Fútbol | Segunda Federación
As Celtas sufre una goleada en el derbi en A Madroa
Celta Fortuna-Real Sociedad B
Todavía hay detractores de que los equipos filiales compitan en Segunda División. No destacaba por su atractivo en la novena jornada del campeonato y el Celta Fortuna se lo tomó como algo personal. Los niños celestes acabaron con los jóvenes blanquiazules gracias al dominio de posesión, control del ritmo de juego y determinación de cara a puerta.
Ambos equipos quisieron imponer su fútbol de posesión y presión alta desde el principio. Sin arriesgar demasiado, pero conscientes de que el dominio del balón iba a derivar en las ocasiones de gol. En ese contexto, los locales dieron un paso al frente y comenzaron a imponer su ritmo y castigar los huecos en la medular y zaga donostiarras. Óscar Marcos, con un balón al espacio botado por Capdevila, pudo adelantar a los vigueses en un mano a mano en el que el control le jugó una mala pasada y acabó plácidamente el esférico en manos de Fraga.
Pasados los diez minutos iniciales, y con el partido con más pinceladas celestes que blanquiazules, Capdevila fue derribado en el balcón del área y Gordillo Escamilla señaló la falta. Ángel Arcos, con un derechazo medido a la escuadra, batió al meta guipuzcoano e hizo desatar la locura en Balaídos con un gol de bandera; su primero en el fútbol profesional.
El tanto olívico hizo reaccionar a los hombres de Ion Ansotegi y el partido se abrió de forma repentina. Al correcalles, con contras efectivas o frustradas cada dos por tres, pudo ver el gol cualquiera. Por momentos, el filial easonense estuvo cerca del empate con disparos desde el área que Coke Carrillo detuvo sin problemas. Lebarbier, en la más clara de los vascos, aprovechó un mal rechace de Quique Ribes para tirar al palo largo y obligar al portero celeste a estirarse para sacar el remate.
Pese a las llegadas, las dudas de la Real Sociedad B seguían en la defensa. Los cuatro jugadores de la línea estaban dubitativos y daban indicios de nerviosismo, algo que no tardaron mucho tiempo en entender los atacantes celestes y, a base de errores no forzados de los visitantes, aumentaron la distancia en el marcador. Aprovechando el hueco entre lateral y central, la medular viguesa encontró a Óscar Marcos en banda izquierda, listo para encarar. El vilaxoanés, justo antes de pegar al balón, fue derribado en el área y el colegiado señaló el penalti. Álvaro Marín, con un tiro a la derecha, engañó a Fraga y puso el segundo en el casillero céltico.
En plena celebración gallega y asimilación vasca, Ángel Arcos tomó el balón en medio campo y, con una carrera descomunal, llegó hasta casi la línea de fondo sin que ningún defensor pudiera detenerlo. El rosaleiro centró a Álvaro Marín, que controló con el pecho y mandó el balón al fondo de la red a falta de diez minutos para el descanso. Hasta la media parte, los donostiarras intentaron romper el arco de Carrillo ante la calma local, influida por el resultado, sin éxito para ellos.
La vuelta del descanso trajo un nuevo escenario al partido. El filial txuri-urdin salió demasiado revolucionado a la segunda parte, con el ansia de marcar cuanto antes para entrar en el encuentro. La ansiedad de los visitantes fue recibida de maravilla por el equipo de Fredi Álvarez, que iba a concentrar sus acciones de gol en transiciones rápidas a la espalda. Pese a jugarse en el campo celeste, el gol no llegó de las botas donostiarras y la calma se impuso sobre la prisa. Ángel Arcos encaró desde banda izquierda a su marca, filtró el balón a Óscar Marcos en línea de fondo y centró al área. Aldrine Kibet controló el balón y marcó el cuarto gol vigués a placer a falta de media hora para el final del encuentro.
Con media hora por delante y el peso del resultado, las piernas de los dos combinados empezaron a pesar más de la cuenta. Por decoro y decencia, los visitantes buscaron con insistencia maquillar el resultado y, al menos, no marcharse sin marcar de Vigo. Los celestes, aunque pudieron aumentar la renta y hacer más daño, se notaba que habían bajado una marcha con el tanto del keniata. Una pena para Coke Carrillo, que después de detener un mano a mano sublime sobre Soroeta cuando el reloj agonizaba, vio cómo Balda perforó su arco con un testarazo brutal. El capitán guipuzcoano cabeceó con furia un saque de esquina al primer palo y pudo poner el 4-1 final.
Celta Fortuna:
Coke Carillo; Alexis Olmedo (Seyni Ndiaye, min.46), Quique Ribes, Joel López (Germain Milla, min.46); Pablo Gavián, Adriá Capdevila (Ángel Dávila, min.78), Mateo Sobral, Ángel Arcos (Jan Oliveras, min.67); Aldrine Kibet, Álvaro Marín y Óscar Marcos (Hugo Cuenca. min,72).
Real Sociedad B:
Aitor Fraga; Iñaki Rupérez (Jon Garro, min.60), Iker Calderón, Kazunari Kita, Jon Balda; Lander Astiazaran, Tomy Carbonell, Alex Lebarbier (Ibai Aguirre, min.60), Gorka Gorosabel (Jon Ezeizabarrena, min.82) ; Dani Díaz y Sydney Osazuwa (Javier Soroeta, min.60).
Goles:
1-0, min.12: Ángel Arcos. 2-0, min.33: Álvaro Marín (p). 3-0, min.36: Álvaro Marín. 4-0, min.59: Aldrine Kibet. 4-1, min.86: Jon Balda.
Árbitro:
Gordillo Escamilla. Por el Celta Fortuna fueron amonestados Alexis Olmedo, Óscar Marcos, Joel López. Por la Real Sociedad B fueron amonestados Jon balda, Iker Rupérez y Tommy Carbonell.
Incidencias:
Partido disputado en Balaídos, correspondiente a la novena jornada de Segunda División.
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