra operación del pasado mercado de enero, vayan a permitir cierto alivio en la necesidad de venta celeste para cuadrar las cuentas, sobre la mesa sigue la obligación de realizar algún traspaso cuantioso, más allá de que éste se pueda producir sin expreso deseo del club.
De momento, los números ofensivos aumentan en cantidad y en insistencia las habituales novias de Williot Swedberg, que ya es el máximo realizador céltico en esta Liga Europa merced a sus cuatro dianas, tres de ellas ante el PAOK. Y en su haber también tiene una asistencia, lo que lo sitúa como el céltico más determinante en el torneo continental sólo por detrás del inagotable Iago Aspas (3 goles y 3 pases de gol). A sus 22 años, el sueco sigue apurando sus últimas opciones de entrar en los planes de su selección absoluta mientras colecciona equipos que beben las aguas por él.
Lo del nórdico resultaba esperable esta temporada. Incluso, deseable si a cuestiones económicas nos referimos. Mucho más sorprendente ha sido la irrupción de Miguel Román, quien el pasado jueves confirmó la enorme relevancia que ha alcanzado y que, a sus 23 años y en su primera campaña en la élite, lo sitúa en los primeros lugares de seguimiento de multitud de direcciones deportivas.
Con algún año más (25) pero con una experiencia también justa en el máximo nivel aparece el canterano Sergio Carreira. El vigués, excepcional el jueves, asoma en Europa con la misma enorme fiabilidad de la Liga pero con más ojos siguiéndolo con interés.
Y, siempre de manera más discreta, Javi Rodríguez mantiene un nivel medio extraordinario y unas virtudes difíciles de conjugar en un solo futbolista. Pasa por ser el céltico de más valor de mercado tras Óscar Mingueza -Fer López está cedido por el Wolverhampton- y, con 22 años, también tiene ojeadores por doquier.
A la espera del verano y de las tentaciones varias, el paso a octavos lleva al club a contar con unos ingresos más que interesantes. De momento, por cuestión meramente de resultados ya se ha asegurado más de 8,3 millones. Pero esta cantidad se doblará en función a otros factores. Como ejemplo, la Real Sociedad contó con casi 19 millones tras llegar a esta misma ronda de octavos y caer en ella. Bien es cierto que su mejor coeficiente continental sitúa sus ingresos por encima de los que recibiría el conjunto vigués si pierde ante el Lyon, pero ese entorno de los 15 o 16 millones ya es más que interesante. Sobre todo si, además, se logra la hazaña de repetir clasificación europea de cara a la próxima temporada.
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