El óxido de no ganar
Celta - Real Sociedad
El Celta, meritorio en el esfuerzo tras jugar la segunda parte con uno menos, suma otro empate insuficiente
Por lo sucedido ayer, el Celta sumó un buen empate ante la Real Sociedad jugando con uno menos toda la segunda parte por una expulsión achacable a Starfelt. Por el contexto del arranque de temporada, el conjunto vigués sufrió otra igualada a un tanto que lo deja aún sin victorias cuando van nueve jornadas. Eso sí, fuera de descenso.
Óscar Mingueza no sufre de vértigo y tiene la inconsciencia de quien es consciente de que no siempre acierta pero sabe que se le pide arriesgar. La temporada ha permitido identificar cómo los rivales buscan al Celta en una suerte de uno contra uno en todo el campo, lo que genera una enorme dependencia en los celestes de quienes con capaces de jugar al filo; de quienes dejan acercarse al rival y, a partir de ahí, juegan; de quienes no temen el error, aunque sepan que los habrá. Y en ese extremismo se mueve el canterano del Barcelona, que ayer fue el principal camino para intentar superar la presión de la Real Sociedad y, a su vez, el argumento ofensivo local más efectivo.
Porque el conjunto donostiarra vino a Vigo a mirar a la cara a los célticos, lo que en su caso suponía mirar a la cara su delicada situación clasificatoria como colista. Con un once plagado de buenos futbolistas —entre ellos, el ex céltico Brais Méndez— pero que son también capaces de ofrecer esfuerzo y agresividad en el uno contra uno que propuso el técnico visitante, Sergio Francisco, reproduciendo en los suyos el planteamiento táctico celeste. Ya que en el otro banquillo, Claudio Giráldez no está dispuesto a renunciar un ápice a su idea, pese a saber que los rivales de entidad individual, como el de ayer, le buscan las cosquillas con ese cara a cara.
El partido enseguida respondió a ese contexto. La Real mordía en la mitad de campo celeste, con Sergio Sánchez ensayando ya centros con peligro desde la izquierda y con Oyarzabal sin puntería. Pero al Celta le quedaban dos recursos: el mentado Mingueza y su gusto por el riesgo y la enorme capacidad para generar de espaldas de Borja Iglesias. Ambos se buscaron a los 20 minutos y, con la acertada participación de Jutglá en el balón largo, parieron la contra que acabó suponiendo el 1-0. Por primera vez en toda la temporada, el equipo vigués empezaba por delante en el marcador como local.
Más por la desconfianza de su mal arranque de temporada que por sentirse inferior en este partido, la Real bajó. Se agrupó más en campo propio lamiéndose la herida del gol recibido y el Celta pudo empezar a mover el balón con más segundos para pensar. Estuvo más cómodo pero no incomodó. Lo que permitió al rival ir recuperando brío, de inicio amenazando a balón parado. Pudieron marcar Yangel Herrera y, de nuevo, Oyarzabal en sendos centros laterales. Y justo antes del descanso, el venezolano intercambió empujones en el área celeste con Carl Starfelt, quien se olvidó de que ya tenía una cartulina amarilla. Grave error del sueco, que se fue expulsado dejando al equipo a merced de la resurrección realista durante toda la segunda parte.
Esos segundos 45 minutos fueron un manual de resistencia. Empezando con otro error en una pérdida en área propia que no acabó en gol por milímetros, los que dictaminaron que Oyarzabal estaba en fuera de juego. Fue el inicio de una avalancha continua de juego ofensivo realista ante un Celta replegado con un dibujo de 5-3-1. Incapaz de tener salida ofensiva, el conjunto local se tuvo que centrar en defenderse, tarea en la que contó con la inestimable colaboración de un gran Ionut Radu entre palos.
El portero celeste y la lluvia, que comenzó a caer con enorme fuerza sobre el estadio, fueron determinantes en que el bloque céltico aguantase por delante en el marcador durante 43 minutos. Con un buen trabajo defensivo, desde luego, pero también con el infortunio de la Real como aliado. Barrenetxea, Karrikaburu y Oyarzabal ya conocen bien a Radu, que les sacó ocasiones muy claras. Tanto que parecía que era posible aguantar el asedio y salir indemne.
Desde el banquillo, Giráldez quiso empujar a los suyos hacia delante a base de fuerza. Javi Rueda fue la primera opción, pero el lateral no encontró los metros para correr. La segunda, nada utilizada hasta ayer, fue situar a Jones El-Abdellaoui de delantero. El noruego amagó primero y tuvo la victoria en el minuto 83 encarando solo en carrera a Remiro y mandando el balón fuera. Fue el preludio del tanto visitante, que anotó Carlos Soler y llegó por acumulación: de ocasiones y de jugadores en el área. Otro empate, el séptimo; otro 1-1, el séptimo. Y sigue pendiente la primera victoria tras nueve partidos. Cuidado con el óxido de no ganar.
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