“Glasgow me emociona”

CELTIC-CELTA

‘Lecci’, celtista de A Guarda, estuvo en Celtic Park en 2002 y rememora un “viaje inolvidable”

Lecci (derecha), junto a un compañero de la peña Baixo Miño, en Celtic Park durante el partido de 2002.
Lecci (derecha), junto a un compañero de la peña Baixo Miño, en Celtic Park durante el partido de 2002.

Ser feliz es uno de los objetivos de cualquier ser humano durante su vida, aunque mantener esa sensación en el tiempo resulte casi imposible. Todos tenemos instantes a los que regresamos cuando atravesamos malos momentos, vivencias que nos permiten recordar lo felices que fuimos. "Los recuerdos son el perfume del alma", se atribuye a George Sand, escritora francesa. Y qué razón tiene. Porque, para un aficionado al fútbol, viajar por Europa para ver a los suyos competir con los grandes puede convertirse en una experiencia imborrable, de esas que todavía emocionan al evocarlas. Es el caso de Indalecio Pacheco, alias ‘Lecci’, aficionado del Celta y miembro de la peña Baixo Miño, en A Guarda, que estuvo presente en Glasgow en 2002 para ver a su celtiña.

En esa noche gélida de noviembre, el Celta perdió 1-0 ante los escoceses y el jueves, veinticuatro años después, volverá a pisar el césped del Celtic Park, que contará con la presencia de más de 2.800 celtistas, en uno de los desplazamientos más grandes de la historia del club. Un Lecci de 33 años estuvo en aquella primera visita y todavía recuerda la impresión que le causó el estadio. "La experiencia fue inolvidable. Fue uno de los campos que más me impresionaron. El escuchar el 'You'll Never Walk Alone' y ver allí todo verde. Si te digo la verdad, aún me emociona", rememora.

El aficionado guardés todavía guarda con cariño la entrada de aquel día.
El aficionado guardés todavía guarda con cariño la entrada de aquel día.

Aquel desplazamiento se enmarcó en el boom del celtismo de comienzos de siglo, cuando los seguidores celestes acompañaban al EuroCelta por algunos de los grandes estadios del viejo continente. "Fue uno más de aquellos viajes que hacíamos con la organización de la peña Baixo Miño, a la que pertenecíamos", explica. La expedición también reservó tiempo para conocer las ciudades: "Siempre buscábamos algo cultural. Fuimos a Edimburgo, a Glasgow, y luego ya deportivamente hablando, pues bueno, fue una época de reseñar".

Pero entre los recuerdos de aquel viaje hay uno que trasciende al fútbol. La visita coincidió con las consecuencias del desastre del Prestige, que golpeó especialmente a Galicia. Lecci recuerda que el club escocés tuvo un gesto con los aficionados desplazados. "El speaker de ellos nos hizo mención y nos aplaudieron, porque las estábamos pasando canutas con el desastre ecológico y demás", cuenta. Un detalle que todavía conserva en la memoria, junto con la acogida que encontraron durante su estancia: "Y luego allí la gente, muy servicial". Más de dos décadas después, Lecci observa con satisfacción cómo el celtismo vuelve a movilizarse en masa para acompañar al equipo por Europa.

El aficionado guardés todavía guarda con cariño la entrada de aquel día.
El aficionado guardés todavía guarda con cariño la entrada de aquel día.

El ambiente actual le recuerda a aquella época, aunque ahora ve una nueva generación tomando el relevo en las gradas. "Agradezco mucho que se vuelva a tener este boom de la afición. Nosotros, en su día, pues ya te digo, era una ilusión. Ahora hay nueva savia y demás, pero con emoción siempre", señala. Y aunque esta vez no pueda viajar, tiene claro que el sentimiento no depende de la distancia: "Se lleva ahí, en el corazón". También encuentra motivos para ilusionarse en el equipo actual y en el protagonismo de los futbolistas formados en casa. Lecci valora la cercanía de los jugadores que han crecido en el entorno y que representan la identidad del club. "Es gente cercana, humilde y de casa. Eso es de muy agradecer", apunta.

A los celtistas que viajen ahora a Glasgow les recomienda abrigarse bien, disfrutar de los parques y aprovechar para conocer la ciudad y Edimburgo. Pero, sobre todo, les anima a vivir la experiencia del estadio. "El estadio y la acogida de todo el mundo. Yo creo que el Celta en cualquier campo es bien acogido y los del Celtic también son muy abiertos. Era impresionante, el ambiente, todo. Es vivir la experiencia de estar en uno de los campos míticos de Escocia y en uno de los grandes de Europa", aconseja.

En lo deportivo, Lecci no olvida que el Celta cayó por 1-0 en Glasgow y ganó después por 2-1 en Balaídos, un resultado insuficiente para superar la eliminatoria por el valor doble de los goles fuera de casa, vigente entonces. Esta vez confía en que el equipo consiga un desenlace diferente y rompa su mala dinámica europea y se atreve incluso a pronosticar el resultado: "Yo creo que vamos a ganar 0-1". Para ello, el conjunto de Claudio Giráldez tendrá que evocar a la felicidad y ayudar a guardar un recuerdo para la historia en los miles de celtistas que pretenden que el viaje a Glasgow de 2026 sea ese momento al que volver y emocionarse de nuevo.

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