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Fútbol | Segunda División
Segunda División no suele perdonar a los inocentes. Un tramo de desconexión puede ser devastador para un equipo y dejar un partido correcto en ningún beneficio en la clasificación. Ni más, ni menos. El Celta Fortuna controló la primera y última media hora, pero los treinta minutos intermedios fueron una losa muy pesada que acabó con los tres puntos en el casillero del Sporting de Gijón.
Ante el aluvión de bajas, en especial en el centro del campo, Fredi Álvarez apostó por alinear a Pablo Meixús en el doble pivote junto a Adriá Capdevila y dejar a Ribes de líbero en una línea de centrales que completaban Anxo Rodríguez y Pablo Gavián. El planteamiento pareció funcionar y después de una fase de tanteo corta, en la que el ritmo de juego no era muy rápido por parte de ninguno, los celestes se hicieron con el control del esférico y rápidamente se adelantaron en el marcador.
Coke Carrillo, a la salida de un córner en defensa, blocó un balón y sacó en largo hacia Óscar Marcos. El balón salió más centrado de lo esperado, pero Guille Rosas, deslumbrado con el sol, no pudo calibrar bien el control, se resbaló y sirvió un mano a mano al vilaxoanés. El ‘10’ olívico encaró a Yáñez y con una vaselina espectacular puso por delante a los celestes en El Molinón.
Los gijoneses, con el peso del derbi asturiano perdido en sus hombros y su afición siendo muy crítica con ellos, deambularon por el campo durante los siguientes minutos ante un dominio sin llegadas claras del Celta Fortuna. Los vigueses estaban tranquilos con balón, apoyados en el marcador favorable, y aunque intentaban transitar por banda izquierda, con Joel López y Aldrine Kibet muy incisivos, no llegaban con demasiada claridad.
Mediada la primera mitad, y con la posesión, malas intenciones e imposición del ritmo de juego por parte de los célticos, el partido se detuvo por una emergencia sanitaria en la grada. Como ocurre en otras disciplinas con los ‘tiempos muertos’, la posibilidad de desconectarse y tardar un tiempo en regresar a la velocidad de crucero se disparó y los rojiblancos se agarraron con fuerza a esa opción. La reanudación trajo un filial olívico frío e inexplicablemente dubitativo que dio alas al empate. Un mal pase hacia atrás de Anxo Rodríguez, que toca en Ribes, permitió a Casas anotar su primera diana de la tarde. El ariete encaró a Carrillo, el pontevedrés despejó mal el disparo y el cordobés no perdonó con el portero celeste totalmente vencido.
La notable mejoría del Sporting, acrecentada por el gol anotado, enmudeció al Celta Fortuna e hizo que los pocos minutos restantes hasta el descanso fuesen muy largos. Como guinda de ese sufrimiento inminente, Pablo Meixús se iría expulsado en el descuento de la primera mitad en una jugada con cierta polémica. El capitán agarró a Antonio Casas fuera del área para que no llegase a disparar a portería. Los locales reclamaban penalti y tras la entrada del VAR, Cid Camacho estimó que era una ocasión manifiesta de gol y sería falta y roja directa al ‘6’. Si hubiera sido dentro del área hubiera sido penalti y amarilla por la regla del doble castigo, al ser libre directo y expulsión, sin embargo, también lo acabó siendo. Casas pegó el balón a la cepa del poste y batió a Coke Carrillo para llevar por delante al cuadro de Nicolás Larcamón al entretiempo.
Pareció no hacer efecto los quince minutos de descanso en los celestes. Daban la impresión de no haber tenido tiempo suficiente para digerir ni la roja directa ni el segundo gol asturiano. Ese bloqueo visible fue aprovechado por el cuadro sportinguista para hacerse con el dominio del esférico y jugar a su gusto. De querer acelerar, aceleraban. De querer tener calma, pausaban el balón; y los celestes, influidos por la inferioridad numérica, no eran capaces de reaccionar. Guille Rosas, después de un pase entre líneas del canterano céltico Manu Rodríguez, pudo redimirse de su error en el 0-1 y poner el tercero en el casillero local.
La autocomplacencia en el fútbol suele ser muy peligrosa, casi tanto como jugar sin vergüenza. Y las dos se encontraron. El Celta Fortuna empezó a creer en sí mismo ante un Sporting de Gijón que retrasaba sus líneas y cedía la posesión por su resultado favorable. Los fallos clamorosos de Álvaro Marín dentro del área y la impaciencia de querer finalizar jugada cuanto antes de Ángel Arcos y Vlad Silva Silva, ingresados en el césped para hacer daño por los costados, hicieron que ese dominio asfixiante no se transformase en goles hasta el cuarto de hora final.
Aldrine Kibet, después de una descarga de Marín en la frontal, conectó una volea al palo izquierdo que Yáñez no pudo detener. Poco menos de veinte minutos, con el descuento, restaban a los celestes para intentar igualar el marcador, pero el cansancio y desgaste por estar con un futbolista menos se hizo notar cuando más necesaria era la energía. Ni con la entrada de Jorge Pérez-Lafuente ni David Sueiro, juvenil de primer año y debutante en el fútbol profesional, pudo el Celta Fortuna rascar un punto del feudo astur. Con tramos de dominio notable y desconexión incomprensible, volvían los célticos a Vigo tras sumar su cuarta derrota de la temporada.
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