Presagios incumplidos
Balaídos reunió a 20.645 espectadores con estreno de césped, cantinas y grada de Gol
Había muchas cosas nuevas que experimentar e, incluso, que celebrar. Pero al final el sabor de boca es bien conocido: la dificultad de salir de Balaídos con una victoria. El celtismo, habituado a estas lides la pasada campaña, tuvo que poner en valor cuestiones más allá que el resultado y relativizar una derrota más ante sus ojos. Nada grave, pero disgusta.
Porque la tarde noche tenía razones para el disfrute, empezando por el homenaje previo a un figura inédita en los 103 años de historia de la entidad: un campeón del mundo en el equipo. Borja Iglesias recibió la primera ovación de la tarde mientras efectuaba el saque de honor y recibía una placa conmemorativa por parte del club. No hubo Copa, que en principio sí que habrá el próximo domingo ante el Athletic.
Por si fuera poca la alegría, a los 13 minutos de partido, el ídolo Iago Aspas marcaba. El primer gol de en su temporada de adiós para abrir la cuenta realizadora del equipo este curso. Un lujo.
Los dos nombres propìos se sumaban a las novedades del estadio. Como las nuevas cantinas, no exentas de polémica pero tampoco de alimentos. O el nuevo césped, que pareció aguantar bien su segundo servicio, tras el del pasado lunes para el filial, más feliz. O la nueva grada de Gol, o el pedazo utilizable mientras el graderío prosigue con su puesta a punto, que permite meter ahora casi 800 personas, por las 386 de la supletoria del pasado año.
En total, fueron 20.645 los espectadores que se acercaron ayer hasta el estadio. Con la ilusión de sumar a todas esas novedades la alegría de una victoria. Pero, al final, fue el enfado de una derrota con expulsión.
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