Una nómina menguada
Sólo cinco canteranos tienen asegurada la presencia en la plantilla del Celta esta temporada tras un verano marcado por salidas de futbolistas propios, que aún no se han cerrado
El actual proyecto del Celta se define, en gran medida y con razón, por su cantera. El peso de ésta nunca ha sido tan importante en el primer equipo, y más en épocas de bonanza como la actual. Pero dentro de ese perfil, la temporada que se avecina apunta a ser la de menor número de canteranos jugando de manera habitual en Primera desde la aparición de Claudio Giráldez en el banquillo. Una situación circunstancial, más que una tendencia, que no quita que en la operación salida de este verano haya habido unos cuantos adioses -o hasta luegos- de gente de la casa. Y aún quedan pendientes.
En septiembre del pasado año, el Celta afrontaba la temporada con 10 futbolistas formados en A Madroa dentro de la plantilla del técnico porriñés, con la irrupción posterior de Fer López a mayores. A los que había que añadir otros cinco con paso previo por el filial aunque no criados aquí. Y el anterior curso, la nómina de productos propios era de nueve, sin contar con la llegada invernal como cedido de Iker Losada; y tres futbolistas más con pasado reciente en el filial. Ahora, a falta de medio mes de mercado, apenas figuran entre los elegidos siete canteranos y dos de ellos pendientes de salir.
Así, el quinteto de ‘feitos na Madroa’ que estará seguro en septiembre a las órdenes de Giráldez lo forman Iago Aspas, Javi Rodríguez, Yoel Lago, Sergio Carreira y Hugo Álvarez. De momento, acompañados de Iván Villar, que si se queda será tercer portero con pocas opciones de disponer de minutos, y Manu Fernández, que no ha tenido ni una sola presencia en los encuentros de pretemporada y lleva semanas intentando encontrar un destino. Respecto a hace un año, faltan Carlos Domínguez (que acaba de irse cedido al Oviedo), Damián Rodríguez (que ayer mismo debutó en encuentro oficial con el Cádiz en su segundo préstamo consecutivo tras el de la segunda mitad del pasado curso en el Racing) y Hugo Sotelo (también cedido este verano al Levante), además de Fer López si contamos a partir del mes de enero.
Si finalmente la plantilla se queda con los cinco canteranos mentados, se volvería a los tiempos previos a Claudio Giráldez. Cuando Rafa Benítez, en la campaña 23/24, tenía entre sus jugadores a Iván Villar, Carlos Domínguez, Kevin Vázquez, Miguel Rodríguez y Iago Aspas, además de un incipiente Hugo Sotelo. O incluso del anterior ejercicio, cuando a los mentados se sumaba Hugo Mallo.
Lo que sí mantiene mucha vitalidad es el ascensor entre el filial y el primer equipo de futbolistas no necesariamente criados en el club. Sorprendió Giráldez en el verano de 2024, subiendo a Alfon González y Pablo Durán, a los que se unió la llegada como cedido de Borja Iglesias. Y volvió a sorprender el pasado año ascendiendo a Miguel Román, añadiendo la recuperación tras cesión de Javi Rueda y la obligatoriedad por contrato de contar con Marc Vidal. Una estirpe que ahora tiene su continuidad con Hugo González mientras se mantienen buena parte de los mentados: Rueda, Román, Durán y Borja Iglesias. De hecho, sólo se ha prescindido de Vidal y Alfon no quiso renovar.
Michu, Jordi Figueras y Álex López son los precedentes de casos como Hugo González
El intenso tráfico de las últimas temporadas entre el filial y el primer equipo de futbolistas fichados, de entrada, para el segundo no tiene parangón. Pero sí existe algún que otro precedente de renombre en ese mismo siglo de jugadores que acabaron teniendo peso en el fútbol profesional celeste subiendo desde el conjunto referente de la cantera.
En concreto, hay tres casos muy contundentes, todos ellos durante el periodo de cinco años en Segunda. Por orden cronológico, el primero fue el de Miguel Pérez Cuesta ‘Michu’, que llegó para reforzar al filial pero acabó siendo muy importante a las órdenes de Pepe Murcia, Eusebio Sacristán y Paco Herrera. El ovetense, que se fue justo el año antes del ascenso para hacer una brillante carrera en Primera y en la Premier, conformó quizás la primera gran sociedad de un jugador no canterano con Iago Aspas.
Jordi Figueras, aunque con menos predicamente, también siguió sus pasos. Lo mismo que Álex López, trasunto de los casos de Pablo Durán o Miguel Román: un canterano no formado en la cantera.
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