Movilidad del balón parado
Claudio GIráldez tira de Alberto Suárez desde el juvenil para integrarlo en su grupo de trabajo como especialista en esta faceta del juego, que ya había reforzado hace un año
No es una obsesión, pero en la continua puesta al día por la que se inclina el cuerpo técnico del Celta, liderado por Claudio Giráldez, la mejoría del rendimiento a balón parado sigue siendo un punto importante. No en vano, es un aspecto del juego clave, como se está demostrando en el actual Mundial o como lleva meses mostrando el Arsenal, campeón de la Premier y finalista de la Liga de Campeones, a través de las piruetas tácticas ideadas por Nicolás Jover, el especialista en el que confía Mikel Arteta.
Con esa tendencia de mejora en mente, Giráldez ha decidido sumar a su equipo de trabajo un técnico concreto para el balón parado. Y no se ha ido lejos a buscarlo, sino que ha apostado por uno de total confianza para él como Alberto Suárez, hasta ahora responsable del juvenil de División de Honor. Un profesional de la casa sobre el que están puestas muchas esperanzas.
Por lo tanto, las tareas se redistribuirán dentro del cuerpo técnico del primer equipo. Como ya sucedió el pasado verano, cuando la llegada de Gael Potti para el entrenamiento de porteros permitió que Nando Villa pasase a especializarse en el balón parado defensivo, mientras que otro hombre de la casa como Pablo Pérez Urtaza se centró en el ofensivo.
Sin ser una sangría y con una sensación general de que el equipo sufrió menos en los centros laterales, lo cierto es que, a nivel de goles, ha recibido los mismos que el curso anterior: 12. Pero, al menos, ha marcado un par de ellos más: 7. Lo que supone que sólo tres equipos de Primera han anotado menos -Athletic y Girona 6 y Sevilla 5- y sólo otro tres han encajado más -Levante 13, Oviedo 15 y Real Sociedad 17-.
De fondo, una fisonomía de equipo que no prioriza lo que sucede por el aire, sino el ras de suelo. Pero al igual que el pasado curso el grupo aprendió a defenderse en campo propio, es necesario seguir ampliando el número de recursos tácticos para no quedarse anclado y sorprender en un fútbol cada vez más medido. El balón puede estar parado; la cabeza no.
El club tiene en alta estima al incipiente técnico de 33 años
La vida y el fútbol dan muchas vueltas. Pero en el seno del Celta hay mucha confianza puesta en la figura de Alberto Suárez como entrenador. Y el primero en tenerlo en muy alta estima es el entrenador del primer equipo, Claudio Giráldez. Hablan el mismo lenguaje, aunque con rasgos propios, y tiene lógica que el porriñes haya integrado en su grupo de trabajo al vilalbés, que se asoma así al fútbol profesional como un paso más dentro de su prometedor crecimiento a sus todavía 33 años.
Con la subida de Alberto Suárez al primer equipo, el Celta promociona para dirigir al juvenil de División de Honor a un técnico de amplia trayectoria en A Madroa como Juan Recondo. Además, su subida de peldaño provocará que también se dé por debajo.
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