Lluvia y calor en Balaídos
Celta - Real Sociedad
Antes del chaparrón, la afición apoyó la protesta de los jugadores
Lluvia sí; mucha, en la segunda parte. Pero calor, también; mucho, durante casi todo el partido. Por ejemplo, con Balaídos apoyando en el arranque el gesto de los futbolistas de quedarse 20 segundos inmóviles como muestra de rechazo a la ausencia de negociación con ellos para aprobar la disputa de partidos de Liga fuera del territorio español.
Fue en dos tandas: el Celta sacó de centro y se pararon; después, lanzó el balón fuera de banda para que la Real hiciese lo propio. Para evitar la tentación de censuras televisivas.
También mucho calor para recibir a Brais Méndez. El mosense tuvo claro que Balaídos desea que se alineen los astros y pueda regresar a casa.
La lluvia pareció conceder una tregua en la primera mitad. Pero era para coger fuerzas y caer con furia en la segunda. Los inquilinos de la grada supletoria en Gol la sufrieron de forma especial.
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