Una noche oscura en Balaídos

El Celta perdió ante el Athletic un partido en el que no supo salir de la presión que planteó el conjunto rojiblanco

Javi Rueda, Starfelt y Hugo Álvarez esperan un posible remate en el área del Athletic en la segunda parte del encuentro.
Javi Rueda, Starfelt y Hugo Álvarez esperan un posible remate en el área del Athletic en la segunda parte del encuentro. | J.V. Landín

El Celta protagonizó anoche en Balaídos una de las peores primeras partes que se le recuerdan desde que Claudio Giráldez se sienta en el banquillo y encajó una dura derrota -la segunda seguida- ante un Athletic que encontró oro en su presión alta y que pudo golear a un rival que se repuso en parte tras el descanso con un cuádruple cambio de su entrenador. Los vigueses escucharon incluso unos pitos de su afición para parecían cosa del pasado.

Quizás el intento inicial de Claudio Giráldez de jugar al despiste acabó despistando a su propio equipo. El técnico porriñés alineó un once con siete variantes respecto al que jugó de inicio el jueves anterior ante Osasuna e hizo debutar a Faye -por el sancionado Marcos Alonso- y a Hugo González, que formó parte de una delantera con los papeles cambiados durante los primeros minutos: el valenciano se situó en punta, con Williot Swedberg por la derecha y Jutglá por la izquierda. Un experimento que se deshizo muy pronto, antes del primer gol del Athletic, y que tampoco influyó en exceso.

Lo que sí le pesó al Celta en la primera parte fue su incapacidad para salir con el balón jugado desde atrás. La presión asfixiante de los rojiblancos superó a la novedosa pareja de mediocentros que formaron Ilaix Moriba y Aleix Febas, que además no encontraron demasiada ayuda en las bandas, con un Carreira desconocido y un Álvaro Núñez que actuaba por primera vez como carrilero diestro.

El Athletic avisó pronto, a los siete minutos, con un remate de Sancet desde el borde del área que salió fuera, después de un despeje flojo de la defensa celeste.

Todo pudo cambiar en el 11, cuando Jutglá superó a su marcador por la derecha y cedió el balón a Swedberg, que disparó flojo y al cuerpo de Unai Simón. Fue un espejismo porque la actividad más peligrosa se desarrollaba en el área de Radu. En el 17, el portero rumano detuvo un disparo de Sancet, que había superado a Javi Rodríguez y a Starfelt con un giro prodigioso en la frontal, y en el 18 Laporte cabeceó por encima del larguero un saque de esquina.

Fue el preludio del primer gol. Carreira detuvo su carrera en una disputa y la pelota llegó a Berenguer, que, fiel a su tradición ofensiva en Balaídos, picó el balón entre Javi Rodríguez y Starfelt y lo colocó lejos del alcance de Radu.

Apenas dos minutos después, el Athletic hizo el 0-2 tras una pérdida de Febas en la salida de balón y una rápida acción de los visitantes que culminó Navarro a pase de Ruiz de Galarreta.

Para entonces, el Celta se había convertido ya en una auténtico desbarajuste, con una parte de los aficionados silbando desde la grada ante la impotencia del equipo para sacar la pelota de su propio campo, e Iñaki Williams tuvo el tercero en sus botas, pero el remate le salió central y Radu lo detuvo sin problemas.

En el tramo final de la primera parte, el equipo vigués dispuso de una ocasión a balón parado para reducir diferencias, un córner botado por Hugo González que Jutglá cabeceó al larguero. Sin embargo, el campo se seguía inclinando hacia la portería céltica y Radu tuvo que emplearse a fondo para desviar un disparo a bocajarro de Navarro. Una última acción rocambolesca, con Faye intentando despejar sin éxito, puso fin a un primer tiempo para olvidar del conjunto de Claudio Giráldez, que intentó cambiar el rumbo del partido con un cuádruple cambio en el descanso.

Faye, Javi Rodríguez, Moriba y Hugo González se quedaron en el vestuario y en su lugar entraron Yoel Lago, Javi Rueda, Miguel Román y Iago Aspas. Así, Álvaro Núñez pasó a la posición de central, con Starfelt en el medio y Yoel en la izquierda, y el Celta pareció carburar al fin en el inicio de la segunda mitad, lanzado por un Aspas que puede perder poderío físico, pero nunca la calidad.

Los celestes se lanzaron al ataque, pero faltaba veneno en el remate y, apenas doce minutos después, Claudio retiró a Swedberg para poner en su lugar a Hugo Álvarez. Con todo, la mayor amenaza local llegó, contra todo pronóstico, a balón parado. En el 59, Starfelt cabeceó libre de marca a la salida de un córner y la pelota salió rozando el poste izquierdo de la portería de Unai Simón.

Poco a poco, sin embargo, ese ímpetu inicial de los celestes se fue diluyendo y el Athletic, con los cambios de Edin Terzic, empezó a merodear de nuevo la portería de Radu. En la recta final, Nico Williams dispuso de dos ocasiones para aumentar la renta rojiblanca, pero en la primera intentó forzar un penalti inexistente y en la segunda remató fuera. También Aspas, ya en la prolongación, pudo recortar la diferencia en el marcador, pero se le fue el disparo. Una noche de confusión para olvidar y que deja mucho trabajo para el cuerpo técnico celeste.

Celta-Athletic (0-2)

Celta:

Radu; Javi Rodríguez (Javi Rueda, min.46), Starfelt, Faye (Yoel Lago, min.46); Álvaro Núñez, Febas, Ilaix Moriba (Miguel Román, min.46), Carreira; Hugo González (Iago Aspas, min.46), Jutglá y Williot Swedberg (Hugo Álvarez, min.57).

Athletic Club:

Unai Simón; Areso (Johaneko, min.85), Paredes, Laporte, Yuri; Gerenabarrena, Galarreta (Jauregizar, min.64), Sancet (Canales min.64); Berenguer, Iñaki Williams (Guruzeta, min.64) y Robert Navarro (Nico Williams, min.73).

Goles:

0-1, min.20: Álex Berenguer; 0-2, min.22: Robert Navarro.

Árbitro:

Mateo Busquets Ferrer (comité mallorquín). Amonestó a los visitantes Yuri, Robert Navarro y Gerenabarrerena.

Incidencias:

Partido correspondiente a la tercera jornada de liga de Primera División, disputado en el estadio de Balaídos ante 20.902 espectadores.

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