Fútbol | Segunda Federación
El excéltico Yoel Rodríguez ficha por la UD Ourense
El Celta tiene la responsabilidad de contentar a todo un pueblo, a toda una afición. Y no es, en este caso, el celtismo -aunque también-. Es la sociedad que rodea al modesto Unión Deportiva San Pedro, conjunto de categoría autonómica que será su rival en la eliminatoria de la Copa del Rey -en fecha a fijar entre el 29 y el 31 de este mes- y que se medirá, por primera vez en su historia de cinco décadas, a un conjunto de Primera División. Un hito histórico para el rival. Y el bloque celeste deberá estar a la altura en lo deportivo, pasando la eliminatoria, y en lo no deportivo.
San Pedro Alcántara es una localidad dentro del municipio malagueño de Marbella con más de 35.000 habitantes y mucha huella del crecimiento turístico de la época de Jesús Gil rodeando su base histórica. Su equipo de fútbol milita en el grupo 2 de la denominada División de Honor sénior andaluza, similar a la Preferente en Galicia, y se ganó el derecho a disputar la previa copera al ser segundo en la Copa Andalucía de la pasada temporada.
Esa ronda preliminar lo enfrentó en su campo el pasado miércoles al Ceuta 6 de Junio -misma categoría pero del fútbol ceutí- y se impuso por un 4-2 mucho más sudado de lo que aparenta, ya que después de ponerse 2-0 vio cómo el bloque norteafricano empataba una contienda que no se decidió hasta el descuento, tras sufrir los ceutíes una expulsión y marcarse un autogol en el minuto 92, remachado por otro tanto local en el 99.
El estadio municipal Antonio Naranjo se postula para ser sede del duelo, aunque su césped es artificial y deberá pasar el filtro de la Federación Española. Tiene una capacidad de 5.000 espectadores y el club marbellí, que quiere jugar en su casa, ya piensa en ampliarla con gradas supletorias en 2.000 localidades más.
La diferencia entre equipos es abismal. Son cuatro categorías de distancia y ni tan siquiera el San Pedro está especialmente lúcido en este arranque de Liga, con dos victorias -de visitante- y dos derrotas -en casa- en cuatro partidos. Si no sucede nada excepcional, el Celta pasará a la segunda ronda. Pero debe honrar el hito histórico para el rival marbellí.
Lo que menos le gusta a Claudio Giráldez, técnico celeste, del rival en Copa es la lejanía geográfica, pero la asume. “Buscábamos que el viaje fuera lo más corto posible. En ese aspecto, nos toca viajar a Málaga pero, hoy en día, los viajes se organizan bien y son sencillos. Llegaremos con la mayor ilusión posible para jugar”, presume. Porque deja claro que “nos apetece mucho que empiece la Copa, tenemos mucha ilusión puesta en ella. A mí, a nivel personal, es mi debut como entrenador del Celta en este torneo y me motiva y me ilusiona. Ahora, a conocer al rival una vez llegue el partido”.
El entrenador piensa en lograr lo máximo en el torneo, sin fijar qué es ese máximo. “El objetivo es ser igual de competitivos que lo somos en Liga, sabiendo que no podemos fallar ningún día, que tenemos que estar en todos a nuestro mejor nivel. Sabemos que es la competición del ko y cuando tengas un momento malo, te puedes ir fuera”, advierte. Pero insiste en que “nos motiva y nos puede venir muy bien poner el foco en competir cada eliminatoria como si fuese una final. Estamos con mucha ilusión de que llegue sin ponernos ningún tipo de metas pero tampoco pensando en no ser ambiciosos”.
Será otro reto para el cuerpo técnico que encabeza: “Son muchas cosas nuevas en muy poco tiempo. Lo vamos asimilando como podemos. Somos unos privilegiados y nos encanta lo que nos está pasando. Con muchas ganas de que empiece la Copa y queremos trasladar esa ilusión al entorno”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar