Un maremoto a 500 kilómetros de la costa

Friburgo 3-0 Celta

El Celta se vio muy superado por el Friburgo en un partido gobernado por la intensidad germana que obliga a una gran remontada en Balaídos para pasar a semifinales

Javi Rodríguez, que tuvo que ser sustituido en el descanso por un duro golpe, disputa un balón con el local Makengo en el partido de ayer.
Javi Rodríguez, que tuvo que ser sustituido en el descanso por un duro golpe, disputa un balón con el local Makengo en el partido de ayer. | Jorge Santomé

Solo una gesta de dimensiones históricas dentro de una semana en Balaídos puede meter al Celta en las semifinales de la Liga Europa. No queda otra después de la contundente derrota que encajó ayer el conjunto celeste en el campo del Friburgo, que fue superior al cuadro vigués desde el ritmo físico y de un sensacional trabajo colectivo impulsado por su afición, que ofreció un ambiente extraordinario.

Estaba claro que sobrevivir al primer cuarto de hora era trascendental para las opciones celestes de capturar una victoria en Brisgovia. Como estaba previsto, el conjunto local apretó de lo lindo de salida, electrificado por la energía de su afición y por las ganas de marcar territorio. Y así lo hizo. Un inicio frenético que embotelló al cuadro vigués en su área sin posibilidad de contragolpear, casi ni de pisar campo contrario. Hasta ahí, lo esperado. El problema es que el aguante visitante a las furibundas embestidas germanas duró nueve minutos. Los que tardó Grifo en anotar el primer gol del equipo que porta un animal mitológico del mismo nombre en su escudo.

El otro aspecto muy a vigilar por el Celta era la poderosa pelota parada de la escuadra de la Selva Negra. Tanto cacarearlo para que acabe cantando. Así, en una falta innecesaria de Mingueza llegó un envío al área que no se defendió con contundencia. Tras varios que sí, que no, un par de rebotes y distintos dimes y diretes, la pelota le cayó al peor que le podía caer. Grifo le metió el interior del pie a la pelota y clavó en el fondo de la red un disparo preciso y precioso desde el pico del área. La estirada de Radu solo hizo más estética la foto.

El primer objetivo no estaba cumplido. Pero todo mal tiene su reverso positivo. Y el obvio de este gol tempranero es que los pupilos de Claudio Giráldez tenían mucho tiempo por delante. Y se pusieron manos a la obra y balón en los pies para revertir la situación. El colectivo de rojo, satisfecho de su botín, dejó hacer, varios pasos atrás y a recuperar fuelle en bloque bajo. En ese contexto, al Celta le faltó velocidad de balón para dañar. Apenas unos escarceos, pero ninguna ocasión que echarse a la boca.

Los minutos pasaron y a los locales les volvió a entrar hambre. Y así, en un nuevo error de Mingueza, Matanovic recibió al espacio y, cerrado por la línea de fondo y por Radu, se la puso perfecta a Beste, que empujó a la red. Solo había pasado media hora y el desaguisado pudo ser aún peor porque Manzambi estrelló contra el palo un disparo poco después.

Si alguna debilidad había mostrado el bloque alemán en los primeros 45 minutos era que dejaba mucho espacio a la espalda de sus mediocentros. Borja Iglesias se fajaba bien con los centrales y los hundía, pero nadie aparecía en esa zona. Solo Jutglá un par de veces y sin demasiado peligro. Por eso, Claudio Giráldez apostó por introducir a Fer López a la vuelta del vestuario, además de cambiar a línea de cuatro atrás con la entrada de Jones por Javi Rodríguez. Por momentos, la apuesta funcionó, pero siempre a medio gas. Al mediapunta vigués le faltó pausa en algunas acciones y prisa en otras. Solo un disparo desde fuera del área del ariete compostelano, que se fue arriba, computa como ocasión.

Con todo y pese a todo, el Celta mantenía opciones en la eliminatoria pese a que el 2-0 era un resultado malo. El caso es que el 3-0 es peor. Mucho peor. Y tras varias aproximaciones locales en las que se masticaba la tragedia, los célticos acabaron por tragarla en una nueva acción a balón parado. Esta vez un córner, en el que Ginter cabeceó por encima de Carreira. Algo lógico a tenor de la diferencia de envergadura. Más extraño resulta entender el emparejamiento.

Para ese entonces, Claudio Giráldez ya había agotado todos los cambios con Iago Aspas y Pablo Durán en el campo. Pero no era el día. Ninguno de los dos pudo aportar demasiado, como tampoco fue capaz de hacer Vecino en su vuelta a los terrenos de juego. Impreciso el uruguayo como impreciso estuvo el Celta.

Los últimos minutos se consumieron intentando mantener la compostura pese al golpe recibido. Un gol podía cambiarlo todo. Por opciones y por ánimo. Pero no hubo manera. Fer López lo rozó sin tocarlo y a los celestes solo les queda el sueño de un día histórico en Balaídos el jueves que viene.

Friburgo 3-0 Celta

Friburgo:

Noah Atubolu; Philipp Treu, Matthias Ginter, Philipp Lienhart, Jordy Makengo; Maximilian Eggestein, Johan Manzambi; Niklas Beste (Lukas Kubler, min. 88), Yuito Suzuki (Lucas Höler, min. 74), Vicenzo Grifo (Derry Scherhant, min. 72); e Igor Matanovic.

Celta:

Ionut Radu; Javi Rodríguez (Jones El Abdellaoui, min. 46), Joseph Aidoo, Marcos Alonso; Óscar Mingueza, Ilaix Moriba, Hugo Sotelo (Matías Vecino, 61), Sergio Carreira; Ferran Jutglá (Pablo Durán, min. 72), Williot Swedberg (Fer López, min. 46) y Borja Iglesias (Iago Aspas, min. 72).

Goles:

1-0, min. 9: Grifo; 2-0, min. 31: Beste; 3-0, min. 77: Ginter.

Árbitro:

Glenn Nyberg (Suecia). Amonestó al local Eggestein. Sin amonestaciones visitantes.

Incidencias:

Partido de ida de los cuartos de final de la Liga Europa, disputado en el Europa Park de Friburgo, ante 32.600 espectadores.

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