El Fortuna cría raíces de plata

El filial del Celta ascendió a Segunda División tras doblegar a la Ponferradina en una segunda parte mayúscula

Publicado: 20 jun 2026 - 20:45 Actualizado: 21 jun 2026 - 00:57
El Fortuna cría raíces de plata | Jorge Santomé

La Oliveira dos cen anos cría raíces de plata. Nunca mejor dicho. Porque el sustento de esta maravillosa apuesta por la cantera que el Celta ha puesto en práctica en los últimos años alcanzó ayer su pináculo histórico. El Fortuna cristalizó su ascenso a Segunda División ante la Ponferradina en un partido lleno de madurez, sangre fría y carácter competitivo y fútbol. Mucho fútbol. Lo dijo Fredi en la previa y lo cumplieron sus pipiolos sobre el césped contra un conjunto berciano que equiparó las faltas con los pases para acabar sucumbiendo en una extraordinaria segunda mitad que entra directa al libro de la centenaria historia celeste.

Las cartas estaban marcadas desde el principio. Como era de prever, el cuadro visitante renunció a la pelota y le dio todo la responsabilidad al local. Posesión estéril en unos primeros compases de estudio. Y si algún futbolista de celeste tenía la idea de acelerar el juego, rápidamente recibía una falta para cortar el ritmo. Óscar Marcos puede dar fe de ello en una primera mitad en la que fue martirizado por los bercianos. El caso es que el filial no podía encadenar cinco pases seguidos y los de Ponferrada no querían. Y unos por otros, la casa sin barrer.

Con todo, Fredi y los suyos sabían que esto era una cuestión de desgaste. De minutos. Porque, según caían los granos de arena, los jugadores del Bierzo empezaron a llegar tarde por un suspiro. Un casi nada. Apenas imperceptible. Pero lo suficiente para que los jóvenes célticos pudieran escapar por los pelos de las trampas y dar continuidad al juego. Así, Hugo González y Burcio pudieron avisar con sendos disparos desviados.

Lo cierto es que empezaba a respirarse un aroma distinto. Como cuando gira el viento y te deja en la pituitaria un perfume, el olor del mar o las reminiscencias del campo. Y ese viento de cambio, volvió a suceder lo mismo de siempre, pero con resolución distinta. Porque en la enésima falta sobre Marcos, Antañón recogió la pelota con la acertada complicidad del colegiado, que otorgó la ley de la ventaja. Sabedor de que la calidad que anida en la bota derecha del centrocampista vigués le iba a poner la pelota donde quisiera, Hugo González inició su carrera hasta el corazón del área. Dicho y hecho. El balón le cayó en los pies con Andrés Prieto a media salida. Todo el estadio pensaba en una sutil vaselina. Es probable que hasta al atacante valenciano se le pasara por la cabeza. Pero no. Tras el control, amago de tiro con regate e interior del pie para enjaularla en una portería abierta de par en par. La locura más absoluta acababa de estallar.

El gol fue bálsamo de tigre para todos los cardenales derivados de las patadas de la Ponferradina. Y un chute de energía para ir a por más. Porque en los diez siguientes minutos, el Fortuna maniató a un conjunto berciano que, de repente, recordó que estaba cansado de correr detrás de la pelota. Hugo González tuvo otra tras una maravillosa acción individual, que Andrés paró y Álvaro remató arriba en segunda instancia. Marcos lo rondó en un centro de Joel que despejó Undabarrena a córner.

Pudo llegar, pero no llegó. Y cuando no matas, te expones a que te maten. O, al menos, a que recuperen la vida. Por eso, tras un aviso de Borja Vázquez en la acción más antigua del fútbol con saque del portero y peinada del punta, la Ponferradina no falló y penalizó el primer error de los celestes. Faltó contundencia en área propia y tras una cadena de errores de ambos equipos, la pelota llegó a Borja Valle, con más vivencias que las cuevas de Altamira, y con una sangre congelada que le permitió recortar y alojar la pelota en el fondo de la red. Todo volvía a empezar.

Pero con matices. Porque por muchas fuerzas que se recuperasen en el descanso, era imposible que fueran las mismas. Por eso, la segunda mitad empezó con el Celta B mucho más metido en campo rival. La Ponferradina sabía que saltar a la presión alta durante 90 minutos es casi imposible. Por eso replegó. La pelota, entonces, empezó a correr más. Paulatinamente, los locales fueron echando para atrás a los visitantes. Así hasta que un pase filtrado a la carrera de Marín acabó en la enésima falta visitante. Esta vez dentro del área. Hugo González asumió la responsabilidad y coronó su fastuosa campaña con su décimo octavo gol.

Para ese momento, quién dijo miedo. Como dice el himno, un escudo en su pecho y una convicción de campeón. Así concluyó el partido el filial frente a una Ponferradina desquiciada y desbordada. Somuah, recién ingresado, dio un clínic de delantero centro con control, apertura a banda y remate abajo. Era el tercero. Ya en el descuento, Capdevila cerró la goleada y abrió la fiesta. El Fortuna ya es de Segunda División. La Oliveira dos cen anos, efectivamente, cría raíces de plata.

Celta Fortuna-Ponferradina (4-1)

Celta Fortuna:

Coke; Ribes, Meixús (Ndiaye, min. 89), Anxo; Gavián (Milla, min. 74), Burcio, Antañón, Joel; Hugo González (Capdevila,, min. 89), Óscar Marcos (Arcos, min. 67) y Álvaro Marín (Somuah, min. 74).

Ponferradina:

Andrés; Koke (Andújar,min. 83), Undabarrena, Nóvoa, Antoni; Calderón, San Emeterio (Cortés, min. 67), Morán (Slavy, min. 74), Borja Vázquez (Xemi, min. 83); Borja Valle y Keita (Mfulu, min. 74).

Goles:

1-0, min. 23: Hugo González; 1-1, min. 43: Borja Valle; 2-1, min. 64: Hugo González, de penalti; 3-1, min. 86: Somuah; 4-1, min. 95: Capdevila.

Árbitro:

Morales Moreno. Expulsó con roja directa a Cortés, de la Ponferradina (min. 94). Amonestó con tarjeta amarilla al futbolista local Óscar Marcos y a visitantes Germán Nóvoa, San Emeterio, Undabarrena y Borja Vázquez.

Incidencias:

Partido de vuelta de la final del play-off de ascenso a Segunda División, disputado en Balaídos ante 18.007 espectadores.

Contenido patrocinado

stats