El partido del Celta, banco de pruebas a 35º

El Celta estuvo discontinuo, algo normal a estas alturas del año y más con semejantes calor

Publicado: 24 jul 2024 - 09:19 Actualizado: 24 jul 2024 - 09:26
Williot Swedberg volvió a mostrar su elevado nivel individual, aunque aún tiene margen de mejora colectiva.
Williot Swedberg volvió a mostrar su elevado nivel individual, aunque aún tiene margen de mejora colectiva.

El Celta ganó ayer al Sporting de Gijón del vigués Rubén Albés en su tercer compromiso de pretemporada, pero más allá del resultado, el choque dejó conclusiones típicas de cualquier pretemporada con la discontinuidad colectiva como la más predominante. Todo ello acentuado por el abrasador calor que azotó la ciudad deportiva de Mos.

Problemas de construcción

El equipo asturiano sorprendió al céltico con un funcionamiento colectivo de gran nivel. Presión en bloque alto bien acompasada, líneas muy juntas y mucha solidaridad. Así, un Sporting realmente compacto complicó la vida al Celta, que no encontraba salida desde atrás, sobre todo cuando los rojiblancos orientaban el press hacia el sector de Unai Núñez, muy dubitativo con y sin balón.

Lo colectivo y lo individual

Todo en la vida tiene pros y contras. Claudio partió con Douvikas y Swedberg en el once inicial y el equipo céltico notó sus carencias tácticas en la presión alta, desajustada en general, pero especialmente ineficaz en su sector. Dudas sobre quién y cuándo saltar, poca coordinación y llegadas a destiempo. Pero lo que te quitan por un lado, te lo dan por otro. El sueco está finísimo esta pretemporada. Con una marcha más. Cuando arranca, marca diferencias. Y el griego, es una máquina de golear. Ambos juntaron lo mejor de cada uno para igualar uniendo la potencia del jóven nórdico con el instinto asesino del heleno.

El factor Carreira

El lateral vigués ha jugado 45 minutos en cada uno de los tres partidos de pretemporada. Aunque, lo de lateral es una catalogación de su naturaleza original más que de la actual. En los dos primeros encuentros jugó en los dos carriles y ayer ejerció de central derecho en la línea de tres, puesto en el que ya se desenvolvió el año pasado en el Elche. Evidentemente, un central de aquella manera. Porque Giráldez encontró en el canterano una pieza clave para destrabar el compacto entramado de Albés en la segunda mitad. Indetectable. Tanto aparecía en inicio de juego, como ganaba altura para aparecer en la segunda línea, como eliminaba rivales en conducción o ayudaba al centro del campo a generar superioridades. Con el pase, además, limpió una línea para iniciar la jugada del gol de Cervi. Encima, rindió a un nivel defensivo alto, con agresividad y buenas orientaciones. Se percibe mucha mejoría en un aspecto en el que antes le costaba más. Para esto sirven las cesiones.

Carlos Domínguez o los cimientos

El Celta mejoró notablemente su juego en la segunda mitad a partir de encontrar más soluciones ofensivas. Sin ser brillante y siempre con la discontinuidad natural de esta época, acrecentada por el calor, el equipo de Claudio dominó más. En estos contextos, las vigilancias defensivas son capitales. Y ahí apareció un Carlos Domínguez imperial. El vigués jugó de libre y limpió todos los intentos de transición del Sporting. Rápido, firme, contundente y, además, bien con balón. El líder de la defensa.

Durán y el aire fresco

Pese a su juventud, Pablo Durán lleva muchos años picando piedra para abrirse paso en el mundo del fútbol. Y ahora que está en el último escalón no iba a cambiar. Su entrada elevó el nivel de energía en la presión y se hartó de ganar duelos con centrales más grandes. Además, filtró el pase a Aspas que acabó en asistencia para Cervi. Va muy en serio.

Más y más pruebas

Es para lo que están las pretemporadas. Claudio quiere ver jugadores y sigue experimentando. Mingueza, de central y de mediocentro; Manquillo, de carrilero izquierdo; Cervi, como atacante por izquierda. El inicio liguero traerá las conclusiones.

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