El Union hace la fuerza

EUROPA LEAGUE

El Saint-Gilloise belga visita este jueves Balaídos tras resurgir como club en los últimos años

Mateo Biondic, jugador del Union Saint-Gilloise, durante el empate en Liga Europa ante la Real Sociedad.
Mateo Biondic, jugador del Union Saint-Gilloise, durante el empate en Liga Europa ante la Real Sociedad. | USG

Las semanas europeas no solo sirven para ilusionarse, sino también para indagar y conocer más sobre el rival al que uno se enfrenta, que para un club como el Celta, cualquier novedad es buena. El jueves vuelve la Liga Europa a Balaídos, que recibirá a un equipo con una historia digna de ser contada. El Union Saint-Gilloise belga llega a Vigo siendo uno de los clubes más antiguos del viejo continente, desplegando su fútbol en tres siglos diferentes. Se fundó en 1897 en el barrio de Saint-Gilles de Bruselas por un grupo de jóvenes, ventiséis años antes que el Celta. Desde su creación, fue siempre considerado de las grandes entidades de Bélgica y se consagró en los siguientes años. Apenas tardó cuatro en ascender a la primera categoría y desde 1901 hasta 1914 conquistó hasta siete campeonatos de liga, convirtiéndose en uno de los grandes dominadores del fútbol nacional.

De hecho, cuando Manuel de Castro todavía estaba planteando e ideando la idea visionaria de fusionar al Real Vigo Sporting y el Real Club Fortuna, el conjunto belga vivía los mejores años de su historia. Pero su época dorada llegaría con el Celta ya existiendo y dando sus primeros coletazos de vida: en los años 30. El Union ganó tres ligas consecutivas y encadenó 60 partidos consecutivos sin perder entre 1933 y 1935, una marca que sigue vigente como uno de los récords del fútbol belga. No obstante, a partir de aquí empezaría lentamente el declive institucional en las siguientes décadas. Seguía siendo de los grandes en Bélgica, pero alternando descensos y ascensos y muy lejos de su versión arroladora de principios de siglo. Y ya en 1973 llegó la bajada a los infiernos, pasando casi a desaparecer por problemas económicos y bajando hasta la cuarta categoría en 1981.

Del infierno a la gloria

El histórico conjunto bruselense pasó entonces décadas alejado de la élite, sobreviviendo entre categorías inferiores y cerca de la bancarrota en varias ocasiones. No fue hasta 2018 cuando comenzó a cambiar su destino, con la llegada del empresario británico Tony Bloom, propietario del Brighton, y su socio Alex Muzio, que adquirieron la entidad e impulsaron una profunda transformación. La nueva propiedad profesionalizó la estructura del club, mejoró sus recursos e implantó un modelo de captación basado en el análisis de datos para encontrar jugadores con talento y potencial de crecimiento. El proyecto dio sus frutos en apenas tres años. En 2021, después de 48 temporadas fuera de la máxima categoría, el Union regresó a la Primera División belga como campeón de Segunda.

Pero su vuelta no fue la de un recién ascendido dispuesto únicamente a asegurar la permanencia. En su primera temporada de regreso, la 2021-22, sorprendió a todo el fútbol belga al liderar la fase regular del campeonato y quedarse a las puertas del título, que finalmente conquistó el Brujas en los play-offs. El Union había recuperado en tiempo récord el estatus que su historia reclamaba y, en 2025, culminó su resurrección al conquistar una Liga que se le resistía desde hacía 90 años. Desde su restructuración y vuelta a la élite, el Saint-Gilloise ganó una Liga, dos Copas de Bélgica y una Supercopa, además de volver por la puerta grande y jugar Europa todas las temporadas desde la 2022/2023, quedándose ese mismo año a un paso de unas semifinales de la competición que juega contra el Celta y siendo eliminado en cuartos por el Bayer Leverkusen.

Conexión con el Celta

En la actualidad, el Union Saint-Gilloise se encuentra en un momento de forma excelente: 2º en Liga y máximo goleador del campeonato belga y 6º en Europa con 8 goles a favor y solo uno en contra. Y aunque los momentos de ambos equipos son muy distintos, hay conexiones entre el Celta y el equipo belga. Pese a no contar con un historial de enfrentamientos entre ambos, comparten el recuerdo de haber alcanzado unas semifinales europeas. Los vigueses lo consiguieron en la Liga Europa de 2016/2017, cuando se quedaron a las puertas de la final frente al Manchester United, mientras que los belgas llegaron a esa ronda en la Copa de Ferias de 1959/1960, una competición que precedió a la actual Europa League. Dos clubes con una larga tradición, que han vivido épocas de esplendor y también momentos alejados de la élite, y que este jueves escribirán un primer capítulo común en Balaídos.

Una afición viajera con ideales afines

El Union Saint-Gilloise cuenta con una afición muy identificada con sus raíces y con una grada de personalidad propia. Entre sus grupos de animación destacan los Union Bhoys, uno de los colectivos más reconocidos del entorno del club, junto a otras peñas como Les Fidèles o bEUnion, que también organizan desplazamientos europeos y podrían estar en Vigo esta semana. Sus sectores más activos mantienen una identidad reivindicativa, con una tradición antifascista y antirracista, por lo que, en principio, no debería existir un conflicto directo con los aficionados celestes más radicales al contar con ideales políticos afines.

No obstante, esa pasión también ha dejado algunos episodios polémicos en sus desplazamientos continentales. Uno de los más significativos de los últimos años llegó en febrero de 2025, durante la eliminatoria ante el Ajax en la Europa League. La UEFA sancionó al club belga con 53.450 euros por el lanzamiento de objetos y material pirotécnico, además de los daños ocasionados por sus seguidores en el estadio neerlandés. También recibió una multa de 9.000 euros por bloquear zonas de paso en el encuentro de ida, disputado en el King Baudouin Stadium de Bruselas.

En cualquier caso, no se puede trasladar el comportamiento de determinados sectores al conjunto de la afición, que cuenta con una importante red de peñas y seguidores repartidos por distintos países. Para el encuentro de Balaídos, el Celta había reservado al Union un total de 1.158 localidades, aproximadamente el 5 % del aforo del estadio, como en todos los partidos europeos. Sin embargo, el club belga devolvió 594 entradas, por lo que su presencia en Vigo podría rondar los 500 aficionados. Las localidades liberadas fueron puestas a la venta por la entidad celeste para que más celtistas puedan ocupar las gradas en una nueva noche europea.

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