Los tocayos anhelan lograr el beneplácito de Claudio Giráldez
El nombre “Hugo” está destinado a ir de la mano de Claudio Giráldez. Hace unos años, Álvarez y Sotelo eran los apellidos. En A Lomba, González y Burcio volvieron a mandarle un mensaje al porriñés desde el terreno de juego. Mala suerte la de sus compañeros del filial; López, Arcos y Marcos tuvieron que jugar en una plana primera parte con mínimo fútbol en defensa y ataque. Carrillo, por su parte, destacó al jugar, otra vez, por delante de Villar.
Tanto el valenciano como el madrileño completaron una segunda parte muy buena, con la que siguen llamando a la puerta del despacho de Giráldez. González, además de sumar su segunda diana consecutiva este verano, mostró su capacidad camaleónica de jugar tanto en los costados como por dentro, de ser capaz de asociarse con la mediapunta celeste y de sacrificarse en labores defensivas. Hugo Burcio, que disputó hasta el minuto setenta como pivote defensivo y después como central diestro, volvió a dejar claro el potencial que tiene. Dos demarcaciones diferentes en las que no cometió errores de ningún tipo y resolvió con una madurez pasmosa cuando fue menester.
Joel López partió de inicio con el Celta, por primera vez en su carrera. La constante mutación en el esquema táctico entre la defensa de cuatro y de cinco le llevó a alternar, por tramos, entre la demarcación de lateral izquierdo y de central zurdo. No gozó de muchas ocasiones para demostrar su capacidad defensiva, ya que su tiempo en el campo estuvo marcado por la falta total de ocasiones por parte de ambos equipos. Su repliegue en un intento de contra de Gelabert al filo de la primera parte, su mejor contribución.
Ángel Arcos, del mismo modo que su compañero, varió constantemente su posición. En labores defensivas partía como carrilero zurdo, sin embargo, en construcción actuaba de extremo izquierdo. La falta de ritmo y oportunidades de gol fue una losa para mostrar su juego y, para más inri, el ataque céltico se concentró en el otro costado, con un indetectable Jones El-Abdellaoui. Pudo anotar en el descuento del primer acto, tras correr al espacio en campo rival y canear a dos zagueros rojiblancos, pero su tiro fue enviado a córner por Gularte en el área pequeña.
Óscar Marcos destacó por su capacidad de aparecer en los espacios entre líneas, sin solaparse con las incursiones en ataque de Román y Febas. La jugada de Arcos que terminó frustrando la defensa sportinguista se gestó en una descarga suya a banda, apareciendo entre los centrocampistas y el punta. La falta de dinamismo evitó verle en acciones de peligro en área rival.
La actuación de Coke Carrillo, dentro de la poca exigencia a que lo sometieron, fue acertada y se vio con bastante confianza. Solventó su error en salida de balón con una mano cómoda y dejó clara su autoridad en los saques de esquina, con un par de salidas seguras por alto.
Coke Carrillo, de nuevo, sobre Iván Villar
Por segundo partido consecutivo, el portero elegido para la rotación fue Coke Carrillo. El portero del filial, en labor de tercer arquero del primer equipo, volvió a contar con minutos sobre su compañero Iván Villar, segundo guardameta celeste. Del mismo modo que en el estreno céltico en Braga, el poiense dispuso de toda la segunda mitad para mostrar su juego entre los postes, una decisión que deja al aldanés en una posición muy delicada. Villar y Manu Fernández, que no entró en la lista de convocados, son los únicos jugadores disponibles que no contaron con minutos en ninguno de los amistosos jugados.
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