El Matamá vivió el debut de Gavián en primera persona

Entrenador y jugador del club, padre e hijo supieron que sus vacaciones en Algeciras iban a coincidir con la puesta de largo del Celta Fortuna y no dudaron en comprar las entradas para el choque

Asier Blanco, jugador del Matamá, en la grada del Nuevo Mirandilla.
Asier Blanco, jugador del Matamá, en la grada del Nuevo Mirandilla. | Atlántico

La familia del Atlántida Matamá vivió el pasado sábado en Cádiz el primer partido en el fútbol profesional de uno de los suyos. Antes de que Pablo Gavián aterrizara en al estructura de la cantera celeste, el vigués se formó, entre otros equipos, en el de Penedo da Moo. A pesar de no coincicidr con el propio futbolista, motivados por su afición por el Celta y su filial, y ayudados por el calendario, Rubén y Asier Blanco estuvieron en la grada visitante apoyando al equipo.

Entrenador y jugador del club, padre e hijo supieron que sus vacaciones en Algeciras iban a coincidir con la puesta de largo del Celta Fortuna y no dudaron en comprar las entradas para el choque. “No fuimos exlcusivamente por eso. Nos encanta el fútbol y siempre intentamos hacer un viaje vinculado a ello. Coincidió con el primer partido del filial en Segunda y no dudamos en ir. Fuimos de cabeza”, comentó el mayor de los Blanco. El propio técnico del cadete comentó que la experiencia había sido genial, destacando sobre todo el ambiente de la afición del Cádiz y el estadio, y que el partido había estado bastante igualado, con ocasiones para ambos equipos y sin saber qué podía pasar.

Ninguno de los dos llegó a coincidir con la etapa de Gavián en el equipo. Desde el propio Atlántida Matamá, les explicaron el vínculo con el joven carrilero, lo que les hizo acercarse más activamente a él. “Es un jugador que nosotros ya conocíamos porque el año pasado fuimos varias veces a ver al Celta B y nos gusta especialmente su manera de jugar. Cuando nos enteramos de que había pasado por el Matamá, pues al final te vinculas un poco más y le coges un poquito más de cariño al chaval”, explicó.

Para toda la familia del Atlántida Matamá, que un futbolista con su misma sangre se estrenara en el fútbol profesional es un motivo de éxito y de motivación para las futuras generaciones. Ver que un niño como ellos consiguió llegar al alto nivel siempre es un ejemplo que puede inspirar a los integrantes de las categorías inferiores. “Vimos a la presidenta cuando bajó del autobús y también al director técnico, pero no conseguimos hablar con él”, lamentaron padre e hijo, al término del empate a ceros.

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