Al juego desde el resultado

Publicado: 13 ago 2022 - 23:46 Actualizado: 13 ago 2022 - 23:46
La entrada de Mingueza para cerrar con tres provocó que el Celta se aculase en área propia; y cuando esto sucede, pueden ocurrir cosas.
La entrada de Mingueza para cerrar con tres provocó que el Celta se aculase en área propia; y cuando esto sucede, pueden ocurrir cosas.

Lo normal en fútbol es llegar al resultado a través del juego. No obstante, a veces sucede, que el camino es a la inversa: se llega al juego a través del resultado. Y eso hizo el Celta ayer en su estreno liguero. Porque tras una primera parte deficiente, se fue a la caseta por delante gracias a una genialidad -otra más- de Iago Aspas. Eso -y la entrada de Tapia- relanzó al conjunto vigués en la segunda mitad. Sin embargo, en una especie de vuelta a la tortilla, el Espanyol se metió poco a poco hasta terminar empatando cuando los célticos cerraban con cinco.

Desajuste de salida

Los diez primeros minutos de partido fueron un monólogo visitante. El Espanyol encontró una y otra vez superioridades por dentro. El trío formado por Calero, Vini Souza y Darder superaba continuamente a la pareja Beltrán-Óscar. El recién llegado padeció la alta dificultad que exige ser el vértice alto del rombo de Coudet. Desbordado sin balón y poco lúcido con él. Darder, que sabe más que un manual de instrucciones, encontró su espalda y se inventó un latigazo al palo.

Aspas juega su propio partido

Por suerte para los que creen -creemos- en la importancia de jugar bien, ocurre pocas veces que el resultado se desliga del juego. Pero sucede. Y más cuando Iago Aspas está sobre verde. El morracense va a su rollo. Es otro rollo. Por eso, aprovechó la segunda buena acción consecutiva de Óscar y una dejada fantástica de Solari para inventarse un besito en forma de caricia al balón con la punta de su bota derecha. Magistral.

‘Real food’ futbolística

Un gol tiene fuerza como para cambiar el curso de un río. Y el del morracense lo hizo. El Celta pasó de ser dominado a ser dominador a la vuelta del vestuario. Pero aparte del impacto moral, tuvo mucho que ver la mano de Coudet. El argentino solucionó la incomodidad de Óscar echándolo al costado izquierdo y metiendo a Tapia para hacer línea con Beltrán a costa de Solari. Naturalidad. Y con esa comida real sobre el verde, todo sabe mejor.

Una referencia de manual

Gonçalo Paciencia ha caído de pie en Vigo. Dos goles en dos partidos y un puñado de entrenamientos. Pero, sobre todo, la sensación de que va a dar mucho. Su tanto, un ejemplo. Recibe de espaldas, fija su marca, descarga para Galán y ataca el segundo palo para clavarla en la escuadra.

Invitación al desastre

Pese al gol de Expósito en el único error de Aidoo, el Celta no sufría. Es más, vivía bastante en campo rival. Coudet decidió entonces blindarse con Mingueza y cerrar con cinco. Como mínimo, se garantizó acabar aculado en área propia. Y cuando eso pasa, suceden cosas como el penalti del catalán a Joselu. El de Silleda lo cristalizó en el empate y en una especie de efecto espejo, que hizo ir al resultado por camino distinto al del juego.

El VAR asiste a Ortiz Arias en el penalti de Mingueza a Joselu

Primer partido de Liga y primera entrada en escena del VAR. El videoarbitraje fue decisivo ayer en Balaídos cuando desde la sala VOR, Jaime Latre indicó a Ortiz Arias, árbitro de campo, que se acercase a la pantalla a examinar una acción de Mingueza sobre Joselu. Y lo hizo. Tras verlo, el colegiado madrileño señaló los once metros. El ariete de Silleda no falló y dejó a Balaídos compuesto y sin dos puntos. En este caso, el videoarbitraje sí hizo el fútbol más justo, aunque fuese a costa de la victoria céltica,

Por lo demás, el árbitro madrileño dejó jugar bastante y, como suele ocurrir con muchos en el gremio, penalizó más las protestas que el juego brusco. Por parte celeste, amonestó a Mallo, Aspas, Galán, Aidoo y Marchesín. Por la perica, a Óscar Gil y Vinicius Costa.

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