Fútbol | Primera Federación
Indolora pero no insípida
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Fue lo que deberían ser siempre los partidos entre filiales: entretenido, desajustado por momentos y un escaparate de la calidad individual y colectiva de los futbolistas. El intercambio de ocasiones salió cara para Osasuna Promesas, que necesitaba los puntos como el comer, y cruz para el Celta B, que se despide de forma matemática de un ascenso directo del que ya se había despedido de facto y que ayer ya festejó el CD Tenerife. La segunda plaza es más que meritoria y restan tres jornadas para certificarla.
Es bien sabido que la calidad es antidemocrática. En el fútbol, también. Y es bien sabido que la memoria no tiene personalidad. En el fútbol, más. El duelo entre los filiales de Celta de Vigo y CA Osasuna, en las antípodas clasificatorias, permitió de entrada ver a muchos jóvenes futbolistas queriendo ser imprevisibles para sus rivales. Pero sólo Hugo González y Roberto Arroyo, uno por banda, lo consiguieron. Porque ellos salpicaron los primeros 45 minutos de ocasiones, no siempre terminadas por ellos, pero sí generadas. Aunque ninguna se concretó, lo que desesperó a los pamploneses, con la amenaza del descenso sobre sus conciencias, pero no hizo mella en los celestes, con la confianza que da su segundo puesto y el horizonte de la pelea por el ascenso a Segunda.
Aunque Osasuna Promesas amagó con la presión alta, lo cierto es que el juego respondió, en líneas generales, en posesión celeste y transiciones pamplonesas. Con todos los matices del mundo, porque los célticos también fueron más peligrosos respondiendo a los intentos de transición visitantes con las suyas. Pudieron marcar los dos equipos. Por número, más los célticos; por cercanía del gol, más los osasunistas. De hecho, marcaron a los 10 minutos, pero el tanto fue anulado por un fuera de juego muy protestado por los navarros, ya que el autor del tanto —Roberto Arroyo— no era quien incurría en la posición ilegal, sino el excéltico Dani González.
Sin haber concretado nada, las sensaciones celestes no eran malas. Porque Burcio reinaba en el centro del campo y Hugo González, Capdevila y Óscar Marcos encontraban la manera de aparecer entre líneas. Con la inercia de la gran dinámica del filial celeste, la segunda mitad prometía.
Efectivamente, el Celta B asumió el mando tras el parón y, durante varios minutos, pareció llevar el control del partido mientras Burcio seguía dando muestras de calidad en el centro del campo.
La fase de Hugo González y Roberto Arroyo había pasado. Y Osasuna Promesas, que necesitaba mover el partido, lo hizo a través de Asier Bonel. El imberbe osasunista dejó muestras de su calidad y el partido se abrió, al pasar los dos equipos a defender con línea de cuatro, los célticos tras la salida de Kibet al campo, quien rivalizó con el mentado Bonel en revolucionario.
Hubo intercambio de ocasiones para romper el marcador, con el público disfrutando de lo lindo. Y acabó acertando Pedroarena en una desatención de Oliveras en otra transición. Perder así no duele tanto, aunque haya supuesto el ascenso matemático del Tenerife y el aplazamiento de la certificación de la segunda plaza, que puede verse asediada a tres puntos por el Zamora CF si gana hoy. A falta de tres jornadas.
Celta B:
Coke Carrillo; Pablo Gavián (Germain Milla, min.84), Kike Ribes (Jan Oliveras, min.68), Pablo Meixús, Anxo Rodríguez, Ángel Arcos (De la Iglesia, min.84); Hugo Burcio, Adriá Capdevila (KIbet, min.68); Hugo González, Bernard Somuah (Álvaro Marín, min.60), Óscar Marcos.
Osasuna B:
Rafa Fernández; Rufo, Álex Jiménez, Espejo (Bruno, min.77), Santos, Chasco; Mauro, Manu Rico (Lumbreras, min.77), Arrasate (Yoldi, min.6); Arroyo (Pedroarena, min.77), Dani González (Bonel, min.59).
Gol:
0-1, min.81: Pedroarena.
Árbitro:
Alexandre Alemán. Amonestó al local Arcos y a los visitantes Espejo, Mauro, Chasco y el técnico Santi Carrillo.
Incidencias:
Estadio de Balaídos.
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