Bien que por mal viene

El Celta abrirá la temporada de visitante por la enfermedad del césped y evitará así la pésima racha de sus debuts como local desde el ascenso, mientras que fuera no ha perdido

Los trabajos para el cambio de césped en Balaídos siguieron ayer y continuarán todo el fin de semana.
Los trabajos para el cambio de césped en Balaídos siguieron ayer y continuarán todo el fin de semana. | J.V. Landín

La enfermedad del césped de Balaídos que ha provocado el aplazamiento del partido previsto para mañana entre Celta y Osasuna ha variado los planes de los dos equipos, lo que no agrada a los cuerpos técnicos. Y, además, pone al conjunto vigués ante un escenario poco habitual para él en los últimos tiempos: comenzar la Liga fuera de casa. Una circunstancia que se sigue considerando negativa, a priori, pese a que la experiencia reciente se empeña en negarlo.

Cuestión de suerte o petición propia, la cuestión es que el equipo vigués sólo ha iniciado la Liga lejos de casa en dos ocasiones desde su último ascenso. Y no es poco decir, ya que éste data de 2012. Lo que significa que en 12 de las 14 temporadas más recientes el bloque vigués dio sus primeras patadas al balón en encuentro oficial en casa. Lo que no significó que los marcadores fueran, por norma, positivos. Apenas hubo dos victorias (ante el Getafe en 2014 por 3-1 y ante el Alavés hace dos cursos por 2-1). Se tuvo que contentar en otras tres ocasiones con otros tantos empates (2-2 en 2013, 1-1 en 2018 y 2-2 en 2022, curiosamente en todas las ocasiones con el Espanyol). Y sufrió nada menos que siete derrotas para empezar el curso ante su público (0-1 con el Málaga en 2012, 0-1 con el Leganés en 2016, 2-3 con la Real Sociedad en 2017, 1-3 con el Real Madrid en 2019, 1-2 con el Atlético en 2021, 0-2 con Osasuna en 2023 y de nuevo 0-2 pero con el Getafe en 2025).

Ante esta ristra de sinsabores sobre el Lagares, la historia reciente céltica presenta buenos números en las pocas veces en que tocó ir a buscar los primeros puntos de la campaña lejos de Vigo. Sucedió en 2015, cuando el equipo vigués salió triunfante de Valencia, la ciudad que ahora volverá a acoger su debut liguero. Eso sí, en aquella ocasión fue ante el Levante (1-2) y el próximo sábado tocará medirse con el Valencia. Hubo que esperar cinco años, hasta 2020, para que el sortero le volviese a deparar a los célticos un primer partido de visitante y, de nuevo, logró evitar la derrota, aunque sólo pudo sumar un punto en su paso por Eibar con un insulso 0-0.

Ahora, la espera ha sido de seis años y ha llegado forzada por ese cambio de última hora por la enfermedad del césped de Balaídos. Pero habrá que tomarlo como un buen presagio. Por lo antedicho de los antecedentes recientes y por el devenir del equipo durante toda la pasada temporada, con un récord de puntuación lejos de casa y unos resultados claramente mejorables ante su afición. No en vano, sumó apenas 23 puntos de local -cifra sólo empeorada por los 19 del Oviedo- y se fue a los 31 de visitante -sólo mejorado por los 37 de Barcelona y Real Madrid-. Así que el hongo, que tan mala fama trae, tal vez suponga un arranque liguero positivo celeste. Tal vez.

El intenso calor acompaña al cambio de césped

Los trabajos para el recambio del césped de Balaídos prosiguieron ayer y lo hará durante todo el fin de semana para cumplir con la planificación de que los nuevos tepes puedan estar ya cosidos el lunes. Siempre con el cuidado preciso y teniendo que contar con el calor como un factor peligroso.

Borja Iglesias y Pablo Durán ganan una semana de trabajo

Seis días más, cuando se habla de una pretemporada, son muchos días. Y son los que ha ganado el cuerpo técnico celeste, liderado por Claudio Giráldez, para trabajar con su plantilla tras el aplazamiento del duelo ante Osasuna por el mal estado del césped de Balaídos. Obviamente, la decisión aprieta mucho el calendario en el salto de mes entre agosto y septiembre, pero tiene su lado positivo en el parte médico. Y en la puesta a punto de futbolistas que comenzaron el trabajo más tarde que sus compañeros.

Con las anteriores circunstancias, era obvio que en el arranque liguero el Celta iba a estar escaso de delanteros porque Pablo Durán aún no tiene el alta médica y Borja Iglesias apenas llevaría cinco días de entrenamiento cuando tocase medirse a Osasuna. Pero para ambos se gana ahora una semana más, de recuperación en el caso del primero y de puesta a punto en el del segundo. En ambos casos, ya no es una locura que puedan aportar al equipo en el duelo inicial de la campaña, ahora que se ha trasladado al próximo sábado en Valencia.

Entradas y salidas

También se ha ganado reducir una semana el inconveniente de competir con el mercado abierto, aunque éste no termine hasta el día 2. Más margen para cerrar operaciones de salida, que den más tranquilidad al grupo, y las pendientes de entrada.

Contenido patrocinado

stats