'Quid pro quo' europeo
betis-celta
Celta y Betis se repartieron minutos de dominio, goles, méritos y deméritos para empatar en la zona continental
El partido respondió al nivel esperado de un cara a cara entre el quinto y el sexto clasificados de la Liga. Cierto que mediatizado por la cita europea de ambos el próximo jueves, pero con argumentos tanto del Celta como del Betis para confirmar la plaza que ocupan. Fue mejor el conjunto vigués en la primera parte y fue mejor el sevillano en la segunda. ‘Quid pro quo’. Un análisis global demasiado simple pero certero. Lo que no quita que hubiese multitud de intrahistorias de un guion con final, si no feliz, tampoco infeliz.
El cuerpo tiene memoria. La renuncia, más o menos parcial, al balón que el Celta repite esta temporada es, sobre todo, estrategia. Una forma de sobrevivir bien a la concatenación de partidos y a rivales poderosos en el manejo y, señaladamente, en la presión. Pero cuando el contrincante lo propicia, el equipo recupera aquella capacidad de gobernar desde la posesión, de sentir que lo que sucede depende de sus pies más que de sus piernas. Y si algún momento es bueno para retomar tal receta es cuando tiene enfrente al Betis y las circunstancias te abren la posibilidad, valiente, de juntar en el centro del campo a Hugo Sotelo y Fer López. Dos futbolistas que, sobre todo, se entienden desde la pelota. Y que dan continuidad a la maestría de Óscar Mingueza, Marcos Alonso o Sergio Carreira en tal suerte del juego. Además de la aportación nada desdeñable de nuevo cuño de Álvaro Núñez.
Claro que cualquier discurso futbolístico se llena de razón cuando eres capaz de marcar a la primera. El Celta había empezado a mostrar su circulación cuando el mentado Mingueza encontró por dentro a Ferran Jutglá, un corazón futbolístico que funciona a base de corazonadas. Sintió que, tras el recorte, podría probar suerte con un disparo seco y raso. Valles se vio sorprendido y el gol iluminó los caminos retomados ayer por el equipo vigués.
Pudo y debió ser mayor la herida bética en esa primera media hora de juego. Por lo cómodo que estaba el conjunto vigués atrás y por lo veloz del enlace de pases. Era cuestión de explotar bien los espacios de un Betis desajustado, superado en el centro del campo. Hugo Álvarez estudiaba esos huecos y le puso un balón de gol a Jutglá culminando una salida desde atrás -desde los pies de Radu con los centrales a su lado- perfecta. Pero el ariete no acertó a evitar la salida de Valles. Tampoco Pablo Durán supo encontrar portería en otra llegada del ourensano.
Eran minutos casi de disfrute visual. Por sí mismos y por lo inusual en los últimos tiempos. Pero el Betis no es un rival sin recursos. No fue golpeado de muerte y encontró la manera de detener el control total del Celta. La precisión, base fundamental del juego vigués hasta ese momento, se perdió y los locales recuperaban antes el balón. Todavía sin capacidad de llegada pero sí frenando el buen partido vigués.
Manuel Pellegrini completó la reacción de los suyos tras el descanso. El dominio cambió de bando, el balón se le hizo más extraño a los célticos y, como le había sucedido al Celta en la primera parte, el Betis tuvo premio antes de hacer méritos. Bellerín tenía instrucciones de atacar el área por dentro y Aitor Ruibal encontró el desmarque del lateral, que definió como delantero ante Radu en una jugada demasiado simple. La ventaja ya no existía y tampoco el control. Los sevillanos encerraron a los célticos en el área propia y, sin balón, la fisonomía del once celeste de ayer no era la adecuada.
Los cambios
Había que cambiar de cara y Fer López y el debutante Álvaro Núñez dejaron su sitio a Ilaix Moriba y Javi Rodríguez. Pero el problema no era defender mejor, que también, sino poder salir del campo propio, que seguía sin conseguirse. En esa tesitura de agobio, el mareo sufrido por Jutglá -incansable en tirar desmarques para sus compañeros- y la aparición sobre el césped de Borja Iglesias y Williot Swedberg -éste por Hugo Álvarez, otro jugador que necesita más del balón que de los espacios- supuso un alivio. Porque al Celta le dio tiempo a pensar que si el rival estaba en su campo atacando hasta con los laterales, tenía que haber mucho terreno que explotar en la otra mitad del terreno de juego.
Más a trompicones que con brillantez, el conjunto celeste volvió a dejarse ver en ataque. Sin grandes ocasiones pero con amenaza de dañar, invalidada demasiadas veces por continuos fueras de juego de los célticos, imprecisos en el ajuste de pase y desmarque. Sirvió, al menos, para un paréntesis de menos agobio, aunque éste regresó en la recta final. Incluso, con una falta cedida justo al borde del área que Ruibal estrelló contra la barrera.
Así, Celta y Betis volvieron a empatar a un gol. Como en la ida. La quinta plaza continúa en manos de los béticos y los célticos mantienen su amenaza desde la sexta. Ahora, a ambos los ocupa Europa.
Betis-Celta (1-1)
Betis:
Álvaro Valles; Bellerín, Marc Bartra, Natan, Júnior Firpo (Valentín Gómez, min.66); Marc Roca, Álvaro Fidalgo (Altimira, min.87); Aitor Ruibal, Pablo Fornals, Abde (Antony, min.66); Cucho Hernández (Bakambu, min.78).
Celta:
Ionut Radu; Sergio Carreira, Álvaro Núñez (Javi Rodríguez, min.57), Carl Starfelt, Marcos Alonso, Óscar Mingueza; Hugo Sotelo, Fer López (Ilaix Moriba, min.57); Ferran Jutglá (Borja Iglesias, min.65), Pablo Durán (Jones El-Abdellaoui, min.78), Hugo Álvarez (Williot Swedberg, min.65).
Goles:
0-1, min.4: Ferran Jutglá; 1-1, min.48: Bellerín.
Árbitro:
José María Sánchez. Amonestó con amarilla a los locales Cucho y Antony, y a los célticos Marcos Alonso, Mingueza y Moriba.
Incidencias:
Estadio de La Cartuja.
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