Lo malo preludia lo bueno
fútbol | primera federación
Un pésimo primer tiempo propició una remontada del filial a base de goles en Barreiro
De vez en cuando la vida es generosa. Y el fútbol, atolondrado. De vez en cuando los goles, en lugar de bien preciado son bien perecedero. Y los futbolistas, atolondrados. De vez en cuando todo lo malo es preludio de todo lo bueno. Y los méritos, atolondrados. El Celta B remontó ayer en Barreiro ante el Talavera un 0-3 al descanso para acabar ganando 4-3. Muy merecido el marcador de la primera parte. Algo menos, pero también, el de la segunda. Lo inteligente será analizar más la primera, con titulares clave en el banquillo, que la segunda, con esos futbolistas ya sobre el campo.
Porque si lo de que se aprende más de una derrota que de una victoria tiene más de verdad que de consuelo, el filial celeste tuvo ayer un gran día de aprendizaje. Todo un máster de 49 minutos. Incluso, aunque a sus jugadores probablemente no se lo pareciese, fue un acierto que Claudio Giráldez, entrenador del primer equipo, acudiese a Barreiro a ver el encuentro en directo. Porque pudo apreciar cómo compiten los aspirantes a llegar a sus manos cuando lo hacen mal y cuando lo hacen bien.
Los recientes problemas físicos de Joel López y Ángel Arcos llevaron a Fredi Álvarez a ponerlos de inicio en el banquillo, pese a que también echaba en falta otro jugador clave en su esquema como Pablo Meixús, por acumulación de amarillas. Además, Hugo González también repetía en la suplencia, como en tres de los últimos cuatro encuentros. La línea más cambiada respecto al plan base era la retaguardia, con Jaime Vázquez -que sí venía de cubrir la baja de Joel-, Seyni Ndiaye -en su primera titularidad- y el sí habitual Anxo. Además, Luis Bilbao vivió otro capítulo más de carrilero y Capdevila dejaba el centro del campo para jugar más arriba.
El Talavera, con el vigués ex Coruxo Pitu Doncel y el ex céltico Manu Ferrando en el once, fue inteligente: presionó en campo rival la salida de balón celeste desde el inicio. Y puso tanto interés como acierto, dejando en nada la teórica superioridad técnica celeste. Pese a que salpicó esos minutos con alguna ocasión esporádica, la primera mitad fue un quiero y no puedo celeste, de entrada, y un casi ni quiero ni puedo, después. El mejor argumento en defensa de los célticos es que dos de los tres goles encajados fueron a balón parado -el segundo, un saque de banda un tanto sonrojante- y el otro en propia meta, con Luis Bilbao desubicado. Porque por méritos, el conjunto toledano mereció lograr tanto o más por juego. Apenas nada era rescatable de lo ofrecido por el filial.
Tres cambios de golpe en nombres: Joel, Arcos y Hugo González por Ndiaye, Capde y Bilbao. Un cambio clave de dibujo: apuesta por cuatro atrás. Y un enorme cambio de ambición: querer antes, incluso, de poder. Junto a los mentados Arcos y Joel -clave en lo táctico con su movimiento hacia dentro, multiplicando las opciones-, Marcos completó el trío para atraer el juego a la izquierda. Y Hugo González esperaba en la derecha para rubricar.
Los goles cayeron enseguida. El Talavera, tan acertado en la presión alta, pecó en la defensa en campo propio. Porque Antañón, lo más salvable de la primera mitad, pisó el área con firmeza y acierto para marcar a pase de Hugo González. Y sólo tres minutos después, Gavián anotaba de cabezazo casi imposible en el primer palo en un saque de esquina. Era sólo el minuto 56 y lo vivido en la primera parte parecía un pasado totalmente ajeno a este presente.
El Talavera retocó su equipo para amoldarlo a la nueva realidad y el acoso celeste bajó en capacidad de hacer sangrar. De hecho, la resolución positiva llegó de sendos disparos desde el borde del área bien intencionados pero que ni quedarían en el recuerdo de no ser por sendas pifias del meta visitante. Primero se comió el bote del tiro de Hugo González y, ya en el descuento, metió dentro un balón que iba fuera tras golpeo de Dela para que Somuah, rápido, marcase. La frase hecha marca que la primera parte de ayer fue para olvidar y la segunda, para recordar. Mejor sería al revés.
Celta B-Talavera (4-3)
Celta B:
Coke Carrillo; Pablo Gavián, Anxo Rodríguez, Seyni Ndiaye (Joel López, descanso), Jaime Vázquez, Luis Bilbao (Ángel Arcos, descanso); Hugo Burcio, Andrés Antañón (David de la Iglesia, m.79); Adriá Capdevila (Hugo González, descanso), Álvaro Marín (Bernard Somuah, m.86), Óscar Marcos.
Talavera:
Jaime González; Bilal, Manu Farrando (Edu, m.60), Isaiah (Molina, m.60), Álvaro López, David Cuenca (Roig, m.69); Sergi Molina, Luis Sánchez (Valentín, m.71), Pitu Doncel; Sergio Montero (Capó, m.60), Di Renzo.
Goles:
0-1, m.19: Montero; 0-2, m.30: Luis Bilbao (p.p.); 0-3, m.49: Cuenca; 1-3, m.53: Antañón; 2-3, m.56: Marín; 3-3, m.73: Hugo González; 4-3, m.90: Somuah.
Árbitro:
Ekaitz García. Amarillas a Ndiaye, Marín, Gavián, Arcos, Coke; Montero, Di Renzo, Capó, Cuenca y al técnico Nogales.
Incidencias:
Campo de Barreiro.
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