Una modélica transición

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El Celta Fortuna remontó al Avilés amparado en una segunda parte espectacular con idas y venidas constantes, de las que amargan a entrenadores y enamoran a aficionados

Publicado: 16 feb 2026 - 08:42 Actualizado: 16 feb 2026 - 08:44
Hugo González, máximo anotador céltico, anotó su décimo gol del curso con una falta directa.
Hugo González, máximo anotador céltico, anotó su décimo gol del curso con una falta directa. | JV Landín

Al principio todo era caos. También en el fútbol. Fue el correr del tiempo y el sucederse de las generaciones lo que otorgó de estructuras a este maravilloso juego. Cada vez más estudio, más preparación de cada vez, con todos los detalles -existentes y supuestos- en la hoja de ruta. Una evolución meteórica que ha convertido a este deporte en una partida de ajedrez con once piezas en cada lado del tablero. Muy interesante desde la óptica táctica. No siempre desde la del aficionado. Por eso, locuras como las de ayer en Balaídos, que seguramente no agraden a los entrenadores, son bendiciones que a veces escapan del control de las pizarras, los scoutings y los automatismos. Así prevaleció el Celta Fortuna sobre el Real Avilés. En la belleza de la vorágine, en la adrenalina del vértigo, en la alegría del desorden. En una segunda parte memorable, con continuas idas y vueltas, el filial celeste fue el más fuerte.

Pero, independientemente del resultado, el que ganó ayer fue el espectador neutral. Especialmente en una segunda parte espectacular. Llena de errores tácticos, sí. Pero también de emoción, fe y talento. Porque tanto el conjunto celeste -ayer de azul marino porque las moderneces siempre tienen que estar- como el asturiano dieron el mejor sentido posible a ese "22 tíos corriendo detrás de una pelota" que tanto le gusta decir a los snobs para sentirse más cultos por criticar al juego más popular del mundo. El partido estaba roto según los protagonistas volvieron de los vestuarios, con los cambios de Fredi y el intacto credo vertical de Dani Vidal. Así se fraguó un segundo acto para el recuerdo.

Hasta ese momento, el Avilés había sido mejor. Una presión alta intensa, agresiva y bien coordinada había hecho sufrir de lo lindo al Celta B en la primera mitad. Los asturianos corrían mucho y bien. Y así, a la carrera, generaron varias ocasiones claras y se adelantaron en el marcador gracias a Kevin Bautista, que aprovechó un rechace de Coke Carillo ante la pasividad en el repliegue de los centrocampistas locales. Al filial le costó meterse en harina, pero gozó de un tiro alto de Capdevila antes de que Hugo González sacase a pasear su primoroso golpeo. Una falta escorada a la derecha y muy pegada al área. Difícil para un diestro. No para el valenciano. Su golpeo, plano y violento, superó la barrera. Cuando Almodóvar quiso reaccionar, la pelota estaba dentro.

La segunda parte empezó con Burcio y Khayat en el campo. Algo había cambiado. Sin embargo, aunque se diga que iba a ser distinto, volvió a ser lo mismo. El equipo visitante volvió a ponerse por delante gracias a un córner ensayado de los que solo salen así de bien en los entrenamientos. Campabadal marcaba tras una dejada en el segundo palo. Era el pistoletazo de salida al reino del caos.

En esta marabunta, Coke Carrillo sujetó a los suyos con varias buenas paradas y Óscar Marcos brindó una exhibición como interior en el 4-3-3 ordenado por Fredi. Sin necesidad de automatismos. Solo a base puro talento futbolístico. El de Vilaxoán fue solución permanente para todo y para todos, con ese punto de pausa justo para enlazar las desesperadas carreras hacia la portería propia y las esperanzadoras hacia la rival. En una de ellas, Babin cometió el único error en su impecable partido. Somuah aprovechó su fallo en el despeje para batir a Almodóvar en el mano a mano. El Fortuna había empatado y ya nunca más miró atrás.

Quizá quiso hacerlo el Avilés, pero ya era demasiado tarde para renunciar a sí mismo. Su generoso esfuerzo empezaba a pesar y el tramo final lo decantó el mejor estado físico de los locales. Así, los golpes avilesinos eran más débiles que los contragolpes célticos. Y en uno de ellos, Álvaro Marín mandó a la red, con escala en el palo, un tres contra dos bien definido por Marcos y por Hugo González. La remontada estaba completa. Aun así, el colectivo asturiano no se rindió y siguió intentándolo. Pero ya no había gas en ese motor. Al contrario que en el de Burcio, que anotó el cuarto con una exuberante conducción que cerraba esta sucesión de carreras. Este bendito caos, esta vuelta a los orígenes que muy de vez en cuando aparece cuando la táctica salta por los aires. Ésta sí que fue una modélica transición.

Celta Fortuna 4-2 Avilés

Celta Fortuna: Coke Carrillo; Quique Ribes (Khayat, min. 46), Meixús, Anxo Rodríguez; Milla, Capdevila (Antañón, min. 70), De la Iglesia (Burcio, min. 46), Arcos (Oliveras, min. 81); Hugo González, Óscar Marcos y Somuah (Álvaro Marín, min. 65).

Real Avilés Industrial: Nando Almodóvar; Campabadal (Bari, min. 78), Babin, Andrés Carmona (Grigore, min. 46), Osky; Gete (Javi Cueto, min. 84), Adri Gómez, Kevin Bautista; Uzkudun, Cayarga (Luis Alcalde, min. 57) y Raúl Rubio (Santamaría, min. 56).

Goles: 0-1, min. 9: Bautista; 1-1, min. 43: Hugo González; 1-2, min. 52: Campabadal; 2-2, min. 62: Somuah; 3-2, min. 72: ñAlvaro Marín; 4-2, min. 88: Burcio.

Árbitro: Gonzalo Sánchez. Amonestó a los locales Anxo Rodríguez y Coke Carillo y a los visitantes Campabadal, Gete y Adri Gómez.

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