Minutos con poco sabor

Quique Ribes, Andrés Antañón y Hugo Burcio volvieron ayer al Celta Fortuna, después de ser convocados por Claudio Giráldez el domingo, y ninguno tuvo una gran noche

Andrés Antañón rebasa a Álvaro Martín.
Andrés Antañón rebasa a Álvaro Martín. | J.V. Landín

Después del fin de semana en que estuvieron en dinámica de primer equipo, Ribes, Antañón y Burcio regresaron al Celta Fortuna para jugar anoche ante el Castellón. Ninguno de los tres contó con minutos en Primera División, pero no todos partieron de inicio. El ‘3’ y el ‘8’ formaron en el once titular. El ‘5’ aguardó en el banquillo para acabar ingresando como revulsivo en la segunda mitad.

Quique Ribes disputó los noventa minutos de juego. El zaguero valenciano se mostró incómodo en la primera mitad. Las imprecisiones en las transiciones castelloneneses, extrapolables a los tres centrales célticos, permitió a su rival tener mucha llegada a portería, aunque solo lo convirtiesen en un tanto previo al descanso. Tras el paso por los vestuarios y contar con un nuevo compañero en el eje de la zaga, tampoco se cambió esa sensación de inferioridad sobre la línea ofensiva blanquinegra; dos minutos de juego y segundo de los hombres de Pablo Hernández. Debido a la evolución y dominio que tuvo su equipo en el segundo tiempo, las acciones defensivas disminuyeron y no tuvo mucho más trabajo.

Andres Antañón jugó solo en la primera mitad y Aldrine Kibet le sustituyó tras el descanso. A diferencia de las dos primera jornadas, que jugó desde el costado diestro, partió desde el centro del campo con movilidad total en todo el pasillo central. En defensa, su cometido era marcar a Álvaro Martín para que no crease peligro y lo cumplió. Su aportación en ataque fue mínima, influido porque en toda la primera mitad no tuvieron casi llegada. Un golpeo suyo desde tres cuartos fue el único disparo a puerta celeste en el primer acto.

Hugo Burcio no tuvo un gran comienzo de partido. Partió desde la banca como recambio de Meixús al descanso. En la primera acción que tuvo el balón, completó un mal despeje de cabeza en la medialuna que Pablo Santiago aprovechó con maestría y convirtió, previo recorte espectacular sobre el propio madrileño y Ribes, en el cero a dos. Conforme anvanzó el choque dio muestras de su buen fútbol, aunque sin brillar en exceso.

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