Javi y Radu rescatan al Celta

El equipo vigués venció al Alavés en un partido que se le puso de cara, pero en el que acabó penando por sus errores

Javi Rodríguez destrozó el entramado defensivo del Alavés con un pase de gol a Jutglà y un tanto espectacular en una jugada personal.
Javi Rodríguez destrozó el entramado defensivo del Alavés con un pase de gol a Jutglà y un tanto espectacular en una jugada personal. | J.V. Landín

El Celta consiguió este domingo su segunda victoria seguida en Balaídos en la Liga, al imponerse al Deportivo Alavés en un encuentro que se le puso de cara en el ecuador de la segunda parte y que estuvo a punto de tirar por la borda en un tramo final errático, salvado por las intervenciones de su portero Ionut Andrei Radu. El equipo celeste, condicionado por las bajas y por la acumulación de partidos entre Liga y Europa, sesteó durante la primera mitad, mejoró con los cambios tras el descanso y consiguió un 2-0 -con un tanto de Jutglá a pase de Javi Rodríguez y una obra de arte del propio central de Poio- que parecía finiquitar el choque; pero varios errores defensivos inexplicables y una serie de pérdidas en el centro del campo dieron vida a un Alavés que recortó diferencias en el minuto 87 por medio de Hugo Novoa y que rozó el empate en el tiempo de prolongación con sendos remates de Boyé y Mariano, que se encontraron con las manos providenciales de Radu. No obstante, los tres puntos se quedaron en casa y el Celta respira en la clasificación, cada vez más alejado de la zona de peligro.

Tras el esfuerzo del jueves anterior ante la Juventus, y con Starfelt, Borja Iglesias, Miguel Román, Pablo Durán y Jones en la enfermería, Claudio Giráldez alineó un once novedoso, con Cáceres dando descanso a Marcos Alonso como central zurdo, Carreira en el carril diestro, Hugo Álvarez en el izquierdo y Driouech en la derecha de un ataque completado por Jutglá y Swedberg, mientras que en la medular, Ilaix Moriba empezó como mediocentro posicional, con Hugo Burcio por delante.

Por su parte, Quique Sánchez Flores igualó el dibujo celeste, al sumar a Rebbach a una defensa de cinco en la que el vigués Jonny Otto ejerció de central por la derecha.

El conjunto vitoriano maniató al Celta en una primera parte que los celestes jugaron a un ritmo demasiado lento y de forma previsible, situación propiciada también por las 13 faltas cometidas en esta mitad inicial por los visitantes, que cortaron de raíz cualquier intento del conjunto local. Como resultado, los vigueses dispararon una sola vez a puerta y ninguna entre los tres palos, aunque el Alavés tampoco generó demasiado peligro y su mejor ocasión fue un cabezazo a bocajarro del excéltico Lucas Boyé que Radu detuvo sin problemas.

En el descanso, Claudio oxigenó ya su equipo con dos cambios al dar entrada a Febas y a Javi Rueda por Moriba y Swedberg. Unas sustituciones que fueron acompañadas por más retoques tácticos, ya que Carreira y Driouech pasaron a la banda izquierda, Hugo Álvarez se fue a la zona de ataque por la derecha y Burcio retrasó su posición.

Pero lo que mejoró al Celta fue la exhibición de Javi Rodríguez. El central de Poio ya se había sumado en ataque con perversas intenciones en la primera parte, pero en la segunda se bastó para desbaratar el entramado defensivo del Alavés.

En el minuto 53, superó la presión de los vitorianos haciendo una pared con Burcio, avanzó unos metros y envió un pase medido para el desmarque de Jutglá, que resolvió el mano a mano con Sivera con un remate raso y pegado al palo derecho.

Quique Sánchez Flores respondió con un doble cambio por el que entraron en el campo el excéltico Denis Suárez, muy activo en la recta final, y Novoa, que acabó convirtiéndose en una pesadilla para la defensa celeste. Pero, por el momento, el Celta cabalgaba sobre la inercia del gol y el ingreso de Aspas en el terreno de juego prometía buenas nuevas añadidas.

Sin embargo, fue Javi Rodríguez quien volvió a romper la defensa visitante con una jugada personal en la que superó a los dos rivales que le salieron al paso y batió a Sivera con un remate cruzado al segundo palo. Este segundo tanto, en el 71, pareció sentenciar el encuentro y el equipo vigués amenazó incluso con una goleada en los siguientes minutos, como en otra acción personal de Carreira, cuyo disparo se fue por encima del larguero.

Pero el Celta empezó a jugar con fuego. La defensa coleccionó pérdidas groseras en la salida de balón y el Alavés se creció. Más aún cuando, tras una pérdida de Febas, Novoa recortó diferencias con un remate a la escuadra, lejos del alcalce de Radu.

Era el minuto 87 y, en la prolongación, el guardameta rumano acabó siendo el protagonista al detener dos remates de los delanteros visitantes, uno de Lucas Boyé y otro de Mariano. Voló el portero celeste en las dos ocasiones para dejar los tres puntos en Vigo y llevar al Celta a la zona templada de la clasificación antes de retomar la competición europea.

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