Perseguir la opción hasta que aparezca y explotarla

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El Celta entró en cuartos de final tras ganar en Lyon con un partido serio, sin errores y en el que rentabilizó la expulsión de Niakhaté en el minuto veinte

Los jugadores del Celta celebran el segundo gol, obra de Ferran Jutglá y que sirvió para sentenciar el partido de ayer en el descuento.
Los jugadores del Celta celebran el segundo gol, obra de Ferran Jutglá y que sirvió para sentenciar el partido de ayer en el descuento. | JV LANDÍN

La gloria hay que buscarla para encontrarla. En el fútbol, que es un deporte de aciertos y errores, el Celta la encontró ayer en una de esas jugadas aisladas, de apreciación milimética, casi un tanto subjetiva, pero que lo cambia todo. Apenas habían sucedido un par de cosas, incluido un posible penalti sobre Javi Rueda, pero sucedió la clave en forma de expulsión de Niakhaté. Pisotón también a Rueda que el colegiado determinó temerario, aunque si bien es cierto que no llevaba la fuerza excesiva necesaria para ciertas rojas. Sea como fuere, en el vigésimo minuto de encuentro, el equipo céltico se vio en superioridad y esa es una oportunidad que no se debe dejar pasar. Tardó en encontrar el camino al gol y lo hizo para pasar la eliminatoria de octavos y, por cartel, la más complicada por la calidad del rival de las que quedan por delante. Las oportunidades se buscan, se persiguuen, se anhelan y si aparecen, es importarte atraparlas y el equipo de Claudio Giráldez obtiene todas.

El encuentro se planteó como una guerra en la presión, con el Celta más entonado que en la ida ante un Lyon al que le costaba salir. Llegó un posible penalti sobre Rueda y alguna llegada más viguesa hasta que Tolisso encadenó la primera salida desde atrás y la jugada terminó en área pequeña céltica con un centro de Endrick al que Yaremchuk no llegó por poco. Aviso: el rival tenía peligro.

Aunque todo cambió en ese pisotón y esa roja porque varió la configuración. El Celta se sacaba toda la presión francesa al estar con un hombre más y el Olympique vivía replegado en su área, limitado a defender y poco más. Así llegaron las primeras acciones de peligro, con Swedberg como protagonista y respuestas de Greif soberbias, especialmente con una mano al lado del pie de quilates.

Sabía el camino el equipo vigués hacia la clasificación y al descanso sentó Giráldez a Starfelt y al extemo sueco, ambos con amarilla, para poner a Aidoo y Hugo Álvarez, que sería clave. Explotó las debilidades del joven Kango en lo táctico. Se asoció con Carreira para entrar dos veces por banda y, en la tercera, dejó atrás a su par y el centro sí encontró rematador. Pasó por el pie de un defensa, rebotó levemente en otro, Jutglá falló el remate y Javi Rueda, el último de la lista, puso la pierna para embocar el esférico. Un gol que sería la clasificacion fruto de la paciencia, del no desesperarse, de mover de lado a lado con calma hasta alcanzar la opción del gol. Cierto que, por momentos, el Celta parecía tener poca pólvora. En ocasiones, estar con uno más en una eliminatoria igualada es eso, saber esperar con el balón sin errores. No los hubo para hacer el tanto clave porque las oportunidades son para aprovecharlas. Y el equipo vigués lo hizo.

Quedaba tiempo por jugarse y con Iago Aspas en el campo. El encuentro, con superioridad numérica, era claramente cuesta abajo para el Celta como la corriente del Rodano que se desliza hacia la costa Mediterránea. Era imparable el signo de la eliminatoria. Tuvo el segundo tanto Javi Rueda para la sentencia sobre el fuera de juego, pero lo erró al buscar un pase que no había.

Quedaba tiempo por jugarse y el Lyon movió el banquillo con la intención de buscar una igualada que se antojaba poco probable. Básicamente, porque apenas tenía la pelota. Pese a ello, en los intentos finales, exploró su opción en una internada de Afonso Moreira que no quiso rematar en el pase atrás Tolisso y el balón cruzó el área sin destino, o, mejor dicho, hacia la eliminación gala.

Con el tiempo cumplido, llegó la contra que buscaba el Celta para terminar de romper la eliminatoria. Tuvo algunos intentos Iago Aspas, pero sus jugadas acabaron con error de pase y ya sería Jutglá el que hizo el segundo con el espacio abierto para pasar de ronda y asegurar que el equipo vigués, a partir de ahora, pueda resolver las eliminatorias en su campo. Otro premio más de ganar a un rival potente como el Olympique. La oportunidad hay que buscarla, ansiarla, explorarla. El Celta lo hizo, apareció y la aprovechó al máximo.

Lyon-Celta (0-2)

Olympique de Lyon:

Greif; Kango, Mata, Niakhaté, Tagliafico, Abner (Moreira, min.68); Morton (Fofana, min.83), Tolisso, Nartey (Mangala, min.68); Endrick (Sulc, min.68) y Yaremchuk (Tessmann, min.46).

Celta:

Radu; Javi Rodríguez, Starfelt (Aidoo, min.46), Marcos Alonso; Javi Rueda, Matías Vecino (Hugo Sotelo, min.82), Ilaix Moriba, Sergio Carreira; Fer López (Iago Aspas, min.58), Pablo Durán (Ferran Jutglá, min.58) y Williot Swedberg (Hugo Álvarez, min.46).

Goles:

0-1, min.61: Javi Rueda; 0-2, min.92: Jutglá.

Árbitro:

Irlan Peljto (Bosnia y Herzegovina). Expulsó con roja directa a los locales Niakhaté y Tagliafico (min.96). Mostró marillas a los locales Tagliafico y a los visitantes Javi Rueda, Javi Rodríguez, Fer López, Carl Starfelt y Williot Swedberg .

Incidencias:

Groupama Stadium.

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