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No es una lesión grave. Pero la confirmación oficial de la rotura fibrilar de grado I en el muslo de la pierna izquierda de Iago Aspas impacta por quién es, por las condiciones especiales de la recuperación de un futbolista de su edad, por complicar su última temporada en activo y por lo inusual de ver lesionado -más muscularmente- a la estrella celeste. El cuerpo médico del club establece un periodo de baja de “en torno a cuatro semanas” y el parón competitivo viene en ayuda para limitar, sobre el papel, los encuentros sin el capitán con total seguridad al de hoy ante el Omonia y al del sábado contra el Racing en Balaídos, aunque no sería de extrañar que se incluyese también, al menos, el primero tras el paréntesis no competitivo, la visita del domingo 11 al Elche. De ser así, el feliz regreso quedaría para la visita de la Juventus a Vigo fijada para el jueves 15.
Si todo va bien, se trata de un mal menor, una leve complicación. La cuestión está en si el cuerpo de 39 años de Aspas asumirá la recuperación con esa velocidad. Y en lo que le cueste recuperar el punto de forma que le había permitido, hasta la fecha, disponer de minutos en todos los encuentros ligueros disputados de momento, dos de ellos como titular, y que lo situaban como claro candidato al once hoy en Chipre.
El pasado curso, el moañés sólo se perdió un partido por unas molestias. En el anterior (24/25), sí que tuvo un parón de un mes entre enero y el arranque de febrero que marcó un tanto su temporada. Fue entre las jornadas 19 y 22 de Liga -también afectó a un partido de Copa- y si antes de ella el capitán había sido titular en 14 encuentros -de 18-, después sólo lo fue en 6 -de 16-.
El propio Aspas se diagnóstico con acierto justo al sentir que el golpeo con la pierna izquierda buscando la escuadra de la portería del Málaga el pasado domingo, nada más salir desde el banquillo, le había dejado en herencia un dolor en el muslo. Con gestos expresivos, presintió la rotura que ahora confirmar las pruebas de imagen, pero se quedó en el campo. Verlo cojear ya avisaba de una futura baja.
Las lesiones son consustanciales a los futbolistas pero una de las muchas virtudes de Iago Aspas a lo largo de su carrera ha sido su capacidad para evitarlas y para acumular minutos. Así, el moañés se ha perdido menos de una treintena de jornadas en Primera con el Celta a lo largo de 12 temporadas, disputando 409 encuentros. Y apenas hay que sumar un par de citas coperas y una en Europa. Sus periodos de inactividad liguera más prolongados fueron esas cuatro jornadas de la 24/25, otras tantas en la de su estreno en la élite (12/13) y, sobre todo, las 9 del curso 18/19. Aquel momento espeluznante entre enero y mediados de marzo que se cerró con la histórica reaparición ante el Villarreal y una recta final en la que el capitán mantuvo al equipo en Primera.
En la actualidad, su baja viene a unirse a los problemas físicos que está sufriendo Borja Iglesias y que ralentizan su arranque de temporada. Dos futbolistas determinantes en el ataque celeste y en el vestuario, dada su aportación en goles, asistencias y experiencia. Si todo va bien, el luto por la ausencia de Aspas tendrá un alivio temprano tras apenas tres partidos. Y el capitán podrá seguir con su temporada de despedida únicamente habiéndose perdido el paso por Elche.
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