De la imprecisión a la insistencia

La escasa pegada -con Jutglá especialmente peleado con el gol- impidió a las celestes conseguir un resultado mejor

Sergio Carreira firmó un buen partido en el carril derecho y acabó como central tras la entrada de Rueda.
Sergio Carreira firmó un buen partido en el carril derecho y acabó como central tras la entrada de Rueda. | JV LANDÍN

El Celta encadenó ante el Girona el cuarto 1-1 consecutivo en un partido en el que pagó su imprecisión en todas las facetas del juego en la primera parte y se benefició de su insistencia en la segunda. La escasa pegada -con Jutglá especialmente peleado con el gol- impidió a las celestes conseguir un resultado mejor, pero la fe del equipo sigue intacta y le permitió arañar un punto de penalti en el tiempo de prolongación.

Un retoque por línea

Tras las rotaciones masivas que fue introduciendo de partido a partido en los cuatro primeros, Claudio Giráldez hizo sólo tres retoques -uno por línea- respecto al encuentro anterior con el Villarreal. Mingueza entró por Javi Rueda, aunque ocupó el carril izquierdo para dejar el derecho a Carreira; Ilaix Moriba recuperó su sitio en el centro del campo en detrimento de Miguel Román; y Jutglá sustituyó a Bryan Zaragoza, pero esta vez se situó como delantero centro y dejó la izquierda del ataque a Pablo Durán. En el Girona, Míchel metió ya de inicio a dos de los últimos fichajes, el centrocampista marroquí Ounahi y el atacante Vanat, en lugar de Lemar y Stuani, y mantuvo al resto de los titulares.

Lentitud e imprecisión

El Celta incomodó al Girona con la presión alta en los primeros minutos, pero la imprecisión -tanto en los pases como en los remates- y una inhabitual lentitud en sus jugadores más determinantes le impidió hacer daño a un rival que venía de encajar diez goles en tres partidos y que consiguió irse al descanso con la portería a cero.

Pérdidas que hacen daño

El conjunto celeste perdió muchos balones en zonas del campo peligrosas y una de esas pérdidas le costó encajar el primer gol. Blind presionó a Jutglá en el centro del campo y le quitó la pelota, ante la tímida petición de falta del catalán, e Iván Martín avanzó metros y cedió al debutante Vanat, que batió a Radu con un disparo cruzado. El conjunto gerundense, que había necesitado 18 remates para anotar su único tanto hasta ayer, marcó en Balaídos en su primera llegada.

Falta de pegada

El gol desconcertó a un Celta que sufrió hasta los instantes finales del primer tiempo, cuando volvió a generar peligro con el talento de Iago Aspas y Mingueza, ya más reconocibles. Pero Jutglá erró todas las ocasiones que tuvo, Pablo Durán tampoco estuvo fino y hasta el propio Aspas se mostró lento a la hora del remate.

Insistir y refrescar

En el inicio de la segunda mitad, los vigueses intensificaron la reacción que habían mostrado en el final de la primera y encerraron al Girona en su área, pero Gazzaniga desbarató las oportunidades más claras del bloque local, en especial una de Mingueza en el 69. No obstante, el cuadro catalán también amenazaba con sentenciar en alguna contra. Giráldez refrescó el ataque con la entrada de Borja Iglesias y Bryan Zaragoza, primero, y de Hugo Álvarez después, pero la portería visitante seguía intacta.

Todo al ataque

En la recta final del encuentro, el técnico celeste lo apostó todo al ataque. Starfelt regresó de su lesión casi como un delantero más, Javi Rueda ingresó como extremo y Carreira continuó como teórico central, pero situado también en campo rival. El Girona, con Bryan Gil sobre el terreno de juego, siguió buscando el segundo a la contra, pero se encontró con un buen Radu.

Punto de penalti

Y tanto fue el cántaro a la fuente, que el Celta igualó en el tiempo de prolongación tras un grave error del Girona. Blind golpeó a Javi Rueda dentro del área al intentar despejar el balón y Borja Iglesias transformó el penalti para dar un punto más a los celestes, que llevan cuatro empates seguidos.

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