A la historia pasará el qué, no el cómo
Segunda División
El Celta Fortuna empató sin goles ante el Cádiz fuera de casa, en su puesta de largo en Segunda División
El resultado del partido era lo de menos. Ayer se premiaba en el fútbol profesional una forma de entender y enseñar el deporte. No se centraba solo en los puntos que recibía cada equipo en la clasificación. El mérito conseguido por el filial en el Nuevo Mirandilla, en noventa minutos sin especiales sobresaltos, fue la recompensa añadida a un éxito del Celta como institución.
Salieron los de Fredi Álvarez con mucha personalidad y dispuestos a ser los dominadores del balón y del ritmo de juego, un impulso que no se dilató en el tiempo gracias a la presión alta de los gaditanos. Kouamé, con mucha libertad en la mediapunta, y De la Rosa, muy desequilibrante en el costado diestro, estaban cerrando a los celestes en su propio campo y avasallándolos con centros laterales desde la banda derecha. El técnico moañés probó por momentos a situar más bajo a Ángel Arcos para ofrecer ayuda a Joel y defender con una línea de seis los arreones del ‘11’ amarillo. Tampoco lograba cortar las intentonas andaluzas, por lo que optó por un cambio completo en la línea de zagueros. Así, la defensa olívica pasó a formar con Ribes, Meixús y Joel en el centro, escoltados por Gavián y Milla en los carriles.
La permuta, sumada a las notables acciones defensivas de Capdevila al corte, permitió al filial del Celta aplacar los buenos minutos de los locales y tener ese protagonismo con balón que quisieron mostrar desde el inicio. Esa mejoría gestada en la defensa estiró al equipo y produjo alguna que otra ocasión de verdadero peligro. Aldrine Kibet, pegado a la línea de cal, recibió un balón largo de Milla, cruzó de punta a punta el balcón del área y pasó a Arcos. El extremo rosaleiro no se arrugó y, luego de un recorte desde el pico del área, golpeó al palo largo para abrir el marcador. Jokin Ezkieta, providencial en el resultado, frustró por primera vez los planes de los vigueses con una estirada de mucha calidad. Se sentía cómodo el Fortuna y apagado el Cádiz, que claramente había bajado una marcha, mediada la primera parte.
Los buenos resultados que dieron los retoques en la retaguardia ocasionaron que Álvarez se retractase de su decisión y restaurase la formación inicial tras la pausa de hidratación. La decisión pudo costarle muy cara. El cedido por el primer equipo céltico, Damián Rodríguez, imperial los noventa minutos, interceptó un balón en el centro del campo y habilitó a De la Rosa para correr a campo abierto. El onubense, después de sentar a Meixús con un quiebro espectacular, colgó el balón al área pequeña. Mala suerte para Izeta, que le botó antes de su desviado golpeo. De ocasión manifiesta a saque de meta para Carrillo.
Al regreso del descanso, con la idea de acelerar un partido frío con dos acciones aisladas, Anxo Rodríguez y Andrés Antañón ingresaron al verde. Dentro de que la segunda mitad tardó mucho en abrirse, el primer cuarto de hora contó con mayor dominio de los hombres de Albert Celades. Aún con ese tramo mejor, no contaron con ninguna oportunidad real de romper el empate a cero. Solo tiros desde la frontal cocinados y servidos por Antonio Cordero.
Le faltaba mucho sabor al encuentro y ambos entrenadores eran conscientes de que el electrónico solo se alteraría con la magia de los revulsivos. Triple cambio local y doble sustitución visitante, a falta de media hora para el pitido final. Entre poco y nada revolucionaron los cambios de piezas. Se mantenía el mando del Cádiz a costa de un Celta Fortuna que se adaptó bien al bloque bajo y no sufrió en exceso. Un cabeceo en el área pequeña a la salida de un córner fue el mayor peligro al que sometieron a Coke Carrillo, que repelió el golpe a las mil maravillas.
Cuando el cronómetro agonizaba, gaditanos y vigueses parecieron romper el aparente ‘pacto de no agresión’, romper con el tedio e ir con todo en la prolongación; unos minutos que dieron muchas cosas a los de Álvarez la temporada pasada en Primera Federación. Desprovistos de complejos, el único que tuvo la posibilidad de llevarse los tres puntos a casa sobre la bocina fue el Celta Fortuna. Quique Ribes, a la salida de un saque de esquina botado por Andrés Antañón, asestó un potente cabezazo desde el área pequeña que Jokin Ezkieta, con una poderosa acción entre palos, fue capaz de detener y privar con ello de que el valenciano anotase el primer gol del filial olívico en Segunda División.
Como empezó, acabó. Sin goles en una jornada vespertina que, en situaciones normales, pasaría por la historia de ambos equipos sin pena ni gloria; un empate más. No obstante, como se sabía desde el mismo momento en que se culminó el triunfo ante la Ponferradina en junio, la fecha ya está escrita en los anales del Celta. Su segundo equipo fue, desde ayer, un club del fútbol profesional.
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