Un final triste para el Celta de Vigo Ambition Tour

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Balaídos, que registró la mejor entrada de la temporada (22.048 espectadores), empezó rugiendo y recordando a Madonna, pero se despidió en silencio inmerecido

Un final triste para el Celta de Vigo Ambition Tour

Suena bonito este Celta todos los días de la semana, incluso con la acústica delicada por estar todavía incompleto el auditorio. También los días en los que el final es cruel y pasa de un poste de Aspas a un gol de rebote que te deja sin premio. Pero no todos los días se acaba cantando victoria.

Este viernes el Celta y Balaídos sonaron al ritmo de La Reina del Pop. Blond Ambition Tour, la gira musical que supuso un antes y un después en la forma de entender los conciertos de las súper estrellas. Una gira que recorrió el mundo y que tuvo en Vigo parada en 1990 e imagen icónica, la que presidía, imponente, el centro del campo antes de empezar el partido ante el Real Madrid. La que recordó el videomarcador y la trajo de vuelta el grupo folk SonDeSeu con una versión del “Like a Prayer” con la que encendió la caldera como teloneros inmejorables del himno celeste. Lume al cielo y ‘Oliveira Dos Cen Anos’ para empezar el partido con una compota musical arriesgada en el guion, pero impecable en la puesta en escena. Imitable, seguro, en la nocturnidad de un fin de semana que arranca distinto, con el fútbol ya en el retrovisor. Faltará algo, pero todo sea por los calendarios europeos.

Pero nada como las canciones a capella de Marcador para empujar tras el gol del Real Madrid, el primer “uy” colectivo en la mejor entrada de la temporada y esa música de Gigi D’Agostino que todo el mundo tararea y seguro son minoría los que saben por lo menos el título de la canción con la que se festejó el golazo de Borja Iglesias.

Era justo el empate, por ocasiones, por méritos y por juego. El Celta de Claudio Giráldez se reconoce a sí mismo y lo reconoce el rival que tenga enfrente. Ayer el equipo merengue y el jueves lo hará el Olympique de Lyon. El Real Madrid lleva todo el año sin saber bien a lo que juega. Cerró el capítulo de Xabi Alonso con la brusquedad del que pasa de la ilusión del rock and roll a la anarquía y la sordina en tiempo récord. Ahora ha abierto nueva etapa, con la sensación de que tiene fecha de caducidad pase lo que pase. Pensando si la idea es Jürgen Arbeloa o Álvaro Allegri. O alguna mezcla más de nombres, apellidos, estilos y opciones entre las que decida el que manda. Que tiene pinta que es más tema de palco que de césped.

Quizá por eso tampoco puede sorprender que sea capaz de ganar en un partido de empate. En el ida y vuelta final, tras una segunda mitad en la que el Celta supo aguantar sin balón y sin sufrir y esperar alguna en el final. La tuvo, pero no entró. El Real Madrid tuvo media y un rechace hizo el resto.

Se marcha de Vigo dudando de si tiene todavía marchas que meter cuando recupere lesionados o empieza a pedir las vacaciones antes ya de Semana Santa. Cosa suya.

Aquí toca cambiar el chip para volver a pensar en Europa y hacer la maleta en ese Tour que suena tan bonito.

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