Una superioridad doble del Celta

Celta - Villarreal

El equipo vigués mandó en el esférico y, gracias a ello, también en el número de jugadores

Iago Aspas se señaló el escudo tras marcar ayer en Balaídos.
Iago Aspas se señaló el escudo tras marcar ayer en Balaídos.

La fórmula puede dar sus frutos de muchas maneras diferentes. En el duelo de ayer entre el Celta y el Villarrreal se presumía clave la lucha por tener el balón entre dos equipos buenos en este aspecto y que no están tan cómodos sin él o, al menos, cuando tienen que defender el área. Por lo tanto, en ganar esa lucha por la pelota consistió el gran poder del Celta porque, pese a apenas generar peligro, sirvió para el desequilibrio a través del error del rival, la expulsión decisiva. El Celta tuvo superioridad en el número y en el fútbol.

El comienzo, con cambios

Se presumía un partido con rotaciones y las hizo Claudio Giráldez en muchos puestos, pero sin arriesgar el equilibrio ni el dibujo. Mantuvo su esquema habitual y situó a dos centrales ‘duros’, con Yoel Lago y Carlos Domínguez por uno de toque, con Marcos Alonso. Hugo Álvarez y Mingueza ocuparon los carriles, que se iban intercambiando, y en el ataque, Borja estuvo acomplado por Alfon y Fer López. Un jugador de espacio y otro de combinación. Mantener el equilibrio y apostar por el balón era la clave.

La presión alta, efectiva

Salió a presionar el Celta desde al área contraria y el Villarreal apenas encontró las vías de salida. Sobre todo sufrieron los centrales, que no encontraban la manera de combinar con los mediocentros y, Barry, que era la opción de balón largo, apenas funcionó. Así transcurría el partido, bajo los planes del Celta, que se desbarataban en el área rival.

El error, la clave

En este contexto de mando local y buena defensa visitante llegó el momento clave en un balón profundo de Marcos Alonso para el desmarque de Alfon. Bailly lo paró en falta. Y el árbitro estimó que era roja. El desequilibrio necesario surgió a partir de ahí. Poco después, marcó el Celta en un mal centro recogido por Beltrán. Ya no había tantos elementos visitantes para tapar huecos y se notó con la llegada del primer tanto antes del intermedio. Clave.

Superioridad clara

Con un jugador más, la superioridad céltica era manifiesta ante un oponente que tenía que estirarse. Lo hizo tras el descanso, pero el segundo gol local mató el enfrentamiento. A partir de ahí, quedó la gestión del partido a través de la posesión y buscar la sentencia, que llegó pasado el minuto 85. El Villarreal generó más con su velocidad, pero no acertó en el remate.

El factor Iago Aspas

La entrada del moañés otorgó una nueva velocidad al equipo vigués en ataque. Saltó al campo con ganas el morracense e intentó una y otra vez hasta encontrar el tanto de penalti. Poco relevante, pero clave desde el punto de vista emocional. Y, a nivel de juego, mostró que tiene capacidad para dar cosas diferentes a la formación céltica, algo que siempre es clave.

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