Miguel Román: “De momento, no conozco esa burbuja del futbolista de la que se habla”

“Soy bastante inteligente a la hora de entender los modelos de juego; me da igual ser 6 u 8”, señala el centrocampista del Celta

Miguel Román: “De momento, no conozco esa burbuja del futbolista de la que se habla” | Jorge V. Landín

Miguel Román (Gondomar, 2002) sonríe. Con una sonrisa limpia y nueva. Pero inteligente. Se sabe en un momento brillante pero es consciente de que los habrá menos. Como aquel que vive y deja vivir, Miguel juega y deja jugar en el Celta.

¿Usted se siente en ese gran momento que se aprecia desde fuera?

Es cierto que me encuentro en un muy buen momento de mi carrera. Estoy muy cómodo cada vez que entro al campo. Pero bueno, lo llevo con normalidad, con tranquilidad, porque creo que para los futbolistas estar estables de mente es fundamental.

Solemos repetir que su rendimiento este año es inesperado. A lo mejor, hasta le fastidia un poco que nadie lo esperase.

No, fastidiar no me fastidia. Sabía de mi potencial, sabía las características que podía aportar al equipo. No me fastidia, la verdad.

Es un ejemplo de que se puede llegar sin haberse formado en el Celta. Sobre todo, para los chavales del área, que a lo mejor no consiguen ese sitio en el Celta, una muestra de que se puede llegar. ¿Lo considera así?

Sí. Normalmente, la mayoría de los jugadores de Primera División han pasado por canteras importantes como Celta, Villarreal o Barcelona. Pero bueno, al fin y al cabo, hay casos como el mío o el de Pablo Durán, en los que no hace falta pasar por esas canteras para poder jugar en la élite.

Desde fuera, a lo mejor porque no lo seguimos tanto en el B la temporada pasada, da la sensación de que el pasado verano algo cambió en usted, sobre todo en su mentalidad.

Sobre todo es el nivel de confianza que tengo en mí mismo y la confianza que me dan mis compañeros, que es muy importante para los jugadores. Te atreves a hacer más cosas, te sientes más libre en el campo. La verdad es que si ha habido algún cambio, creo que ese fue el único.

En este sentido, supongo que una figura principal es Claudio. Por ejemplo, llegar al primer equipo y ser el ejecutor de las acciones a balón parado es otra señal de confianza.

Sí. Y muchas más cosas. Ya sólo que me haya dado la oportunidad de estar en el primer equipo del Celta es para agradecérselo.

Hablemos de estilo de juego. Parece que su nivel de interiorización del funcionamiento colectivo es óptimo.¿Sabe exactamente qué hacer en cada momento y lugar?

Bueno, sí que es cierto que ya llevo tres años con Claudio. Son muchos partidos con él y más o menos sé los movimientos en cada momento de los partidos. Y una de las características que tengo es que soy bastante inteligente a la hora de entender los modelos de juego.

Todos tenemos la duda de si es un 6 o un 8.

Cuando fiché en el Celta B, venía del Pontevedra de jugar de 6, al lado de Yelko Pino. Pero al estar Damián en el filial, pues me adapté un poco a la posición de 8 y me acabé encontrando bastante cómodo. Pero bueno, la verdad es que, ahora mismo, me es indiferente jugar de 6 que de 8. Estoy muy cómodo en las dos posiciones.

Últimamente viene haciéndolo más de 6, también por las salidas que ha habido. ¿Echa de menos llegar al área rival?

No. Es cierto que cuando eres 8, estás más cerca del área y tienes más peligro, ya que estás más cerca de la portería rival. Pero de 6 desempeño otras facetas que igual no son tan visibles como meter goles, pero que también son muy importantes para el equipo como hacer ayudas, hacer equilibrios y demás.

Ha salido a colación el caso de Damián. Él fue la pasada campaña un caso como el suyo: jugador que llega del filial y asume mucha responsabilidad. Y al año siguiente, tiene que salir en busca de minutos. Es lo complicado de mantenerse una vez que llegas.

En el fútbol pasan mil cosas. Como decía antes, estar estable de cabeza es muy importante. En este caso, creo que fue también un poco el factor suerte. Porque Damián tiene las características y capacidades suficientes para volver aquí el año que viene y hacerlo muy bien.

Se habla siempre de la burbuja del futbolista profesional. Usted está recién llegado a esa élite. ¿Siente que existe esa burbuja? ¿Cree que tiene las tomas de tierra suficientes para no sentirla?

Yo, por ahora, estoy muy tranquilo. Creo que, de momento, no conozco esa burbuja del futbolista, como usted dice. Considero que también me pasa por el estilo de vida que tengo, de estar siempre con mis amigos, siempre con mi familia y demás. Eso hace bastante para que no entre en esa burbuja.

Por ejemplo, no sé si se ha llegado a plantear en este tiempo que usted puede ganar en un año lo que otras personas ganan en diez, quince o más. ¿Cómo le hace sentir?

Sinceramente, no lo pensé en ningún momento. Yo pienso en llegar cada fin de semana, intentar jugar y hacerlo mejor posible. La verdad es que eso no se me pasa por la cabeza de momento.

¿Gondomar sigue siendo su refugio?

Sí, bueno, ahora vivo en Nigrán de alquiler. Pero cada vez que tengo un rato libre voy junto a mis amigos y mi familia.

A nivel de equipo, está en una pequeña racha de tres partidos de malos resultados. ¿Cree que es circunstancial, de un análisis partido por partido, o un aviso de que puede llegar una tendencia?

No. Yo creo que, al fin y al cabo, en el fútbol hay muchas dinámicas durante una liga. Ahí atrás veníamos de ganar 5 o 6 partidos seguidos. Y con algunos que igual no merecíamos ganarlos del todo y lo hicimos. El del otro día ante Osasuna, para mi gusto, era un empate. Pero bueno, son dinámicas que en el fútbol hay que intentar cambiar. Y ya este fin de semana.

¿A lo mejor es más importante el partido del Espanyol por ese factor?

No. Nosotros lo tomamos como un partido importante porque todos los partidos nos los tomamos como importantes. Pero, obviamente, queremos que llegue el duelo del sábado para cambiar esta dinámica negativa.

¿Y aquello que sea el rival que está justo por encima? ¿Valoran esa condición de rival directo?

Sabemos que es un rival directo en la tabla y muy complicado. Tiene unas armas en la parte ofensiva muy importantes y vamos a intentar contrarrestarlas.

No sé si está de acuerdo con la línea de pensamiento, digamos así, de que este año el equipo ha cambiado el estilo. De que ha pasado de ser protagonista a sentirse más cómodo defendiendo y utilizando más las transiciones. ¿Puede?

No estoy de acuerdo. Yo creo que depende. Hay que adaptarse al partido y al momento de cada equipo. De hecho, ha habido encuentros en los que dominamos en muchos momentos al equipo rival, como fue el caso de Osasuna. Y otros, como el del Lille en casa, en los que sufrimos pero al final acabamos ganando.

Y es una virtud más, esa capacidad de no sentirse tan incómodo sin balón.

Sí, de tener varias opciones en función de cómo vaya sucediendo el partido.

O sea, que no lo siente como una renuncia de dejar de jugar fútbol más combinativo.

Para nada.

Hablaba del Lille. Vuelve la Liga Europa la semana que viene, con el PAOK. ¿Qué espera de esa eliminatoria?

Bueno, la eliminatoria todavía empieza dentro de una semana y eso hace que lo veamos muy lejos. Pero nada. Obviamente, lo encaramos con calma, ya que estamos centrados en el partido del Espanyol. Pero bueno, vamos a intentar sacar el mejor resultado posible del partido de ida en Grecia.

¿Con qué sueña en Europa?

Pues con ir pasando el mayor número de eliminatorias posible y llegar lo más lejos posible.

¿Considera el PAOK un rival complicado? Se puede tener en mente la victoria en la fase liga esta misma temporada (3-1) y que eso lleve al autoengaño de pensar que es un contrincante, entre comillas, más sencillo.

El rival es más complicado de lo que parece. Empezamos allí y el fútbol en su país es muy duro, por lo que dicen. Vamos a intentar llegar a Balaídos con un buen resultado, que la verdad que tener la vuelta en casa es fundamental para nosotros.

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