No siempre se gana cuando se gana

El Celta presentó sus credenciales en Montjuic y mereció mejor suerte que una derrota en el descuento de penalti

Publicado: 20 abr 2025 - 09:20 Actualizado: 20 abr 2025 - 18:39
El Celta llegó a ponerse con dos goles de ventaja a la hora de juego (1-3), pero el Barcelona acabó remontando.
El Celta llegó a ponerse con dos goles de ventaja a la hora de juego (1-3), pero el Barcelona acabó remontando. | Área11

No siempre se gana cuando se gana. No siempre se pierde cuando se pierde. A veces, el marcador te dice que has perdido. Pero el Celta presentó ayer sus credenciales en Montjuic y no mereció regresar de vacío. Un ‘hat-trick’ de Borja Iglesias puso un 1-3 que hizo soñar pero el Barça remontó con un gol de penalti en el descuento. El equipo vigués encaja su segunda derrota seguida pero sigue muy vivo.

El fútbol que conviene. El que entretiene incluso cuando no calibra. El que maravilla cuando calibra. El que no le tiene miedo al vértigo, sino que juega con él como una sensación más en absoluto despreciable. Todo lo contrario. Deseable. Y no sólo en el rival, sino en uno mismo. Quien sea capaz de gobernarlo tendrá el cielo ganado. O, como poco, el purgatorio de la autoestima impoluta.

Nunca le ha faltado arrojo a Claudio Giráldez desde el banquillo. Prefiere lamentar después a temer antes. Y nunca le han faltado ideas, combinaciones primero imaginadas y luego plasmadas. Ante el líder Barcelona y en su campo, ideó una nueva disposición táctica con un fin último, que no era protegerse, no, sino hacer daño. Ser capaz de lanzar a los velocistas Pablo Durán y Williot Swedberg para castigar los espacios que el conjunto culé deja entre sus defensas y su portero cuando ataca. Nada novedoso en cuanto a concepto pero sí en la plasmación.

Con este planteamiento celeste, los dos equipos salieron al campo con la portería rival como destino. Aunque, como es lógico por calidad, fue el Barcelona el que disfrutó de más posesión. La circulación precisa era la mejor arma culé y al Celta le costaba ajustar la defensa, con Beltrán metiéndose casi como tercer central. Y en un movimiento entre líneas de Ferran no taponado, el valenciano enganchó un buen derechazo que Vicente Guaita no detectó. El Barça hacía daño enseguida, tirando de su inmensa capacidad realizadora.

Pero el plan inicial no era inservible por este percance y lo mejor que le pudo pasar al equipo vigués fue cerciorarse enseguida. Porque aunque el carril de Swedberg no parecía habilitado, sí lo estaba en plenitud el de Durán. Yoel Lago despejó, Marcos Alonso controló y con el exterior lanzó la carrera del de Tomiño, cuyo tenso centro halló el remate a gol de Borja Iglesias. Todo era posible todavía.

El partido comenzó a desarrollarse como tenía previsto Giráldez. Más posesión culé pero más dominio del vértigo celeste. De hecho, Borja Iglesias y, casi sobre el descanso, Ilaix e Iker Losada en una doble ocasión pudieron aumentar la cuenta de un conjunto celeste que, una vez más, hacía daño al Barcelona.

No se contentó el técnico celeste con el funcionamiento de su primera propuesta y echó mano de la segunda. Recuperó un dibujo más habitual al meter a Óscar Mingueza como carrilero derecho. El equipo seguía siendo sólido y había que hacer daño con un poco más de precisión. O, en su defecto, con alguna imprecisión más del rival. Provocada, pero imprecisión. Esa segunda vía fue la empleada por los célticos para ponerse por delante. Primero, al aprovechar Borja Iglesias con precisa frialdad un no despeje de Frenkie de Jong en un balón largo celeste. Erró el neerlandés y el santiagués puso el 1-2 a los 51 minutos. Diez después, repitió carrera, esta vez al aprovechar un despiste mayúsculo de la retaguardia culé en un pelotazo desde área propia del Celta. El delantero cedido por el Betis vivía una tarde soñada de tres goles en el campo del Barcelona.

Reacción blaugrana

El líder estaba herido. Y se revolvió con rabia. Calentando cada acción al máximo sin que el conjunto celeste fuese capaz de ir a por un poco de hielo. Fueron ni diez minutos de ataque constante blaugrana, ya con Lamine Yamal y Dani Olmo sobre el campo, que se convirtieron en dos tantos locales: el primero obra del segundo y el segundo a pase del primero y obra de Raphinha.

Fue un momento enfervorizado que el Celta intentó calmar renovando su ataque para volver a hacer sentir que era capaz de hacer daño. Iago Aspas y Fer López se unieron a Alfon González, que había salido justo antes del 1-3. No se recuperó al sensación de peligro que sí crearon Borja Iglesias y Pablo Durán pero, al menos, el agobio se detuvo. De hecho, a ello colaboró una escapada del tomiñés que Iñigo Martínez contuvo con un agarrón que pasó desapercibido para el colectivo arbitral.

El doble golpe no descompuso al conjunto celeste. Tocaba defenderse y esperar una genialidad de la mezcla de veteranía y juventud que conformaban López y Aspas. O alguna carrera de Alfon. Pudo suceder. Pero un cabezazo forzado de Mingueza en el área pequeña no encontró portería. Y ya con el Barcelona imbuido de un afán de remontada, una inteligente frenada dentro del área de Olmo provocó el toque por detrás de Yoel ya en el descuento. El vídeo arbitraje descubrió el toque y Raphinha dio al traste con el meritorio partido celeste. No siempre se gana cuando se gana.

Barcelona 4-3 Celta

Barcelona:

Szczesny; Koundé, Cubarsí (Eric García, min.86), Íñigo Martínez, Gerard Martín (Pau Víctor, min.86); Fermín López (Dani Olmo, min.59), Frenkie de Jong, Pedri; Raphinha, Lewandowski (Gavi, min.77), Ferran (Lamine, min.59).

Celta:

Vicente Guaita; Javi Rodríguez, Yoel Lago, Marcos Alonso, Sergio Carreira; Fran Beltrán, Ilaix Moriba (Hugo Sotelo, min.88); Pablo Durán (Fer López, min.72), Iker Losada (Óscar Mingueza, min.46), Williot Swedberg (Alfon González, min.60); Borja Iglesias (Iago Aspas, min.72).

Goles:

1-0, m.11: Ferran; 1-1, m.14: Borja Iglesias; 1-2, m.51: Borja Iglesias; 1-2, m.61: Borja Iglesias; 2-3, m.64: Dani Olmo; 3-3, m.68: Raphinha; 4-3, m.97: Raphinha, de penalti.

Árbitro:

Mario Melero López. Amarillas a los locales Raphinha e Íñigo Martínez y a los visitantes Óscar Mingueza y Iago Aspas.

Incidencias:

Estadio Olímpico de Montjuic.

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