La ilusión de un brindis

Cientos de celtistas se agolparon ayer en algunos de los principales pubs del centro de Glasgow con las gaitas de fondo para ilusionarse por una experiencia que ya sueñan repetir

Cientos de aficionados celestes disfrutaron de las tradicionales pintas reunidos en los pubs y las calles de Glasgow y con el Celta como principal pasión.
Cientos de aficionados celestes disfrutaron de las tradicionales pintas reunidos en los pubs y las calles de Glasgow y con el Celta como principal pasión. | J.V. Landín

Una vez caída la noche en Glasgow, mientras continuaba la lluvia que había asolado la ciudad durante todo el día, llegaba el momento de la ilusión. El grueso de celtistas fue llegando a lo largo de la tarde y llenando los pubs de la ciudad escocesa. Uno de los principales puntos de encuentro fue Waxy O'Connor, uno de los bares más conocidos del centro. A partir de las 19:00, fueron apareciendo aficionados de distintos puntos de España y Europa, con el objetivo de brindar por la buena marcha del viaje y por el nexo que los une: el Celta.

Y es que ayer Glasgow tuvo una esencia muy gallega. En la puerta del pub, varios aficionados recibían a quienes se acercaban al ritmo de la gaita, tan reconocida también en Escocia, con bufandas del Celta a ambos lados y una alegría desbordante que pronto fue sofocada por las autoridades locales. Pero la fiesta continuó dentro del establecimiento, donde cada vez se congregaban más seguidores con la indumentaria del cuadro olívico. Entre las 19:00 y las 22:15 se vivió una celebración del celtismo que reunió a cientos de aficionados, preparados para lo que les espera hoy junto a los miles que compartirán una jornada para la historia, más allá del resultado.

Llegan con la esperanza de que el Celta gane, pero con la convicción de que ellos ya han ganado

Muchos hablan de "hacer lo que sea" con tal de ver al Celta por Europa. Una muestra del auge del celtismo, que suma cada vez más seguidores de distintas generaciones. En la reunión de ayer había familias, compañeros de trabajo, amigos de toda la vida, estudiantes, peñas e incluso aficionados de otros países. Una imagen poco habitual en la historia del club que, en desplazamientos de este tipo, refleja la fuerza del sentimiento de pertenencia y de una identidad cultural ligada a sus raíces.

Algunos no quisieron hablar, pero los más optimistas incluso se atrevieron a pronosticar el resultado y los goleadores: "1-2, con goles de Jutglà e Iago Aspas". Todos llegan con la esperanza de que el Celta gane, pero también con la convicción de que, por estar aquí y vivirlo, ya han ganado.

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