primera federación
Duelo de filiales opuestos
La lógica dice que los resultados llegan a través del juego, pero este Celta se ha determinado a llegar al juego a través de los resultados. Por eso, con la confianza de ese mes de octubre sin derrotas y de los tres triunfos consecutivos, Claudio y sus hombres dieron por válido postergar los matices referentes al fútbol. Y así tendrá que seguir siendo. Porque la actuación del equipo vigués ayer en el campo del Levante fue, como mínimo, mejorable. Y el adjetivo podría engrosarse si el análisis se circunscribe a una segunda parte a la que el equipo celeste entró ganando 0-1, con superioridad numérica desde el minuto 29 y habiendo sobrevivido a un penalti errado de los locales. Pese a todo esto y unas cuantas cosas más, la escuadra céltica ganó con un gol de Miguel Román en el 91 -antes había empatado Arriaga- para encadenar otra victoria de poco merecimiento. La fortuna, que tantas veces torció la cara, volvió a sonreír. Ya lo decía Bielsa: “Traguen veneno, muchachos, que todo se equilibra al final”.
El caso es que frente a un equipo que fue a presionar arriba con mucha más timidez que adversarios pretéritos y con solo dos -Etta Eyong y Carlos Álvarez- contra la línea de tres de Javi Rodríguez, Starfelt y Marcos Alonso, todo parecía hecho a medida para jugar bien. Los famosos pares se volvieron impares. Siempre había un céltico más en el inicio del juego y, casi por primera vez en la temporada, limpiaron la presión rival con comodidad.
Ilaix entró en modo todocampista, como lo hizo Arriaga en el otro lado. Ambos protagonizaron una batalla sensacional. El guineano chutó arriba tras una pared con Jutglà y Ryan tiró de manopla para despejar un centro envenenado de Carreira desde la izquierda.
La cosa parecía fluir. Pero solo lo parecía. La velocidad de balón no era la correcta y el Levante se ajustaba cada vez más. Pero como el fútbol es un estado de ánimo, el Celta se aprovechó del impulso que le da surfear la ola buena. Por eso, un robo de Moriba propició el impacto de Vencedor a su tobillo en lugar de al balón. Amarilla. Pero en el fútbol moderno no se puede dar nada por sentado. Las imágenes de televisión mostraron más dureza de la que parecía, con los tacos del bilbaino hundidos en el gemelo del guineano. El VAR avisó y Quintero González cambió de opinión tras revisar la acción en el monitor. Roja.
Y en otro episodio de nada es lo que parece, la previsible superioridad céltica se convirtió en un error de Marcos Alonso zanjado con amarilla. Luego, Etta Eyong se sacó de la manga una prodigiosa chilena, respondida por Radu a costa de un percance en su dedo sin consecuencias inmediatas para él, pero sí para su equipo. Porque del córner concedido surgió un penalti por mano de Javi Rodríguez. El delantero camerunés falló la pena máxima igual que su compañero Brugué acto seguido al rematar arriba el rechace llegado desde el palo.
El guiño de la suerte hacia el Celta fue doble. Poco después, un saque de esquina a la corta para Carreira llegó a Mingueza en la frontal. El catalán golpeó aprovechando lo hundido que estaba el Levante y la pelota aterrizó en la red tras hacer escala en la cabeza de Matías Moreno.
De nuevo se podía pensar en que lo peor había pasado. Y de nuevo, el partido transitó por un camino bien diferente al de la lógica. Con superioridad numérica y en el marcador, el Celta fue incapaz de darle velocidad a la pelota en la segunda mitad. Y desde el desequilibrio individual tampoco aparecían las soluciones. A Bryan Zaragoza se le puede aprobar en el ‘no dejes de intentarlo’, pero no en las respuestas acertadas. Un quiero y no puedo continuo, salvo por un par de envíos al área que Borja Iglesias no embocó.
Y la cosa aún podía ser peor. Julián Calero movió el banquillo y metió a Espí para hacer doble punta con Etta Eyong. Y lo que parecía un suicidio se convirtió en un intento de asesinato. El Levante pasó a controlar el partido con juego directo y con dos delanteros que hundían la defensa celeste, incapaz de ganar duelo alguno, al tiempo que impedían al Celta atacar con más gente. Así, tras una parada de Radu a un remate de Etta derivado de un despiste de la zaga, llegó el gol que premiaba el monstruoso partido de Arriaga.
Los locales no desistieron en los minutos finales. Los visitantes lo aprovecharon con una contra bien llevada por la izquierda que acabó en un remate de Jones desbaratado por el omnipresente Arriaga. Pero en el 91, con Mingueza entregado a su espíritu de mediapunta, cabeceó al corazón del área una pared con Borja Iglesias. Allí apareció Miguel Román, para lucir su mejor virtud y engatillar al fondo de la red. Bautismo goleador en Primera y victoria. Justa o injusta, pero victoria al fin y al cabo. Y con la asunción de responsabilidad de que el juego debe mejorar. Llegará. Pero mejor, desde el resultado.
Levante: Mathew Ryan; Jeremy Toljan (Dela, min. 81), Mati Moreno, Unai Elgezabal, Manu Sánchez (Matturro, min. 81); Kervin Arriaga, Unai Vencedor; Víctor García (Ander Olasagasti, min. 46), Carlos Álvarez (José Luis Morales, min. 88), Roger Brugué (Carlos Espí, min. 57); y Edouard Etta Eyong
Celta: Ionut Radu; Javi Rodríguez (Jones El Abdellaoui, min. 78), Carl Starfelt, Marcos Alonso (Carlos Domínguez, min. 59); Óscar Mingueza, Fran Beltrán (Hugo Sotelo, min. 67), Ilaix Moriba (Miguel Román, min. 78), Sergio Carreira; Ferran Jutglà (Iago Aspas, min. 78), Bryan Zaragoza y Borja Iglesias.
Goles: 0-1, min.40: Mingueza; 1-1, min. 66: Arriaga; 1-2, min. 91: Miguel Román.
Árbitro: Quintero González. Expulsó con tarjeta roja directa a Unai Vencedor, del Levante (min. 29). Amonestó con tarjeta amarilla a los futbolistas locales Toljan y Elgezabal y a los visitantes Marcos Alonso, Starfelt y Carreira.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
primera federación
Duelo de filiales opuestos
Fútbol | Segunda Federación
El excéltico Yoel Rodríguez ficha por la UD Ourense
Lo último