Celtic-Celta
Sustitución en la camilla
Javi Rodríguez no es ninguna piedra por pulir. Ya es un diamante bien pulido. Y como tal, merece la renovación de la que ha sido objeto. Ayer, Marco Garcés, en la rueda de prensa para dar certificación pública al acuerdo, lo tuvo claro: “Javi se ha venido transformando en el buque insignia de esa generación de 2003. Es el jugador con más minutos de ese grupo y el que ha llegado a la selección absoluta. Y no siempre fue el que pintaba como para ser ese referente. Que sirva como ejemplo”. Se refiere al mexicano a la generación que llegó de la mano de Claudio Giráldez y que completaban Hugo Álvarez, que también sigue en el primer equipo, Damián Suárez y Hugo Sotelo, estos dos cedidos al no hallar sitio en la primera plantilla.
Ayer, Javi los recordó pero sin compararse con ellos, simplemente mostrando su cariño. “Es lo mejor para ellos, toman esa decisión para tener minutos. Les puede venir bien y así optar al año siguiente estar con nosotros. Obviamente, es una pena que se vayan porque son amigos de toda la vida, de estar todos los años con ellos. Seguro que les irá genial y esperemos para el año tenerlos aquí o, si no es aquí, que tengan muchos minutos y sean felices jugando al fútbol, que es lo más importante”, reseñó.
Él, de momento, disfruta de grandes experiencias en su club de formación. Como la cita europea de mañana en el Celtic Park. “Es un campo muy bonito. El equipo está super ilusionado con este partido y la afición también. Va a haber mucha gente del Celta allí. Esperamos un partido muy complicado, difícil de ganar. Pero intentaremos hacerlo y seguro que después de esta victoria nos vamos para arriba”, apuntó el canterano. Recordó que el Celtic “viene de una victoria bastante abultada ante un gran equipo. Vamos allí a competir y a ganar”.
El de Poio señaló que en su renovación todo fue “muy fácil, muy rápido. Se hizo en la semana de parón. Tampoco quería que se juntara con todos los partidos y tener la cabeza menos centrada. Hubo entendimiento total”. Y esa firma le permite seguir en su casa. “En los últimos años, vivo en un sueño. El niño de 8 años que era cuando llegué al Celta te diría que veía casi imposible lo que he podido lograr. Ese niño estaría super orgulloso. Estoy muy contento de estar aquí, de estar donde quiero estar y de todo lo que estamos consiguiendo con este club”, sentenció.
Desde su papel principal en el equipo, el canterano celebra su seguridad defensiva. “Igual el primer año nos costaba mucho defender. Hay que ir mejorando las cosas que nos están saliendo peor. El bloque bajo que estamos haciendo cada vez es más sólido. Por los datos lo estamos viendo. Sabemos que tenemos margen de mejora pero vamos por el buen camino”, concretó.
Por último, se declaró recuperado de las molestias en la espalda que lo acecharon en pretemporada. “En el partido del Sporting tuve una caída; ya venía con alguna molestia y me hice más daño. Estuve un par de semanas parado y luego, al aplazarse el partido, pude recuperar. Como dijo el míster, jugué un poco forzado. Habló conmigo, sabía que igual tenía que echarme al lado, descansar, para así ayudar al equipo. Estoy bien ya”, finalizó el ya ilustre canterano.
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