Posiblemente, los 10 peores fichajes de la historia reciente del Celta
¿Qué factor define si un fichaje es un fiasco? Principalmente, las expectativas truncadas. El resultado la inversión realizada por el futbolista y el rendimiento deportivo. En la historia del Celta, como en la de cualquier equipo, estos fracasos y rotos futbolísticos los hay a patadas. Son jugadores que se unieron a la primera plantilla celeste con un cartel que después no fueron quienes de merecerse e, inevitablemente, se marcharon de Balaídos por la puerta de atrás. Así se despidió la mayoría, haciendo menos ruido que con el que llegaron. Siguiendo estas normas, y a propósito de la vuelta de Gastón Cellerino a Vigo (esta vez al Rápido de Bouzas), los siguientes son solo diez de los peores fichajes de la historia más reciente del club.
Emre Mor
Sin duda, y a estas alturas, el turco-danés se ha convertido ya en el peor fichaje del Celta. Por inversión, por rendimiento, y por su larga y acomodada estancia en el club sin ofrecer nada a cambio. Con un salario neto de 1,3 millones de euros (si cumpliese todos los objetivos), de los más altos de la plantilla, y con un coste de fichaje de 13 millones de euros (rozando las inversiones más altas de la historia de la entidad junto a la de Catanha y Denis). Durante estas cuatro temporadas, el problema no ha sido solo su nulo rendimiento, sino la falta de compromiso. Un rebelde sin causa con un talento para el fútbol que no ha sabido educarse. Todavía con un año de contrato por delante, este verano su salida podría estar más cerca. Aunque no será fácil, Coudet no lo quiere ver en la ciudad deportiva. Su valor de mercado ahora, según la página Transfermarkt, es de apenas 700.000 euros.
Welliton Soares
De forma casi unánime, el fichaje del delantero Welliton Soares es considerado otra de las peores llegadas a Casa Celta. Wellinton tan solo disputó la friolera cifra de 5 minutos en Liga. De hecho, su aportación fue más sonada fuera del terreno de juego que en el propio estadio. En el poco tiempo que pasó en Vigo protagonizó varios episodios bochornosos, como ser detenido por conducir en estado ebrio.
Danijel Pranjic
Otra gran 'estafa' futbolística. Internacional croata, antes de recalar en el Celta, jugó para el todopoderoso Bayern de Múnich, consiguiendo llegar a la final de la Champions en dos ocasiones (aunque no participó en ninguna de ellas). El bajón futbolístico de la estrella croata empezó a producirse a su marcha al fútbol luso, al Sporting de Lisboa. A partir de ahí, comenzaron sus problemas con las lesiones, pero, aún así, un Celta recién ascendido decidió contratarlo en enero de 2013. Paco Herrera buscaba dotar de calidad a una plantilla muy justa para primera división y que acabó sufriendo para salvar la categoría, ya con Abel Resino como técnico 'salvador'. Tras un debut esperanzador, su presencia fue testimonial y se diluyó. Tenía fama de trasnochador.
Park Chu Young
Lo mejor y más útil que hizo Park con la camiseta del Celta fue por la difusión de la imagen del club en el continente asiático. Porque así fue: durante su estancia en Vigo, la repercusión, con un buen puñado de medios de comunicación y aficionados surcoreanos, fue brutal. Tras destacar en Mónaco, lo fichó uno de los clubes europeos más importantes: Arsenal. Allí no tuvo protagonismo y se le colgó el cartel de cedible. El club vigués venía de ascender a la máxima categoría y su llegada era un fichaje relevante a la par que costoso para ese Celta. El entusiasmo inicial se fue diluyendo debido a sus actuaciones discretas. Apenas contó para Paco Herrera y Abel Resino.
Dimitrios Papadopoulos
Hoy sería el rey de los memes. Cellerino -quien también tiene un apartado en esta lista- y él fueron los sustitutos de Arthuro y nadie podía imaginar que su aportación goleadora sería aún menor. Eso sí, a diferencia de otros casos, su entrega fue innegociable. El vía crucis de Papadopoulos, un futbolista con una buena carta de presentación (ganó la Eurocopa de 2004 con Grecia), se repetía jornada tras jornada. El gol se le negaba. Y no durante un breve tiempo, también en su segunda temporada, lo que obligó a Paco Herrera a prescindir de él en varias convocatorias. Eso no sentó bien a 'Papa', que en una rueda de prensa metaforizó: "El míster está en casa cómodo, con sus gatitos, mientras yo estoy fuera como perro". Al año siguiente, el Celta descartó al heleno, que se volvió a su país. Mientras el Celta lograba el ansiado ascenso, el bueno de Dimitrios seguía sin marcar ni un solo gol. Menuda historia la suya.
Gastón Cellerino
Gastón Andrés Javier Cellerino Grasso. Mucho nombre para tan poco futbolista. Un 'descubrimiento' de la liga italiana para suplir al fenómeno de Arthuro, junto con Papadopoulos. El resultado te sorprenderá: como el griego, tampoco cuajó. Su sobrepeso no le ayudó a sus 'buenas' maneras de delantero corpulento y con potente disparo. Eusebio Sacristán no pudo contar con sus servicios en un mes debido a su baja forma. Aunque luego, pese a bajar algunos kilos, no mejoraría mucho. A diferencia de 'Papa', logró su primer y único gol oficial como celtiña ante el Rayo Vallecano. Solo uno, pero fue un auténtico golazo, eso sí. Su protagonismo hasta final de Liga fue escaso y regresó de nuevo al Livorno.
Arthuro
Marcó un solo gol y mandó callar a Balaídos. Ese es el nefasto recuerdo que dejó Arthuro. No eran buenos tiempos para el Celta, que deambulaba en segunda, pero el delantero brasileño tenía 'buena' reputación. Llegó a Vigo en 2009 con la carta de libertad y tan solo jugó once partidos con la camiseta celeste. Nada le salía. Además de su desacierto cara el gol, los aficionados aprovechaban su continuo desatino para mofarse de él. La situación era insostenible: incluso tuvo problemas con el entrenador, Eusebio Sacristán, prácticamente el único que lo defendía, a raíz de una expulsión. Del Celta se fue a la liga de Emiratos Árabes. Eso sucedió ya en enero de 2010.
Antonio Guayre
La estrella canaria. El mundo del fútbol esperaba mucho de este isleño, que ofreció un buen rendimiento en el equipo de su ciudad (Las Palmas) y en el Villarreal, un hecho que le otorgó la posibilidad de debutar con 'La Roja'. Sin embargo, las lesiones no le dejaron triunfar, digamos. Antes de los percances, Guayre era un atacante muy rápido y habilidoso, cualidades que no consiguió recuperar. En dos años en Vigo, a donde ya llegó lesionado con un importante problema en sus isquiotibiales, se vistió de corto en 20 ocasiones. Anotó un gol. Desafortunadamente, en Balaídos siempre se le recordará como el eterno lesionado y él se quejó al club de afrontar los problemas con "soledad". El final de su historia es parecido al de muchos: rescindió el contrato.
Eduardo Coudet
Hoy, los aficionados del Celta tienen a Eduardo Coudet en un pedestal. Los resultados de su primera temporada como entrenador no son para menos. Pero el fichaje del 'Chacho' como futbolista es uno de los grandes fracasos del club. Se incorporó a la plantilla en el verano de 2002 y su cometido no era sencillo: ser el 'sustituto' de Karpin, que se había marchado a la Real Sociedad. Adorado y querido en Argentina, aquí apenas duró unos meses. Coudet fue uno de esos jugadores sudamericanos que no logró adaptarse al fútbol europeo y, en ese mismo mercado de invierno, regresó a casa (River Plate) tras disputar apenas nueve partidos de Liga. No hizo goles, pero tampoco mostró el nivel de juego al que tenía habituados a los aficionados albicelestes.
Zvonimir Boban
Probablemente, el de Zvonimir Boban ha sido uno de los fichajes más mediáticos en la historia del Celta. Fue una petición expresa de Víctor Fernández, pero el croata llegó a Vigo siendo ya todo un veterano y en horas bajas. Desde luego, no era el mismo que marcó una época con el Milan italiano. Una leyenda en su país (Croacia) y en Italia, aquí quedó eclipsado por la presencia de un tal Mostovoi en su misma posición. Aun así, el demérito también fue suyo. Tan solo disputó cuatro partidos con la celeste. Rescindió su contrato con el club para retirarse y colgar las botas. Su historia es de otro futbolista más, con calidad a desbordar, que no cuajó en Balaídos.
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