Otra gran experiencia

Celta 1-0 PAOK

El equipo de Giráldez supera la presión, impone su criterio tras el descanso y se apoya en la experiencia para cerrar una ronda que exigía madurez competitiva

Williot Swedberg creció con el partido y marcó.
Williot Swedberg creció con el partido y marcó. | J.V. Landín

El riesgo lo marca todo. El real y el supuesto. Cuando en una eliminatoria un equipo gana en la ida fuera de casa y su rival afronta la vuelta con ocho bajas, sin duda éste tiene mucho más que perder que aquél, que se da ya por perdido. Y ese constructo mental provoca que el primero sea más precavido que el segundo, al que siempre le queda la posibilidad -lógica en este caso- de ser suicida. El Celta venció ayer los temores para cerrar una ronda a ida y vuelta que le es extraña por inhabitual.

Miguel Román

Ahora mismo, el Celta juega en la cabeza de Miguel Román y depende de sus piernas para dar su mejor versión. Es todo lo imprescindible que se puede ser en un equipo de Claudio Giráldez. El desorden controlado de Ilaix Moriba, otrora básico, quedó ayer muy superado por el criterio en todo del gondomareño tras el descanso. En el balón corrido y en el balón parado. Y ahora, hasta tiras las faltas.

Presión alta y balón parado

El inicio del partido respondió a ese duelo entre precaución celeste y desvergüenza griega. Los helenos presionaron muy arriba y, sin calidad para combinar, quisieron aprovechar las acciones a balón parado. Y asustaron en las dos primeras. Argumentos esperables, pero no siempre es sencillo responderlos.

La banda izquierda

La pelea táctica entre los dos entrenadores se sustanció de salida en la banda izquierda celeste. Sabía Lucescu que Carreira no es zurdo; y sabía Giráldez que Carreira no es zurdo. El PAOK prefirió ceder ese lado, ofreciéndole al vigués correr su banda e intentando interrumpir la circulación celeste. El Celta, entendiéndolo, insistió en su plan. Carreira recortó hacia dentro para irse hacia su pierna derecha. El gol llegó por ahí.

Los cuatro de más edad

El gran déficit del Celta frente al PAOK en el arranque de la eliminatoria era la falta de experiencia en competiciones europeas. Entre los jugadores y en el cuerpo técnico. En el once de anoche, los cuatro futbolistas de más edad de la plantilla: Iago Aspas, Marcos Alonso, Matías Vecino y Borja Iglesias. Y los que más horas de vuelo manejan en estas citas. Y, a su alrededor, todos crecen.

Uno a uno

Miguel Román: Excepcional. Otra vez. 8, el mejor

Radu: No estuvo fino en las primeras acciones aéreas. Pero no transmitió nerviosismo. 5

Javi Rueda: Da mucha salida si le dan metros y pasadores. En defensa, enmenda errores a base de piernas. 6

Javi Rodríguez: Muy, muy cerca de su mejor versión. Sin balón y con balón, pese a alguna que otra pérdida. 7

Carl Starfelt: Todas las partidas que le ganó Giakoumakis fueron lejos de la portería celeste. 7

Marcos Alonso: Vale mucho por lo que hace; vale más por lo que intenta; y es imprescindible por el elevado tanto por ciento de lo primero sobre lo segundo. 7

Sergio Carreira: Cada vez es más completo, cada vez entiende mejor el juego y cada vez lo ejecuta mejor. Pese a jugar a pierna cambiada. 8

Matías Vecino: Se nota que ya ha hecho muchas veces antes todo lo que hace y todo lo que necesita hacer. Y dará más. 6

Ilaix Moriba: No se adaptó al partido en lo táctico pero, como siempre, estuvo en mil sitios. 6

Iago Aspas: Está en otro momento álgido de la temporada. Y ya se sabe que Europa lo extramotiva. Fue el mejor en ataque en la primera parte. 8

Borja Iglesias: Menos participativo pero siempre tratando de dar sentido a cada toque y cada cuerpo a cuerpo. 6

Williot Swedberg: El escaparate europeo lo hace brillar de forma especial. 8

Ferran Jutglá: Cada vez más y siempre generoso. 6

Fer López: Vivaracho. 5

Jones: Tuvo el gol. 6

Carlos Domínguez: s.c.

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