Los sesenta valientes de Nicosia

Fútbol | Europa League

El celtismo arropará a los suyos sin importar las complicadas combinaciones ni los precios

La celtista Carmen Villarroel en la Mezquita Selimiye de Nicosia.
La celtista Carmen Villarroel en la Mezquita Selimiye de Nicosia. | Atlántico

Ni las dificultades para cuadrar las escalas, ni los altos costes de los vuelos, ni la situación geopolítica de Chipre han podido con el celtismo. No serán los 3.000 de Lyon, serán sesenta almas celestes las que alentarán al Celta de Giráldez desde la grada visitante del GSP Stadium de Nicosia. Un desplazamiento no tan llamativo como Glasgow o Marsella, pero que ha llevado a numerosos valientes al extremo oriental del Mar Mediterráneo.

Manuel Ramos y Juan José Acuña se quedaron con las ganas de haber hecho más viajes continentales con su Celta, ya que solo fueron a Stuttgart y Belgrado, ambos cruces de fase de grupos. Su ausencia en Salónica, Lyon y Friburgo hizo que nada más se conociesen las fechas de la fase de liga comprasen sus pasajes de vuelo a Nicosia.

La división de Nicosia entre el lado chipriota y el lado turco hizo que volar directamente a la capital fuese imposible. El aeropuerto de Ercan, ubicado en la mitad otomana ponía muchas impedimentos a los turistas que quisieran entrar en el otro lado del país, en el que se ubica el GSP Stadium. Motivado por ello, el celtismo tuvo que ingeniárselas para poder estar hoy.

La dupla viguesa encontró la mejor combinación en unos vuelos que conectaban ayer Vigo, Barcelona y Lárnaca, a una hora en coche de la capital chipriota; regresarán el domingo con la misma ruta. Carmen Villarroel, que presenció en vivo los siete partidos como visitante del Celta en la pasada Liga Europa, tomó otra ruta con mismo destino final. Desde Vigo llegó a Venecia, previa escala en Madrid. Tras un par de días en la Ciudad de los Canales, tomó ayer de madrugada un vuelo a Lárnaca y llegó a la casa del Omonia al mediodía. Volverá a Vigo el viernes a la mañana, después de una escala nocturna en el Prat; aunque sarna con gusto, no pica.

Manuel Ramos y Juan José Acuña en Barcelona, camino de Lárnaca.
Manuel Ramos y Juan José Acuña en Barcelona, camino de Lárnaca.

En paralelo al partido, la posibilidad de ir a un lugar exótico como Chipre fue fundamental en que decidiesen estar esta tarde en el estadio."También vamos a hacer un poquito de turismo, no es solamente ir a ver el partido y volver. Nos parecía un destino atractivo para hacer las dos cosas", explicaban Ramos y Acuña. Villarroel defiende la misma postura: “Es un tipo de viaje que a mí y a mis colegas nos gusta porque es un poco distinto. No es París o sitios así, es un poquito más raro y mola”.

Los vuelos, al conocerse con solo dos semanas de anticipación, sumado al no poder aterrizar en Nicosia, tienen precios más elevados que de normal. Las entradas, a 35 euros por cabeza, sorprendieron mucho al celtismo, en comparación con estadios pasados. “35 euros por una entrada en Nicosia, cuando en Belgrado hemos pagado doce y en Bulgaria hemos pagado siete, por ejemplo, me pareció bastante cara”, explica Carmen, voz autorizada en el tema que afronta su octavo viaje con el Celta en los últimos doce meses.

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